La ministra de Seguridad, Nilda Garré, remarcó que irá a fondo con las denuncias por casos de corrupción de jefes de la Policía Federal para evitar que “queden manzanas podridas en la canasta, porque van a podrir a las demás”, al tiempo que ratificó “el control políticos de las fuerzas de seguridad” contra las “autonomías”.

Garré se refirió a la presentación judicial que hizo y aseguró que más allá de lo que defina la Justicia serán separados de la fuerza los efectivos en cuestión.

En una entrevista a la agencia Noticias Argentinas, que se detalla a continuación, la titular de la cartera abordó diversos otros temas como el de las mujeres en la Federal y los delitos en la Ciudad.

¿Por qué se creó un Ministerio de Seguridad?

Primero, fue importante desde el punto de vista institucional. Y en segundo lugar marcó un hecho fundamental que es el control político de las fuerzas de seguridad. Habían actuado hasta ahora, un poco por la falta de definición de un Ministerio con este objetivo, con una total autonomía durante décadas.
También un poco sobre la base de cierta delegación tácita que la dirigencia política impuso. Lo mismo pasó con las fuerzas armadas, donde la dirigencia política delegó la política. Los militares sabían de defensa, los civiles no. Y en seguridad saben los policías. Pero se desconoce totalmente la naturaleza lo que es el problema del delito, que es un tema muy complejo, multicausal, es un fenómeno social. Si lo voy a tratar sólo con policías y patrulleros me estoy equivocando absolutamente en las cosas que tengo que hacer, los objetivos que me tengo que poner.

¿De qué manera se puede ejercer el control político sobre las fuerzas de seguridad?

Hay que tener noción que son las autoridades políticas las que deben controlar a las fuerzas policiales, gobernarlas, darles objetivos y directivas, capacitarlas, y analizar el problema de la seguridad, removiendo los climas que facilitan la generación de delincuentes.

¿Por qué dice que es multicausal el delito?

Al ser multicausal requiere la intervención de varias agencias, sobre todo porque hay distintos tipos delitos. Hay menores, hablando en una especie de ránking, los más cotidianos. El peor es el homicidio y después los delitos de la criminalidad organizada, como la trata, el narcotráfico, contrabando, lavado de dinero. Por el dinero que mueven, el poder que eso significa y la peligrosidad que tiene, hay que analizarlos por separado. Lo cotidiano que intranquiliza a los ciudadanos que es el robo, a mano armada peor, el robo automotor. Eso genera mucha angustia en la gente que lo sufre, aunque no tengan una consecuencia luctuosa.
Es una situación de mucha indefensión de la persona. Hay que tener una policía eficiente, capacitada, profesional, que no sea cuestionada por la población, que no tenga vínculo con el delito.
Ese tipo de robo es cometido por gente marginal, que no ha tenido intervención de la agencia del Estado correspondiente que lo sacara del camino en el que terminaron. Son jóvenes ni terminaron sus estudios ni tienen trabajo. No es la pobreza la que los lleva a eso, sino una situación de desesperanza de impotencia de
frustración.

¿Cómo llegaron a denunciar a 20 policías, entre ellos 10 jefes?

Decidimos hacerlo por diversos mecanismos. Primero el 0800 que tiene el Ministerio para denuncias (0800-555-5065), muchas denuncias algunas anónimas porque tiene miedo de represalias.
Luego, analizamos la verosimilitud de la denuncia y hacemos una investigación que seguimos si tiene realidad. Recibimos mails, acá hay mucha información y muy valiosa. Una tercera fuente de información son policías que ven con mucha frustración que colegas
cometen delitos que puede tener la institución mala fama que los puede alcanzar a ellos y no lo merecen. Ser policía es una tarea dura arriesgada, difícil, hay que estar bajo la lluvia, el sol.
Esta gente dice por qué tengo que tener mala fama por lo que hacen otros. De todas estas denuncias analizamos y buscamos en otras fuentes la verosimilitud, revisamos legajos, declaración patrimonial, hacemos inspecciones a las comisarías vemos si se cumplen las paradas. En estos casos entendimos que estaba plenamente justificado proceder a la separación de esta gente ya la denuncia judicial. Después el juez dirá si son penalmente responsables, pero a veces sabemos que no pueden ser confiables para seguir siendo policías. La Justicia dirá después. Todas las denuncias se investigan.

Más allá de la resolución judicial, ¿van a ser separados de la fuerza?

Si, absolutamente.

¿Cree que si sigue a fondo con las denuncias puede haber menos comisarios en la Federal?

Esperemos que no sea así. Pero lo que no podríamos hacer nunca es consentir que queden manzanas podridas dentro de la canasta por más que nos quedemos sin comisarios. Eso va a seguir pudriendo otras manzanas que tenemos que tratar de preservar. No soy tan pesimista, pero otra solución es imposible. Lo que veamos que está mal hay que sacarlo.

¿Por qué no se nombró antes a una mujer en la cúpula de la Federal?

Son ámbitos machistas, por condición, por estructura, tradición. De manera que a la mujer se la integró por necesidad de saber fomentar los derechos humanos, pero poniendo límites a los ascensos. Entonces, eran útiles en lo que tenían que hacer y no eran amenazas. Como en todos los procesos de integración de la mujer en distintos ámbitos hubo que hacer más fuerza de la normal para que la mujer tenga las mismas posibilidades de desarrollo, de carrera. Pusimos una mujer en Asuntos Internos, un cargo estratégico, donde se va a sumariar, va a juzgar conductas y desempeños de integrantes de la fuerza. Y después las comisarias Gladys Cardozo y Susana Aveni, que se nombraron en la comisarías 52 de Villa Lugano y en la 47 de Villa Pueyrredón.

¿En qué se basó para nombrarlas?

Son mujeres que tenían legajos impecables. Hubo otras que nombramos como subcomisarias y después renunciaron, porque tienen mucha presión y temor de no hacer las cosas bien. No han tenido las posibilidades de desempeñarse en esos cargos. A Algunas las abrumó esa responsabilidad. Pero estas mostraron vocación por el desafío y yo estoy muy confiada en el desempeño de las mujeres, porque hasta ahora no las dejaron hacer nada. Los problemas que se produjeron en general fueron por culpas de hombres y no de mujeres. Así que dejémoslas trabajar. Es lógico también que haya mujeres en los espacios de conducción, en los espacios de poder.

¿Encontró mucha resistencia al nombrarlas?

Supongo que la hubo y las hay, pero a mí no me lo demostraron. El proceso va a ser bueno. En todos los países del mundo, en las últimas décadas y en todos los ámbitos, tenemos presidenta, ministras, jueces de la corte. Es un proceso inexorable de avance de las mujeres.

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