La educación, que por lo general no es un tema de debate público pese a su enorme trascendencia, esta semana estuvo en boca de todos. Los malos resultados que tuvo la Argentina comparada con otros países en la evaluación PISA reabrieron el debate sobre la real calidad educativa en el país, tras vivir más de diez años de crecimiento a tasas chinas.

Con la sencillez que lo caracteriza, y alejado de los casetes que muchas veces se ponen los políticos, Alberto Sileoni recibió a El Tribuno en su despacho del Palacio Pizzurno y se prestó a una extensa entrevista a agenda abierta.

“Probablemente, Chile en algunos sentidos esté tomando un camino más correcto que el nuestro en algunas políticas”, reconoció el ministro, al ser consultado sobre los motivos por los que a los trasandinos les fue mejor que a los argentinos en los exámenes. Sileoni sostuvo que “el Estado nacional y los 24 Estados provinciales” tienen la “responsabilidad máxima” por los malos resultados en la evaluación, pero también alertó sobre el rol de los sindicatos, de los docentes, de los padres y de los jóvenes. Además, descartó que exista una “década perdida” en esta área, y reivindicó la inversión en educación, aunque admitió que “provoca consecuencias más concretas en algunos ítems y algunas otras exigen más tiempo”.

“Una enseñanza mal tomada de PISA sería pensar que esta importante inversión que Argentina tuvo en el último tiempo ha sido en vano”, reflexionó. Durante el reportaje, el funcionario confirmó que se reunirá con los gremios este mes, pero ve “difícil” que pueda haber un arreglo salarial antes de febrero.

¿Qué análisis hace de la evaluación PISA en la que la Argentina no tuvo buenos resultados?

En primer lugar, comparto la apreciación: no tuvimos buenos resultados. La verdad es que desde hace tiempo estamos trabajando especialmente para esta prueba. La prueba tuvo muchos más alumnos presentes y tuvo muchos más porcentaje de respuestas, lo que era importante. Y esperábamos otros resultados, sobre todo haber evolucionado más en matemática y haber persistido en ese ascenso en el que veníamos en lengua. Desde 2006 a 2009, en lengua levantamos 24 puntos. Y hay un leve ascenso en ciencias. Evidentemente tenemos que seguir trabajando. Más allá de otras discusiones, quiero centrarme en que es necesario que el sistema educativo sea evaluado permanentemente. Tenemos pruebas internacionales como PISA y Unesco, tenemos pruebas nacionales que son cada vez más integrales y que las últimas después de muchos años fueron para todos los chicos del último año de la secundaria. Hay que rescatar que por primera vez hemos relacionado el análisis de los resultados con la información para cada escuela, pero debemos persistir en el uso de esa información. Tenemos que seguir trabajando en una cultura no solo de la evaluación sino de la utilización de los análisis de la evaluación. Estamos poniendo en vigencia para el año que viene un índice de mejoramiento de la educación secundaria que va a permitir que todas las escuelas tengan traducido a una ecuación matemática sus rendimientos en las asignaturas básicas.

¿No suena contradictorio que Argentina haya tenido semejante crecimiento económico e inversión educativa en la última década y que tenga estos resultados en la evaluación PISA?

Eso es lo que algunos sectores sostienen. Una enseñanza mal tomada de PISA sería pensar que esta importante inversión que Argentina tuvo en el último tiempo ha sido en vano. Escuchamos todas las voces y mucho más en este momento, pero queremos sostener la importancia de la inversión. Queremos salir a discutir el concepto de que la inversión no se nota porque cada uno de los 3.800.000 chicos que tienen una netbook en la mochila tiene algo que no tenía, o sea que se nota. Casi dos mil escuelas nuevas y seis mil refaccionadas se notan. Dejar de a poco las fotocopias y tener libros es una realidad material concreta. El torno alfanumérico en una escuela técnica, el tractor en una agrotécnica y el tambo en laboratorio no existían y se notan ¿Eso se ha traducido en resultados ascendentes y significativos en materia de aprendizaje? No, todavía no. Ahí tenemos la circunstancia de que la inversión provoca consecuencias más concretas en algunos ítems y algunas otras exigen más tiempo.

¿Qué responsabilidad tiene el Estado con esta evaluación...?

(Interrumpe) La máxima responsabilidad, sin dejar de recordar que constitucionalmente la primera competencia del sistema de educación pública y obligatoria es de las provincias. Cuando digo el Estado me refiero a los 24 Estados provinciales y a este Estado nacional. Nosotros somos consecuentes con lo que nos hemos propuesto como gestión de Gobierno. Cuando decimos que formamos parte de un Estado que quiere tener una presencia es sin beneficio de inventario: esto también es aceptar cuáles son las consecuencias de ese Estado que intenta ser un Estado nacional presente. Este ministerio hace unos años atrás solo tenía la competencia de evaluar el sistema educativo nacional y de hacer algunas correcciones, no estaba tan implicado. Volviendo a la pregunta, la primera responsabilidad es del Estado nacional y los 24 Estados provinciales, pero existen también otras que cada uno le pondrá el grado que deba ponerle. Están las organizaciones gremiales dedicadas a la educación, cada uno del millón de docentes que se dedica a educar a nuestros hijos y nietos, las familias de cada uno de esos jóvenes y los jóvenes que están en la escuela. No estoy tratando de diluir las responsabilidades, por eso digo que los Estados son los principales responsables, pero ¿a quién le hablan estos resultados de PISA? A mí como ministro por supuesto, el primero: me siento responsable y siento que tenemos todavía mucho que hacer y siento que la sociedad argentina con todo derecho no está satisfecha con estos resultados. Sin embargo, también le habla a otros actores de la vida educativa y social ¿Le habla a los educadores que enseñan? ¿Le habla a un joven de 15 que ya tiene alguna responsabilidad y que tiene que advertir que la escuela secundaria exige un esfuerzo? ¿Le habla a los padres? Estamos discutiendo el inicio de clases 2014 y no objeto la decisión de algunas provincias que entiendo que tienen otras razones, pero necesitamos 190 días de clases. Algunos papás nos dicen: “Ministro, esa semana yo la tenía programada para las vacaciones”. En estas acciones también jugamos estos destinos. Necesitamos 190 días de clases ¿Se puede sustituir la cantidad por la calidad? No, necesitamos 190 días de las mejores clases que podamos tener. No es que usted tiene muy buenas clases y más o menos se arregla con 170 o 180 días, no. Evidentemente los sistemas educativos están cada día más exigidos ¿Por qué no podemos esperar mejores resultados? Nuestros chicos no tienen ninguna incapacidad en relación con cualquier otro chico de otra latitud.

Muchos dijeron tras la evaluación PISA que en materia educativa hubo una década pérdida...

No, no. Yo creo que enfáticamente tenemos que decir que no. Y no es la opinión de un sector por un lado y la del ministro por otro, es la objetividad de los hechos. ¿Cómo va a ser perdida una época en la que se pasó del 3 y pico de inversión educativa al 6,40? ¿Cómo va a ser perdida una década en la que hay docentes con mejores salarios y escuelas nuevas? ¿Cómo va a ser perdida una década en la que había el 48 por ciento de los chicos de cuatro años adentro y hoy hay el 70? ¿Cómo va a ser perdida una década en donde cada vez hay más jóvenes en el secundario? Hay nueve nuevas universidades y se pasó de 1.400.000 alumnos en las universidades a 1.700.000.

¿Por qué cree que países como Chile pudieron avanzar en la evaluación PISA y Argentina no?

Probablemente Chile en algunos sentidos esté tomando un camino más correcto que el nuestro en algunas políticas. Chile tiene una inversión educativa anterior a la nuestra y viene haciendo un trabajo distinto. También quiero decir que Chile está discutiendo su próximo gobierno y en el centro de esa discusión está el paradigma educativo que Chile tiene. Más allá de tener mejores resultados en las pruebas PISA, lo que evidentemente es un éxito de ese sistema educativo, ese sistema educativo también tiene una inequidad profunda. Es un sistema educativo que posee una alta tasa de privatización y costo para los alumnos y sus familias. Respecto de los aprendizajes, evidentemente Chile es un país que está a la vanguardia de los países americanos. Chile también está insatisfecho con los resultados, pero son resultados interesantes. Tiene un nivel de cobertura del secundario similar al de la Argentina, somos los únicos dos países que tenemos un 82 u 83 por ciento de cobertura en el secundario, el resto están en otros niveles. Hay que mirar y hay que aprender. Nosotros tenemos una actitud muy abierta respecto a los países de la región. Algunos siempre tienen un afán comparativo y que a mí no me parece mal, lo que me parece mal es la actitud autodenigratoria de pensar que los demás son un espejo. Quiero transmitir la idea de que esta insatisfacción que se está dando en Argentina está ocurriendo en todos los países americanos. No es que solo nos ocurre a nosotros. Nosotros tenemos unos años en los que hemos tenido inversiones muy decididas y estamos como uno de los países que más invierten en la región. Hemos construido un sistema educativo más potente, más inclusivo y con más docentes. Queremos decir que de este sistema educativo van a salir las soluciones.

¿Está garantizado el inicio de clases para 2014?

(Piensa) Garantizado es una palabra que ojalá pudiéramos utilizar en diciembre respecto del inicio de clases. Estamos trabajando y nos vamos a reunir con las organizaciones gremiales este mes. Salta es una provincia que en los últimos años ha podido realizar anticipadamente un acuerdo y esto habla muy bien del Gobierno porque anticipa un problema y lo resuelve.

¿A nivel nacional no puede hacerse lo mismo y cerrar el acuerdo en diciembre y no en febrero?

Estamos viendo a ver si nosotros podemos llegar con nuestra paritaria nacional. Es más difícil. Nuestra paritaria nacional es fijadora de mínimos nada más y no tenemos otros recursos que las provincias tienen. Lo que puedo transmitir es que hay una buena predisposición de los cinco gremios nacionales a ver si este año podemos tener un arreglo positivo.

¿El porcentaje de aumento será parecido al de este año?

No podemos hablar de porcentajes porque todavía es muy prematuro pensarlo. Siempre los arreglos son por lo que va a venir, y evidentemente ahí tenemos uno de los problemas más serios de nuestra paritaria, que es que somos los que más tempranamente discutimos salarios en la Argentina. Discutimos salarios en febrero cuando todavía no hay demasiada certeza de cómo será el desarrollo de la economía y es una discusión que tiene una cuota muy alta de datos que faltan. Vamos a ver cómo podemos resolver la paritaria y generar alguna fórmula que nos permita, como muchos años anteriores, llegar a un resultado satisfactorio.

¿Qué sintió cuando vio la violencia con la que se eligió el jueves al rector de la UBA?

Dolor. Dolor porque no se merece esto una universidad que está cumpliendo 200 años y que junto con la de Córdoba son las fundadoras del sistema universitario. Pero también transmitirle a la sociedad que podamos distinguir. La UBA es una de las universidades más grandes del mundo, entonces no sería correcto asimilar la actitud de unas pocas decenas de jóvenes -que no sé si todos tenían la condición de alumno- con esos 300 mil alumnos que mientras ocurrían esos destrozos estaban poblando las aulas de las facultades. Ojalá que se pueda discutir un estatuto con todas las fuerzas, y que todas las fuerzas, incluso las más antagónicas, puedan participar de una renovación institucional de la Universidad que sin dudas es necesaria.

¿Cómo es la nueva dinámica de trabajo desde que la Presidenta retornó a sus actividades? ¿Pudieron hablar?

Sí, sí. Pudimos hablar, nos pudimos encontrar. Indudablemente la presencia de una nueva etapa con un jefe de Gabinete que tiene su impronta diferente y sus características indican que hay otro modo de relación, pero seguimos hablando, sigue conduciéndonos y seguimos comentándole los hechos más concretos de la educación. Por supuesto que la Presidenta está totalmente al tanto de los resultados de estas pruebas, está al tanto de las últimas acciones que hemos hecho como el acuerdo paritario tan importante que firmamos con los gremios para la formación docente permanente. Estamos proponiendo un millón de docentes para el próximo trienio. Nos estamos proponiendo también acelerar la cobertura de los chicos de cuatro años de aquí al segundo bicentenario. Todos los chicos de cuatro debieran ir a la escuela ¿Cómo se resuelven los resultados de PISA? Construyendo mejores técnicas de lectura, de escritura, abatiendo el rezago, trabajando para que haya menos repitencia. Pero si hay más chicos más tempranamente incorporados, si hay mejores trayectorias educativas, menos repitencia y alfabetización, también se está trabajando para mejorar el resultado de los chicos de quince.

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