Si bien la Legislatura de la Provincia tiene más de 150 años, recién en 1924 creó su biblioteca. Por eso cuesta creer que los legisladores hayan dejado pasar casi 70 años para caer en cuenta de que una Legislatura necesita una biblioteca, pues no hay parlamentos en el mundo sin libros. Fundamentalmente porque los representantes, en su tarea de legislar, necesitan contar con calificadas fuentes de consulta. El hecho es que, en tiempo de don Adolfo Gemes (1924), se dictó la Ley N§ 1.113 que dice: “Créase la biblioteca de la H. Legislatura de la Provincia, para uso exclusivo de los legisladores”.

Años después, en 1932, por Ley 1.321 el organismo se transformó en “Archivo y Biblioteca”. Su objetivo: “organizar y conservar el Archivo de las Honorables Cámaras, y crear y mantener una Biblioteca, especialmente de obras de derecho constitucional, parlamentario y administrativo, destinada al servicio de consulta de los señores legisladores”.

Otro cambio

En 1959, durante el gobierno de Bernardino Biella, por Ley N§ 3.415, la Biblioteca pasó a integrar el nuevo Departamento de Información Parlamentaria, Bibliográfica y de Prensa de la Legislatura.

La reforma trajo como consecuencia la expansión, la modernización y el crecimiento de la biblioteca y el desarrollo de nuevas secciones: Información Parlamentaria, Hemeroteca y Prensa.

La Biblioteca

Creada originalmente para apoyo y fuente exclusiva de consulta de los legisladores, en esta nueva etapa fue abierta al público y comenzó a prestar servicio especialmente a estudiantes universitarios mediante préstamos o consultas en su sala de lectura en la Legislatura. En este fértil período, la Biblioteca llegó a tener 1.100 socios activos y unas 2.500 consultas mensuales, entre funcionarios, entes autárquicas, organismos nacionales, consulados, investigadores, profesionales, estudiantes secundarios y universitarios y público en general.

Su riqueza bibliográfica alcanzó las 7.000 obras con una especialización en Ciencias Sociales, Política, Derecho (en todas sus ramas y sus códigos), Sociología, Geografía, Psicología, Historia, Filosofía, Teología, etc.

Cuenta con una muy buena y seleccionada colección de Obras de Referencia, Enciclopedias en el más amplio campo del saber, efemérides, sin olvidar los diccionarios de distintas especialidades.

Información Parlamentaria

Esta sección, es una área especializada en instrumentación legal. En su mejor época llegó a tener 2.500 volúmenes.

Contiene diarios de sesiones, provinciales y nacionales, colección de Leyes de Gabino Ojeda, Jurisprudencia Argentina, Boletines oficiales provinciales y nacionales, Anales de Legislación, La Ley, Códigos provinciales, Constituciones provinciales, Presupuestos provinciales, originales de Leyes y Decretos provinciales. Todos ellos para consulta interna y externa.

Hemeroteca

Es un departamento que a partir de 1973 llegó a contar con un frondoso archivos de diarios: El Tribuno, El Intransigente, Norte, La Gaceta, La Opinión, La Nación y Clarín. Más tarde sumó Ambito Financiero, Página 12 , Eco del Norte y Nuevo Diario. También están los semanarios de Salta publicados a partir de 1982 y revistas especializadas y parlamentarias (provinciales, nacionales e internacionales). En épocas mejores, esta sección llegó a tener un traductor.

Distinciones y saqueos

En 1973, el Departamento de Información Parlamentaria, Bibliográfico y de Prensa de la Legislatura, fue distinguido por el Congreso Nacional al ser designado organizador del Primer Congreso Nacional de Bibliotecas Parlamentarias Argentinas.

Algunos profesionales salteños  que estudiaron en la Biblioteca  de la Legislatura: Sonia Escudero,  Enrique Pfister, Manuel Brizuela,  Silvia Busto Ralle, María Silvia de  la Zerda, Estela José, María Ester  Riveros, Mónica Descals, etc.

 En 1992, por ley se le otorgó la custodia de la documentación de la Convención Constituyente de 1985. Guarda también, documentos de la Convención de 1998.

En sus 89 años de vida, la Biblioteca fue víctima de robos y saqueos. El primero fue en 1955 cuando en el patio de la “Casa de los Leones” ardieron libros y diarios del organismo. El vandalismo se repitió en 1976 cuando de nuevo perdió gran parte de su patrimonio. Y finalmente, en 1985, se le impuso el nombre “Dr. José Armando Caro”, hecho que se concretó 18 años después.

Declinación

Lamentablemente el complejo bibliográfico de la Legislatura comenzó a decaer cuando fue disuelta la Comisión Bicameral que lo tutelaba, declinación que se acentuó cuando fue sacado de su ámbito natural (Mitre 550), en 1999. Desde entonces la Biblioteca desactualizó su patrimonio; Información Parlamentaria discontinuó sus colecciones y la Hemeroteca fue prácticamente desmantelada. Ahora el organismo necesita volver a su ámbito natural y actualizar su patrimonio para bien de legisladores, profesionales, estudiantes y público en general.

El libro del “Caraguay”

En 1973, el ministro de Gobierno, Enrique Pfister, pidió de la Biblioteca un volumen del Tratado de Derecho Administrativo de Marienhoff. Como a poco se exilió, la colección quedó incompleta. Una década después (1983), al regresar Pfister a Salta, lo primero que hizo fue devolver el libro. Al hacerlo, el “Caraguay” dijo. “A la biblioteca le debo este libro y mi título de abogado. Por ahora devuelvo un Marienhoff”.

Año 2006. La Biblioteca de la  Legislatura fue considerada la  mejor especializada en Derecho,  luego de la Biblioteca del Poder  Judicial.Convenio. El complejo  bibliográfico debe ser tutelado  cada 5 años por una Cámara,  pero desde 2003 solo lo  administra Diputados. 

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