La titular del muro frente al espejo, celular en mano, con un gesto de “truchita” estirada que pretende ser sensual. El titular del muro parado de semiperfil, con el torso desnudo, hundiendo la panza y guiñando un ojo. La titular del muro caminando sin mirar la cámara, con bello paisaje de fondo, el cabello estratégicamente ubicado para dejar ver su perfil, y “clic”, la autofoto que busca parecer una toma casual. El titular del muro estampándole un beso a su chica, ojos cerrados, el brazo estirado y el autodisparo, en primerísimo plano. De estas fotos hay miles en los muros de Facebook y en el resto de las redes sociales que eligen como “vidriera” los usuarios de internet.

Los autorretratos o “selfies” son una tendencia creciente en estos espacios virtuales. El amor propio y la búsqueda de reconocimiento son clave para entenderla.

Para algunos, observarse frente a un espejo, posar, tomarse una autofoto y subirla a sus redes sociales es una actividad que brinda gusto y satisfacción.

Es común encontrar en Facebook autorretratos donde, quien se toma la foto, se muestra en diferentes posiciones y gestos.

Luis Eduardo Cuervo, psicólogo y docente, explicó que estas son actitudes más comunes de lo que se ve en redes sociales, solo que estas nuevas plataformas sirven como trampolín para proyectar acciones humanas. Compartir fotografías, decir dónde estoy y qué estoy haciendo son las actividades más populares de los usuarios de las redes.

“Sin duda es una actitud narcisista, pero también una búsqueda de aceptación que depende de lo que el entorno de cada persona y la sociedad exigen. Esto, con un objetivo: el reconocimiento”, dice Cuervo.

Lo notorio es que este comportamiento no es solo cuestión de adolescentes, ya que muchos adultos los repiten. Los jóvenes comúnmente lo hacen para llamar la atención y, a veces, por carencias afectivas que los llevan a buscar aceptación en los demás. Los adultos porque necesitan procesos de reafirmación o, como se dice de forma coloquial, para mostrar que todavía están “en la onda”.

Esta afición tiene muchos matices. Tomarse una foto haciendo un gesto para saludar a los amigos y familiares, o porque al usuario le gusta cómo se ve y es feliz compartiéndolo con sus contactos, quizás no contenga esa dosis de narcisismo que sí es evidente en las repetitivas autofotos posadas. Pero claro, en todos los casos hablamos de formas de expresividad. Y comunicarse hace bien.

 

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