Este 25 de octubre no será una fecha más para Orán. La Diócesis local está trabajando arduamente para la canonización de los denominados Mártires del Zenta, unos 20 sacerdotes y laicos, entre criollos y aborígenes, que fueron asesinados en el siglo XVII en plena tarea evangelizadora en el Chaco salteño.
El Vaticano otorgó recientemente la "Nihil obstat", una declaración oficial en la que queda asentado que no existe ningún obstáculo para continuar en la beatificación de dichas personas.
Los sacerdotes de la Diócesis de Orán vienen trabajando en distintas investigaciones sobre la historia de los Mártires del Zenta y difundiendo su devoción. Así, lograron introducir el proceso diocesano para la futura canonización, mediante la constitución de un tribunal y una comisión de peritos en Historia y Teología. El objetivo es recoger minuciosamente la mayor cantidad de datos históricos posible.
"El Papa Francisco conoce personalmente el proceso y creemos que prontamente podrán ser beatificados", señalaron desde la Diócesis.
El martirio
Los Mártires del Zenta fueron un grupo de sacerdotes, misioneros y laicos, entre ellos criollos y aborígenes, que se internaron en la zona del Chaco salteño, con el objetivo de llevar la Palabra de Dios a los pueblos originarios de la región que hoy comprende el departamento de Orán.
Se trata del presbítero Pedro Ortiz de Zárate, Juan Antonio Solinas y 18 laicos.
El padre Zárate acariciaba el sueño pastoral de organizar una acción misionera en el Gran Chaco, en la amplia zona de selva entre los ríos Bermejo y Pilcomayo.
Los mártires fueron asesinados el 27 de octubre de 1683, en la capilla de Santa María, erigida en las cercanías del río Bermejo y del río Santa María, después de la celebración de la Eucaristía.
Los misioneros, sacerdotes y laicos fueron atacados por aborígenes tobas y mocovíes, quienes a golpes de macanas (garrotes de madera dura) los martirizaron y asesinaron.
¿Quiénes fueron?
Pedro Ortiz de Zárate nació en Jujuy, era casado y tenía dos hijos. Al morir su esposa en 1654, inició sus estudios sacerdotales en Córdoba y fue ordenado sacerdote en 1658. Realizó sus primeros servicios pastorales en Humahuaca, Cochinoca y Casabindo (Jujuy).
Su obispo lo consideraba un gran párroco, celosísimo de la honra de Dios, gran queredor de los Indios y su favorecedor.
Asistía con cariño a los enfermos y sustentaba con su propia renta a los sacerdotes más pobres. Era austero en todas sus costumbres.
Tradicional peregrinaje
El próximo sábado 25 de octubre, a las 8, partirá de la terminal de la localidad de Pichanal una peregrinación hacia el lugar donde fueron asesinados los veinte misioneros católicos. Allí se celebrará una misa y se generará un espacio de reflexión en torno a la figura de dichos misioneros.
Esta peregrinación se convirtió en una tradición que lleva ya varios años.
Centenares de creyentes peregrinan desde el cruce de Pichanal hasta el lugar del martirio todos los años.

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