El arte crece en forma arborescente. Nunca es lineal ni predecible. Siempre es rizomático y busca trascender. Además, su desarrollo está estrechamente asociado al clima y al contexto. Así, a partir del año 2000 (la fecha no es un ancla, claro, sino más bien una boya que se mueve ligeramente hacia adelante y hacia atrás), el arte en Salta experimentó un decisivo cambio de paradigma. El árbol, que siempre fue vigoroso, renovó su propia geografía. ¿Qué factores influyeron puntualmente en esta transformación? ¿Qué cambios ocurrieron en la escena cultural salteña para que el arte empujara hacia nuevos horizontes? Ana Benedetti, Roxana Ramos y Mariano Gusils, artistas salteños, buscaron despejar estos interrogantes a través de un proyecto que llamaron “En//Vista. Testimonios audiovisuales del arte en Salta”. Se trata un documental que contiene 25 entrevistas a artistas, investigadores, funcionarios, escritores, periodistas y personalidades afines al mundo de las artes de la ciudad, quienes dan cuenta, desde diferentes perspectivas, del proceso de transformación que experimentaron las artes visuales de Salta a lo largo de una década crucial (2000- 2010).

“En//Vista” es una parte de un proyecto más ambicioso. “Pensamos en trazar un mapa completo del arte salteño. Empezamos por esta década porque partimos de nuestro lugar de artistas, y porque creemos que a partir del 2000, la escena artística salteña experimentó una transformación importante”, explicó Roxana Ramos. La renovación de ciertas políticas culturales, tanto institucionales como independientes, fue un potente motor del cambio. “Influyó la aparición de nuevos museos, la reinauguración de la Casa de la Cultura y la creación de espacios de arte autogestionados”, detalló Ramos.

Junto al flamante Museo de Arte Contemporáneo floreció un circuito de arte alternativo que, a diferencia de experiencias anteriores, tuvo fuerte presencia en la escena, y no desde un lugar meramente periférico. Esto, debido a que esos espacios se plantearon como modos alternativos de organización institucional. Fueron pioneras en este sentido la Galería de Arte “A”, Kasa Taller, Galería Fedro, Galería Bordó, La Guarda, La Ventolera y Galería Mamoré.

“Toda esta trama de gestiones estuvo acompañada por el interés de los artistas en reflexionar sobre su propia obra, más allá de conseguir un estilo. Con ese fin se organizaron clínicas e intercambios con filósofos e intelectuales vinculados al arte”, agregó Ramos. Pero aclaró: “Esto no significa que antes del 2000 todo haya sido una masa uniforme, pero hubo una transformación evidente en esta década”.

Mariano Gusils destacó que uno de los objetivos planteados en “En//Vista” fue deshojar el concepto de arte contemporáneo: “En la década que recortamos se empieza a usar esta categoría que aún hoy seguimos definiendo, porque es muy discutible entre los mismos artistas y las instituciones”, precisó.

Ana Bendetti remarcó por su lado que un factor esencial en la configuración de este nuevo mapa cultural fue la expansión de la mirada hacia nuevas herramientas: “Hubo gran impacto de la tecnología en el arte, una creciente mixturación de disciplinas y la incorporación de nuevos medios de producción como las instalaciones multimedia y el videoarte, a la par de un auge de la fotografía”. No obstante, Benedetti aclaró que si bien estos son rasgos muy contemporáneos, “el desarrollo del arte no tiene que ver tanto con el género o la disciplina, sino con lo que el artista logra a partir de repensar esos afluentes”.

Sacudiendo el concepto, Ramos señaló que “arte contemporáneo no tiene que ver con características o estilos; tiene que ver con lo que hacemos hoy. La visión histórica de encontrar espíritus de época hoy es imposible por la diversidad, la incertidumbre, el cambio permanente. Creo que lo que pasó entre el 2000 y el 2010 es que los artistas buscaron romper sus propios límites disciplinares, conceptuales y abrirse a otras opciones que se instalaron en la escena a partir de un intercambio de información y formación. Se sacó la pintura del caballete para abrirle la puerta a otros medios”, concluyó.

El proyecto “En//Vista” fue realizado por el Espacio de Artes Visuales La Guarda (gestionado por Ana Bendetti y Roxana Ramos) a través de la adjudicación de una beca otorgada por el Fondo Nacional de las Artes y el apoyo del Fondo Ciudadano de Desarrollo Cultural entregado por el Ministerio de Cultura y Turismo de la Provincia de Salta.

Hitos de una década

  • La aparición de instituciones destinadas a exhibir y promover el arte contemporáneo. Entre ellas el MAC y el nuevo Museo de Bellas Artes. “No decimos que el MAC no fue usina de este arte, pero sí posibilitó una apertura hacia otras prácticas”, opinó Benedetti.

 

  • El surgimiento de espacios independientes, gestionados por los propios artistas, pensados como plataformas de trabajo e investigación. Este circuito alternativo sumó espacios como Galería Fedro (foto), La Ventolera y Galería Mamoré, entre otros.

 

  • La incorporación de la tecnología como rasgo característico de la producción de obras y de la capacidad de autogestión. Las herramientas informáticas colaboraron en los intercambios entre artistas así como en la mixturación de disciplinas.

 

  • La integración de Salta a nivel nacional a través de gestiones que permitieron mostrar lo que se estaba produciendo en la provincia (Foto: La Guarda en ArteBA) y de proyectos que impulsaron la federalización de fondos (Fundación Antorchas).
     

 

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