“Hoy no sé si soy una madre afortunada porque la Justicia halló en pocos días a mi hija desaparecida, o la más desgraciada por el calvario de haber sido también víctima de la trata de personas y de la ausencia de mi hija”, dijo ayer conmovida la profesora de danzas Claudia Flores (42).

La mujer denunció oportunamente en la sede de Trata de Personas de la Policía de Salta la desaparición de su hija de 16 años, quien concurre al colegio Sargento Cabral de villa Mitre. En su presentación aseguró que sorpresivamente la menor abandonó su hogar en horas de la tarde del día 20 de abril, poco después que se presentara en su domicilio una joven vestida provocativamente, quien se presentó como “La Rocha”. La visitante dijo que se encontraba buscando jovencitas en villa Mitre y otros barrios para llevarlas a trabajar a Buenos Aires. La profesora de danzas explicó que la “porteña” le dio su domicilio, su facebook y su correo.

“Comencé a sospechar sobre las amistades de mi hija, pero con todo este lío del paro docente, la falta de clases hizo que los chicos quedaran en la calle y la comunicación entre ellos a través de las redes sociales se hace imposible de seguir”.

Relató, “en unos pocos días mi hija se puso rebelde hasta que desapareció. Me dejó solo un escueto mensaje: 'Es por trabajo mamá, voy a volver'. Sospecho que no fue mi hija quien escribió ese texto”, se sinceró. “Después el silencio, la tortura de no saber qué pasó, en qué fallé o estamos fallando. Decidí denunciar su desaparición porque corroboré que todas las direcciones de las supuestas amistades eran falsas. El día 25 recibí un mensaje atroz: "Era trata de blanca, hubo un operativo, ella está en cana', luego ella me volvió a mensajear diciéndome que se encuentra en un hogar de tránsito; su mensaje me dejó perpleja: 'No me denuncies, vuelvo el martes seguro'”.

La señora sospecha que a los mensajes “no lo escribe ella” y que en realidad “me están haciendo un verso más de lo que acostumbran hacer a las madres de las jóvenes que secuestran”.

“La policía local me dijo que mi hija está bien en Buenos Aires, pero no me la devuelven, no me dicen qué tratamiento está recibiendo y cuando me llama parece que habla con una pistola en la cabeza. De terror”, sostuvo. “Repito, no sé si estoy feliz de saber que se encuentra con vida o demolida por entender que quizá me la están robando con anuencia oficial”, denunció.

Claudia Flores describió a su hija como una joven muy atractiva y que comenzó su desesperada búsqueda de encontrarse con ella cuando nuevamente su celular se llamó a silencio. “Me dicen que se encuentra en el Hogar Avelino, una institución del Gobierno de la ciudad de Buenos Aires, pero cuando yo llamó allí me dicen que no se encuentra entre los menores allí residentes, ­por Dios, donde está! Mi hija hizo esas amistades cuando trabajó como promotora de un boliche de la Balcarce llamado El Cairo. No sé cuál es la relación pero aquí alguien miente. Necesito ayuda para llegar a Buenos Aires, incluso de la fundación Marita Verón porque estoy al borde de perder a mi hija en una burocracia que no puedo llegar a entender, mientras el tiempo se lleva las esperanzas del reencuentro. Esto es el infierno”, sentenció.

 

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