Con niños y algunos padres vestidos con ropa de la época colonial, el histórico pueblo de Cobos en Campo Santo pareció regresar a los días de la Revolución de Mayo. Las viejas casonas, algunas de las cuales superan los 300 años, fueron el marco ideal para la colorida vestimenta de las damas antiguas, los vendedores ambulantes, las mazamorreras y los caballeros. Un pueblo que no ha cambiado demasiado de aquel que viviera los acontecimientos de 1810, cuando desde el Virreynato del Río de la Plata, sus  
habitantes decidieron que era tiempo de ser independientes.
Pero no será un testigo lejano, por el contrario, será partícipe de la lucha por sostener esa independencia. Por su fuerte, construido quizás en el 1600 para detener las avanzadas indígenas que asolaban la insipiente ciudad de Salta, pasaron las tropas patriotas al mando del General Belgrano, los gauchos de Güemes, se trazaron planes de lucha y es muy probable que también lo hicieron los realistas.
El paso de los niños por las polvorientas calles recrearon aquellos tiempos que fueron difíciles pero llenos de gloria. El  desfile contó con la presencia de la escuela Lardies, escuela deportiva de hockey, el cuerpo  
infantil de policía y el centro de jubilados y pensionados “Fuerte de Cobos” quienes fueron los organizadores. Una sencilla ceremonia, pero en un lugar cubierto de historia.

 

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