Los temas medioambientales vuelven a estar en el centro del debate, como ocurre en las últimas dos décadas, por los terribles efectos que acarrean. La discusión gira en la primera conferencia mundial sobre la Salud y el Clima que se inauguró ayer la sede de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en Ginebra (Suiza) y que reúne a más de 300 participantes que incluyen a ministros de salud y representantes de la sociedad civil.
Miles de personas mueren anualmente por las consecuencias del cambio climático como las olas de calor, las inundaciones o la degradación de los sistemas de suministro de agua o de tratamiento de líquidos cloacales. Los más afectados son las poblaciones más vulnerables : los ancianos, los niños y las mujeres, especialmente de los países del tercer mundo.
"Los países deben tomar medidas para adaptarse al cambio climático que permitan a su población enfrentarse mejor con el impacto que tiene el calor en la salud, los episodios climáticos extremos, las enfermedades infecciosas y la inseguridad alimentaria", reclama la OMS.
Los cambios que pide
Modificaciones en las políticas energéticas y de transporte podrían salvar anualmente la vida de millones de personas que mueren por enfermedades causadas por los altos niveles de contaminación. Los especialistas aseguran que "existen soluciones y hay que actuar con decisión para cambiar esta trayectoria". La directora de la OMS, Margaret Chan, es muy clara al trasladar el impacto que las enfermedades tienen en los costos sanitarios asociados con la inactividad física de diversas patologías y las lesiones que dejan los accidentes de tránsito.
“Con esta nueva amenaza hay que reconsiderar la protección de las poblaciones vulnerables”
Por eso esta reunión pretende resaltar la importancia de actuar ahora para proteger el futuro aumentando la vigilancia y el control de enfermedades infecciosas como la malaria, el dengue, la diarrea y la desnutrición, enfermedades con las que estamos muy vinculados en Salta y en el país que no escapa al contexto de Latinoamérica en general.
gentile.jpg
Alberto Gentile, director de Epidemiología de Salta, apunta que solo la educación logra modificar conductas.
“La esencia del cambio está en las personas, en las sociedades”
La nueva organización de las comunidades y la modificación constante y rápida de las comunicaciones impactan en forma directa en la gente. El cambio climático se trata de la acción del hombre sobre el planeta. Lo explica el sanitarista Alberto Gentile, director de Epidemiología de la provincia, quien pone como ejemplo la aparición de casos de rabia urbana en Bolivia cuando hace unos 40 años era privativa del ámbito rural. “La propagación de las enfermedades es la consecuencia del transporte permanente de personas y animales. Las conexiones aéreas incluidas, transportan personas que van incubando enfermedades y así aparecen casos inesperados, como la fiebre chikungunya, que estuvo recluida por siglos en Africa y por el movimiento humano pasó al Caribe y llegó a la Argentina. No son los mosquitos los que viajan, sino las personas y con ellas las enfermedades”.
Gentile subraya las diferencias entre este movimiento humano y aquel propio del planeta, como los desastres naturales. “Los paralelos climáticos se van corriendo y se expanden los vectores porque encuentran el caldo propicio. Por eso las cumbres mundiales de especialistas apuntan a prepararnos para este desafío que enfrenta la humanidad”.
El rol de los estados
Cuando comenzó a hablarse de la disminución de la capa de ozono, fue una difícil tarea la adopción de medidas estatales y la concientización de las empresas que veían peligrar sus ingresos. Hoy se habla de los alarmantes deshielos en los polos y glaciares. “Aunque haya miles de teorías al respecto, la práctica nos demuestra que hay cientos de comportamientos y actividades humanas que generan contaminación y afectan en forma directa la salud. Los toxicólogos tienen avanzados estudios sobre el efecto en madres y recién nacidos contaminados por la industria informática o tecnológica que utiliza cromo y mercurio, por ejemplo. Los plaguicidas que por mucho tiempo se consideraron inocentes ahora se revelan como altamente tóxicos. Todo esto tiene directa relación con los intereses económicos. En todo hay un gran determinismo cultural. Cada uno de nosotros tenemos que cambiar las conductas y eso se logra desde la primera educación. En la casa empiezan a adquirirse los buenos o los malos modos y comportamientos que repercutirán en el futuro”, concluyó.

¿Qué te pareció esta noticia?

Temas

Sección Editorial

Comentá esta noticia

Debe iniciar sesión para comentar

Importante ahora

cargando...