Silencio, luces tenues, respiración tranquila, hasta sentir cómo late el corazón y cómo el aire entra en los pulmones. Así se termina una clase de respiración holotrópica, una sesión que puede llegar a durar todo un día. En la que los que asisten trabajan en pareja y cuentan sus situaciones más íntimas, sin que nadie cuestione ni juzgue.
La respiración holotrópica es una técnica psicoterapéutica desarrollada por los psiquiatras Stanislav Grof y Cristina Grof que pretende permitir el acceso a estados no ordinarios de conciencia.
La respiración holotrópica es usada por los practicantes como un acercamiento a la autoexploración y la sanación que integra la introspección desde la investigación moderna acerca de la conciencia, antropología, la psicología transpersonal, las prácticas espirituales orientales y las tradiciones místicas del mundo.
"Holotrópico" significa movimiento hacia la totalidad.
Mariano Bernardi, de 49 años, fue el facilitador de una taller que se dictó en Salta hace unos días. En diálogo con El Tribuno, Bernardi detalló cómo es este taller.
"Se desarrolla con una combinación de respiración, música, un espacio de arte y después un compartir. La técnica hace foco en lo que Grof definió como el sanador interior, que es la inteligencia emocional interna que busca dentro nuestro lo que está listo para procesar en la conciencia. Durante los talleres, las personas logran alcanzar la sabiduría y, además, ayuda a acelerar procesos terapéuticos", destacó el facilitador.
Sin embargo, esta práctica no es recomendada para todo el público ni para todas las edades. "Hay una pequeña contraindicación para patologías psicológicas severas y algunos problemas vinculados con hiperventilación", señaló.
Para poder hacer el taller se debe llenar una ficha médica, agregó Bernardi. "Antes del taller nosotros debemos saber qué personas pueden tomar el taller y qué personas no", destacó el facilitador.
Es ideal para personas mayores o adultos que tienen situaciones y problemáticas que no logran resolver.
"Se trata de integrar la conciencia para que esté más libre y más limpia", agregó.
Los talleres generalmente son de jornada completa y se trabaja de a dos. Una de las personas hace el rol de cuidador mientras el otro practica la respiración. Luego se intercambian. El taller de la mañana dura tres horas y en la tarde se invierten los roles.
El taller de música es un espacio para compartir en el que los participantes cuentan sus experiencias. "Es una escucha de corazón abierto donde nadie analiza ni juzga. Es una técnica de autoexploración", detalló el facilitador.
Mariano Bernardi practica respiración holotrópica desde 2003 y se certificó en el 2010, en Chile, donde hizo su formación. "Llegué a través de la presencia en uno de los talleres de un amigo que me llevó. Esto fue en 2003, en Buenos Aires. Después de esto hice prácticas de yoga, y antes varios años de psicoanálisis. Esto me ayudó a llegar al equilibro, aunque no hay que olvidar que esta es una búsqueda constante", agregó en el final del encuentro con El Tribuno.
Recomendaciones
Este taller se debe practicar con gente formada y capacitada para esto. No se debe hacerlo solo y las actividades del taller se hacen en uno o dos días.
Se debe practicar con gente capacitada en personal trainer y se recomienda que se desarrolle esta técnica una vez por mes. La responsabilidad principal del cuidador consiste en centrarse en la atención compasiva sobre el que hace las respiraciones. En segundo lugar, también está disponible para ayudar a la persona que está experimentando, pero sin interferir ni interrumpir el proceso.
Para más informes se pueden contactar con Leonardo Ruiz al (0387) 154-562062.

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