El solo hecho de participar en la categoría malle moto significa ser respetado por el resto de los pilotos del Dakar, así sea el mejor o el más novato de todos. El caso del chaqueño Carlos Verza, de 36 años, es aún más particular y admirable todavía: lleva puesto el traje de un yaguareté, para crear conciencia sobre uno de los animales que presentan mayor peligro de extinción.
Pero, ¿qué es moto malle?, la única categoría que no tiene asistencia, donde los pilotos hacen de participantes y mecánicos a la vez. Verza lo hace por tercera vez consecutiva, pero este lunes tuvo una sensación única para él, porque la competencia pisó por primera vez su tierra natal, esa que representa con mucho orgullo.
El chaqueño busca su revancha después de haber abandonado el año pasado en el tramo Salta - Belén, por una durísima lesión en sus piernas. Superarse no es un problema para él y de hecho está en el primer lugar del diccionario de su vida.
En su debut, por ejemplo, llegó 16º de la general y su nombre fue mencionado por cada piloto. Lo que le ocurrió en villa Carlos Paz fue sorprendente: se le rompió el motor y como pudo llegó al campamento ubicado a un costado del lago San Roque. Sin parar, armó su carpa y se dispuso a arreglarlo. Tardó toda la noche, pero lo logró para seguir corriendo.
Su relación con las herramientas no es solo durante el Dakar, ya que Verza es mecánico en su vida cotidiana y justamente arregla y prepara motores. Sin embargo, no es soplar y hacer botellas, y aseguró que "es un oficio muy difícil". La mayor parte de lo recaudado a lo largo del año es para poder participar en la siguiente edición de esta competencia que sin un colchón de dinero ahorrado y sin la ayuda de sponsors, es imposible correrla.
Ayer llegó en el puesto 33, muy por detrás del brasileño Marcelo Medeiros, pero para su alegría, solo tuvo que cambiar el aceite y hacer algunos ajustes en el autódromo.
Mientras trabajaba en su Yamaha, número 274, no tuvo inconvenientes en dialogar con El Tribuno sobre lo que hace "un verdadero participante del Dakar" y sobre sus objetivos.
"Estoy cambiando el aceite antes de que comience a llover y que se complique", anuncia, mientras mira al cielo y desajusta mangueras en su "cuatri".
Verza contó, para que el público sepa, cuál es la función de cada piloto de su categoría: "Lo que hacemos nosotros es terminar la etapa, revisar el cuatri y llevamos nuestras herramientas", y completó: "El malle moto es una categoría muy dura y acá es donde se corre el verdadero Dakar".
El chaqueño recordó su paso por Villa Carlos Paz en 2015 y el famoso arreglo de motor que le costó toda la noche. Ese día se ganó el respeto de todos, pero pese a eso, no quiere que le ocurra nunca más: "Espero que no se repita nunca más lo del primer Dakar porque es muy duro cambiar un motor".
Siempre con la bandera chaqueña en su corazón, pero representando a la Argentina en cuatriciclos, Verza dijo que es un orgullo llegar a su provincia con el Dakar por primera vez. "Está muy bueno estar en Resistencia, espero que la gente la esté pasando bien y que se sumen a mi proyecto". Y por último, mientras se disponía a cargar el aceite nuevo, dijo que su gran objetivo es ganar un Rally Dakar, porque trabaja mucho para eso.

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