Por Daniel Díaz

El ginkgo biloba es una especie admirada en todo el mundo por su resistencia, especialmente en los países asiáticos. Su fortaleza es tal, que sobrevivió a los efectos de la bomba atómica lanzada por Estados Unidos sobre Hiroshima el 6 de agosto de 1945, que generó una temperatura 40 veces superior a la del Sol y arrasó con esa ciudad japonesa, que quedó destruida y en la que murieron cientos de miles de personas.

Un sobreviviente

Tras la tragedia y la desolación, en poco menos de un año y a escasos kilómetros del sitio exacto de la explosión, brotó un ginkgo biloba de entre las ruinas de un antiguo templo budista. A sus pies, los japoneses inmortalizaron la frase: "No más Hiroshima".

Hace algunos años, autoridades niponas donaron a los salteños dos ejemplares de esa especie, que fueron plantados en la plaza 20 de Febrero, principal paseo público de esa localidad de los Valles Calchaquíes. Pero, a causa de una poda inadecuada por falta de información y capacitación, los árboles se secaron.

Muy mal podados

"Se los podó como si se tratara de árboles frutales, es decir una planta productora, por lo que estos ejemplares que requieren de una técnica de poda específica contrajeron enfermedades y murieron. No hubo más remedio que cortarlos de cuajo", contaron fuentes de la comuna cafayateña.

Fue así que a partir de finales de agosto de 2013, un mes histórico e íntimamente relacionado con la especie por lo de Hiroshima, solo quedaron las bases de los troncos aserrados. Sin embargo, una vez más el ginkgo biloba dio muestras de su formidable fortaleza. De entre los restos quebradizos y amarronados surgió un retoño, símbolo de vida y persistencia. Hoy, el pequeño retoño se ha convertido en un joven arbolito que ya supera los dos metros de altura con ramas colmadas de hojas.

Donación

Por aquel entonces, algunos vecinos conocedores del valor de esta especie, escasa en Argentina y de tan tremendo valor simbólico, donaron dos ejemplares para reemplazar a los extintos.

"Fue don Raúl Mendoza, docente de Cafayate, quien donó dos plantines de ginkgo para colocarlos nuevamente en la plaza 20 de Febrero", recordó la gente del lugar. Hoy escoltan al vigoroso ejemplar nacido del tronco seco y se colocó en el lugar protección de alambre y un cartel indicativo que reza: "Ginkgo biloba, árbol de la vida".

Soporta casi todo

En distintos portales especializados en especies arbóreas explican, que esta variedad soporta escasez de nutrientes y es altamente resistente a bacterias y hongos. En el caso salteño si bien no pudo resistir una poda inadecuada, renació luego de entre las cenizas como el ave fenix. Su ADN es 3,5 veces más largo que el humano y contiene más de 40.000 genes. La especie es admirada por los japoneses y también por muchos cafayateños que piden a las autoridades municipales, a los vecinos y turistas, que colaboren con la conservación de "este verdadero tesoro para cualquier lugar del mundo que tenga la dicha contar con uno de estos ejemplares".

Es de esperar que de ahora en adelante el personal de la Municipalidad como los turistas aprendan a cuidar de estos ejemplares.

 

 

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