El fútbol se está muriendo. Está en plena decadencia. Canchas casi vacías, con medias que no sobrepasan los 1500 espectadores, con una dirigencia impune y cómplice de este tipo de situaciones. En las últimas semanas, Juventud Antoniana y Central Norte, dos de los tres clubes más grandes y convocantes de Salta y del Norte argentino, estuvieron en boca de todos.
Uno porque sus jugadores hace 5 partidos que no ganan y tienen el tupé de salir de juerga. El otro, porque su presidente les miente y no les paga los sueldos adeudados. Impunidad, de un lado y del otro. Cómplices, de un lado y del otro. Porque acá hay que poner a todos en la misma bolsa. No se salva nadie. 

En Juventud Antoniana las cosas hace rato que no funcionan, los fracasos son sistemáticos, y el club sigue deambulando en el Federal A sin una opción seria de ascenso. Un vestuario convulsionado y quebrado. Sin un referente. Sí, porque al Chango Juan Pablo Cárdenas lo sacaron a “patadas” entonces el santo se quedó sin esa figura responsable de defender los colores, la camiseta y el club. ¿Gustavo Balvorín? No. Líder negativo. ¿Gustavo Ibáñez? No. Siempre rindió, pero esta temporada su juego es bajo. Casi nulo. ¿Quién queda entonces? Nadie. ¿Y el DT Nazareno Godoy? Parece no tener influencia en lo más mínimo en el vestuario, porque si tres jugadores (se habla que serían la Chancha Zárate, Reta y Antunes), salen de juerga cuando únicamente deben pensar en entrenar, jugar y descansar, es porque está lejo de ser un líder.
El santo hace 5 partidos que viene barranca abajo y está a tres puntos del último puesto de clasificación (esta semana está en manos de Gimnasia y Tiro), y con un entrenador que no le encuentra la solución a esa caída libre. El presidente Pepe Muratore por “enésima” vez volvió a ratificarlo en el cargo, pero todos sabemos que cuando esto ocurre, en la primera de cambio, le pueden dar el “olivo”.

Central Norte, del otro lado, penando en el Federal B hace 4 años, con ascensos perdidos en forma sistemática, está líder, clasificado a los play offs, con un entrenador serio, trabajador, y con un plantel que hasta ahora respondió siempre. Pero ... siempre hay un pero en este tipo de historias, su presidente Héctor De Francesco le debe varios sueldos al plantel. El lunes hubo una reunión y un “principio de acuerdo” para evitar un paro que sería bochornoso a esta altura. Su entrenador Norberto Acosta intenta hacer equilibrio para que las cosas continúen por buen camino, pero por más que sea un “gran malabarista”, este “acuerdo” se puede caer como un castillo de arena en el medio del mar, y todo erupcionar en la parte más importante del torneo.Y a esto hay que agregarle que muchos jugadores piensan que los referentes del plantel juegan a favor del mandamás. Todo dicho. 

En los dos casos son las dirigencias las que están fallando. En la Lerma y San Luis por no ponerle freno a algunos integrantes del plantel que salen de juerga cuando deben estar concentrados en un objetivo que es clasificar. Y, en el Barrio Norte, porque le deben una fortuna a sus jugadores. El hincha se cansó y por eso le está dando la espalda. Cuando muestren seriedad, responsabilidad, quizás vuelvan, pero sólo quizás ...

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