Maravillas del mundo animal: la cascabel

Por Walter Octavio Chihán, médico veterinario

Muchos mamíferos y aves, incluso otras serpientes, mata y devoran a las de cascabel. Los granjeros las destruyen para proteger el ganado. La gente los caza para los parques zoológicos y los museos. Se utilizan para experimentos y para la producción de contravenenos. Es curioso que sobreviva a pesar de todo.
Los gallos del chaparro, comúnmente llamados cuclillos de tierra, se lanzan sobre la serpiente de cascabel hasta que ella responde y entonces le picotean los ojos y la cabeza. Las águilas y los halcones la amagan hasta que la serpiente se desenrrolla, y entonces la agarran, por detrás de la cabeza con una garra y por la mitad del cuerpo con la otra. Si un grupo de pavos silvestres encuentra este ofidio, las hembras se apartan y dejan a los machos que la meten con sus picos y alas. Los polluelos comen serpientes de cascabel recién nacidas como si fueran gusanos. Esta serpiente forma parte de la alimentación de otras serpientes, tales como la serpiente látigo (Masticophis flagellum), la índigo y la serpiente rey.
La mordedura de una serpiente de cascabel es fatal a veces, pero la serpiente no es tan peligrosa y agresiva como la gente cree. Hay personas que han vivido en un rancho, donde había muchos de estos ofidios y jamás han sido mordidas. Cuando se le acerca alguien, la serpiente cascabelea. 
Si el cascabeleo no detiene a su enemigo, la serpiente levanta parte anterior de su cuerpo en una espiral en forma de S, preparada para el ataque. Pueden mantener esa postura durante varios minutos. Si la persona o animal, se para y no avanza, pone fin a su cascabeleo y se retira al abrigo más cercano, pero siempre con la cabeza erguida.
Las extrañas historias que dan pábulo al miedo popular a las serpientes de cascabel son casi todas mentiras. No pueden lanzarse a más distancia de la mitad de su longitud. No persiguen a la gente. Si se las molesta con un palo largo, se la debe golpear cuatro o cinco veces seguidas hasta que haga el intento de atacar, pero nunca persigue a la persona que la está atacando.
Al despertar de la hibernación, en primavera, lo primero que piensa es en aparearse. El periodo de gestación dura alrededor de cinco meses, y los jóvenes deben nacer lo bastante pronto, para alimentarse y hacerse fuertes para resistir el primer invierno. Nacen con una longitud aproximada de 30 centímetros, poseen colmillos bien desarrollados y un cascabel incipiente, y comienzan a matar sus presas, principalmente ratones de campo, unas pocas semanas después de haber nacido. Mudan la piel por primera vez cuando tienen de 10 a 15 días, y entonces adquieren su primer cascabel permanente.
Las serpientes de cascabel mudan por término medio, tres veces al año y en cada muda aparece un nuevo disco en su cascabel. Sin embargo la cantidad de alimento, el clima y el estado general de salud de la serpiente influye en el crecimiento de los discos y en la muda de la piel. Su edad no puede determinarse, generalmente, por el número de discos, porque se rompen o se los roen las ratas durante la hibernación.
Estos ofidios pueden vivir cerca de un año sin alimentarse, y esta es, aproximadamente, la duración de su vida en cautividad, porque una vez capturadas rehusan la comida.
En campo abierto, la cascabel es menos peligrosa después de haber comido, pues al matar su presa gasta dos tercios de su veneno y tarda unas dos semanas en volver a producirlo. También es menos activa cuando tiene una gran masa aún sin digerir dentro de su estómago. La serpiente tarda varios días en digerir totalmente un conejo o un ave, pero sus jugos gástricos son tan fuertes que inclusive disuelven los dientes y los huesos.
Los sentidos de la vista y del olfato están muy desarrollados en estas serpientes, pero no oyen en la acepción normal de la palabra. Las pruebas realizadas por un herpetólogo han demostrado que no prestan atención a fuertes ruidos provocados cerca de su cabeza, pero responden cuando una pisada causa vibraciones en el suelo. La lengua hendida, que continuamente se mueve, toca el suelo ligeramente, informando a la serpiente acerca de la clase de superficie sobre la que se arrastra. La lengua es también una ayuda para su olfato. Agarra partículas odoríferas en el aire y las lleva a dos pequeñas cavidades tapizadas con células sensoriales que posee delante de la bóveda bucal.
Acosada incesantemente por sus enemigos, atacada por el hombre, aún cuando ella ataque a otros enemigos del hombre, la serpiente de cascabel está siempre, instintivamente a la defensiva. Además de ello, estos ofidios no parecen gustarse siquiera unas a otras. Si dos de estos ejemplares se muerden, generalmente la menor muere, tres horas más tarde de la mordida. Todo esto nos da una idea que realmente es un animal que sobrevive a todos los peligros.

Enemigos naturales

Entre sus depredadores naturales se encuentran las serpientes reales (género Lampropeltis) que son inmunes a su veneno también las águilas, lechuzas, cuervos, coyotes, zorros y linces. Aves que han cazado a estas serpientes, han sido encontradas sin vida por hemorragias causadas por el veneno de estos reptiles.
Actualmente no se encuentran en la lista de especies en peligro de extinción, pero esto no es motivo para ignorar la matanza indiscriminada de la que son víctimas las serpientes de cascabel por una mala reputación, ni la destrucción de su hábitat por actividades humanas.
 

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