Sabrina Sansone: “El Bailando es una experiencia única, y también una vidriera que te expone”


Marita Simón
El Tribuno

El duro cruce de palabras y hasta descalificaciones entre Gladys La Bomba Tucumana y su coach, la salteña Sabrina Sansone, fue sin dudas la parte más comentada del Bailando, el lunes pasado, cuando la cantante tropical finalmente quedó eliminada por el voto telefónico tras someterse al duelo.
Todo a días de que concluya el ciclo 2017 de ShowMatch, que el lunes próximo determinará la pareja ganadora del año y, en consecuencia, a quienes se les cumplirá el sueño prometido.
Pero en medio de este show, que se destaca por el rating entre otros programas y ficciones y que seguramente en el último día arrasará con los números, la interna de los ensayos tiene vida propia.
El Tribuno charló al respecto con Sabrina Sansone tras la enorme exposición mediática que tuvo tras enfrentarse a La Bomba.

El año pasado fue corta tu intervención en el Bailando, pero esta vez llegaste casi al final...
En 2016 estuve tres meses, pero ahora estuvimos llegando a las finales. La experiencia es maravillosa, intensa, y tanto con Gladys como con el bailarín, Facundo Arrigoni, hicimos un equipo maravilloso y trabajamos muy bien hasta esta última semana, en la que Gladys dio un vuelco y pasó lo que todos ya vieron. De todas formas, disfruto muchísimo de este trabajo, es un aprendizaje integral enorme porque la cantidad de gente y de detalles a tener en cuenta, no dan respiro. Y ni hablar de todos los programas satélites que salen de allí, porque ShowMatch abre puertas.

El final no fue auspicioso para Gladys. ¿Quizás las limitaciones de cada participante afloran en esta etapa?
Cuando llegás a esta instancia, como coach se debe trabajar entre 3 o 4 ritmos al mismo tiempo, entre ellos el aquadance que finalmente no se hizo. Gladys es muy carismática y tiene presencia en el escenario, pero no bailaba nada y no podíamos montar dos coreografías en simultáneo y los tiempos no te alcanzan. El bailarín, obviamente, es magnífico, pero si no tenés los pies sobre la tierra y perdés tu eje, todo se desmadra. Eso le pasó a Gladys, que pensó que era la más importante y allí puse mis límites.
El Bailando es otro mundo, no el que conocemos. Es de cámara, luces, maquillaje y vestuario y todos son estrellas. Y probablemente a Gladys se la “comió” el personaje y dejó su parte humana de lado. Dejó de respetar al equipo, no siguió las coreografías y decidió hacer lo suyo. Los niveles de tensión, a esta altura del año están al máximo y mi paciencia con ella se terminó. 

El coach es como el director técnico de un equipo deportivo y los resultados ensalzan o desprestigian su trabajo. ¿Cómo viviste entonces este último tramo?
Cuando nos contratan, los jefes de coachs lo explican claramente. Lolo Rossi, una de ellos, me señalaba que no se trata de coreógrafos, sino de mucho más, un coach que contiene a todo el equipo. Traté de hacer lo mejor, porque es un proceso donde también aprendemos desde nuestro lugar y tenés que transitar varios pasos dentro del Bailando y el equipo también te va conociendo. Más allá de que en este caso Gladys es un personaje, había que contenerla todo el tiempo. Por eso este año, en lo personal, trabajé mucho la paciencia.
Pero cuando se exponen mentiras y ataques, hay que decir basta. Desde mi perspectiva, inventaba cosas, y quizás ella las creía realmente...

¿Cuál es tu futuro inmediato y para 2018?
Desde hoy jueves y hasta el viernes de la próxima semana tengo cinco muestras en Salta, con espectáculos variados de alumnos y profesores del estudio. Así termino el año.
El 2 de enero, con un grupo de Buenos Aires, voy a Nueva York a perfeccionarme durante un mes. También empecé un proyecto con la periodista Nara Ferragut que se llama “Bailar se puede”, y vamos a presentar el espectáculo coreográfico en Mar del Plata, Punta del Este y Carlos Paz. 

Tu vida seguirá repartida entre Buenos Aires y Salta...
Mi fuerza y mi corazón están en Salta, donde está mi familia, mi estudio, gran parte de mi vida. Sin embargo en Buenos Aires estoy preparando una sala para enseñar lo mío. Pero es el momento de desplegar las alas y aprovechar las oportunidades. Convivo hace un año y medio con mi pareja en Buenos Aires, que también es salteño, y hasta nos proyectamos el otro año como padres. Me acompaña y entiende mi trabajo.

Suena agotador, pero se suma que, de alguna manera, te hiciste conocida.
Nunca pensé ser famosa, pero sí reconocida por lo que hago. Bailo desde los 4 años, he viajado mucho, tengo Salta Danza hace una década, tuve El Teatrino, ahora la nueva sala... En el estudio siguen adelante los 15 maestros que dan clases y siguen mi línea, además de estar muy presente en Salta. En definitiva, amo mi trabajo con intensidad y elijo estar donde me siento bien.
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