Jorge Segovia aprendió a hacer pan y desde entonces cocina para vender y para los compañeros que viven con él en la residencia asistida de barrio Miguel Ortiz. Los acompaña siempre personal de enfermería por turnos de ocho horas. Él es uno de los seis chicos que viven en esta casita que tiene la Provincia hace un año para reinsertar a usuarios de dispositivos de salud mental. En Parque Belgrano está la otra casa, donde viven tres mujeres.
"Que se los pueda ver como seres humanos que necesitan una atención especial por circunstancias que han vivido, pero que su derecho a vivir dentro de una comunidad sea preservado, cuidado y acompañado", manifestó Claudia Román Ru, secretaria de Salud Mental. La funcionaria consideró que cualquier persona puede atravesar una situación de vulnerabilidad en algún momento de su vida "en la cual sean limitados sus recursos, sus posibilidades y que requiera una atención para elaborarlo y superarlo, para luego reintegrarse en el medio en el que esté". Según la Organización Mundial de la Salud, una de cada cuatro personas necesita en algún momento una atención en salud mental.

Un quiosco saludable

Blanca Yolanda Agero es la presidenta de Amapadefa y gestiona un quiosco saludable en el que colaboran usuarios. Está detrás del centro de salud 63 Dr. Roberto Nazr (Sarmiento 655). "La idea es crear empresas sociales en las que ellos puedan elaborar sus cosas y venderlas. Quiero que la sociedad los vea desde otro lugar. Mi función es tratar de incluirlos, que ellos se sientan útiles".
"Hemos empezado a hacer talleres de familia porque es la base de todo. A algunas les cuesta aceptar que una persona tenga un padecimiento mental. Falta conocimiento de las patologías mentales. De esquizofrenia se habla muy poco. La familia tiene mucho que ver con la aceptación y el acompañamiento", agregó. Además, contó que está esperando que el Ministerio de Desarrollo Social de Nación les entregue una máquina mezcladora para hacer pan en cantidad, una isla de acero inoxidable y un horno.
La asesora legal de la gerencia del hospital Ragone, Laura Piquín, consideró que hay mucha discriminación hacia las personas con padecimientos mentales, que se les pone un rótulo difícil de quitar. "Hay una cuestión paternalista del Poder Judicial. La asesoría sigue llamándose de incapaces. Se desconoce la capacidad de los usuarios. Muchos tenemos el prejuicio de que si una persona tiene una enfermedad mental, no puede, no sabe y no aporta".

¿Qué te pareció esta noticia?

Temas

Sección Editorial

Comentá esta noticia

Debe iniciar sesión para comentar

Importante ahora

cargando...