Laura Gutman: “Podemos amar incluso si no hemos sido suficientemente amados”

Laura Gutman es escritora y terapeuta familiar, investigadora de la conducta humana. Ha publicado varios libros en los que aborda, con tono directo y coloquial, temas relacionados a la infancia, la maternidad, la paternidad, las adicciones y la violencia social. Varios de ellos se convirtieron en best sellers a poco de salir a la venta. Su lanzamiento más reciente es “Amor o dominación. Los estragos del patriarcado” (Sudamericana), libro donde propone una mirada libre de prejuicios sobre las diferentes formas de dominación presentes en nuestras relaciones.
Para Gutman, la clave para cambiar -y mejorar- el mundo está en criar bien al ser humano desde la cuna. Si en esta etapa las personas reciben el caudal de amor, protección, percepción, nutrición y contacto que precisan, “se convierten en adultos seguros y colmados, listos para amar y para dar prioridad al otro”. 
“Yo creo que se sale de la lógica del patriarcado, amando a los niños para generar -en el futuro- adultos que no precisan ser resarcidos, sino que están listos para servir al prójimo”, resume Gutman.

El título del libro plantea una oposición: ¿el amor nunca es dominación? ¿Si existe dominación no hay amor?
Claro, el amor es dar al otro, aquello que el otro necesita. Es estar a favor del beneficio del otro. En cambio, dominar es tomar para mí aquello que yo necesito, usando al otro como fuente de nutrición. En nuestra civilización, basada en la conquista y la dominación del más fuerte sobre el más débil, nos resulta ajeno el concepto de dar, sin embargo estamos diseñados para amar. Contamos con ese recurso.

El patriarcado es el paradigma que rige la sociedad occidental y está basado en la dominación. ¿Cómo salir de esa lógica?
En primer lugar, tenemos que comprender que el sistema opera en detrimento de todos. Por otra parte -como no contamos con referentes de sociedades distintas- propongo basarnos en el diseño original del ser humano: Todos los niños nacemos amorosos, blandos, tiernos pero también inmaduros. Es decir, nacemos necesitados de cuidados y ternura. Más tarde, si hemos recibido el caudal de amor, protección, percepción, nutrición y contacto que precisábamos, nos convertiremos en adultos seguros y colmados, por lo tanto estaremos listos para amar, para dar prioridad al otro. 
Yo creo que se sale de la lógica del patriarcado, amando a los niños para generar -en el futuro- adultos que no precisan ser resarcidos, sino que están listos para servir al prójimo.

En el libro menciona culturas prepatriarcales basadas en la solidaridad y no en la dominación. Aclara, sin embargo, que no se trata de culturas “matriarcales”, porque en ese caso estaríamos hablando igualmente de una forma de dominación. Como sociedad, ¿es posible recuperar ese estado ideal? 
Creo que sí es posible. Pero depende de cada uno de nosotros. ¿Cómo empezamos? Adquiriendo conciencia sobre nuestras propias infancias, abordando el nivel de desamor, desamparo o falta de cuidados al que hemos estado sometidos, luego observando qué mecanismos hemos utilizado para sobrevivir y por último, comprendiendo que podemos amar, incluso si no hemos sido suficientemente amados.

¿La lógica del poder y el sometimiento está asociada más a lo masculino que a lo femenino?
En el concepto teórico sí, pero en la práctica, no. Las mujeres también hemos sobrevivido al desamor y usamos recursos violentos -a veces invisibles- para colmar nuestras necesidades no satisfechas en el pasado.

“Si de niños recibimos el amor necesario nos convertiremos en adultos seguros y colmados”

Si dominadores y dominados provienen de un mismo círculo de desamor y desamparo, ¿dónde y cómo se rompe el círculo?
Se puede romper en cualquier momento, en la medida que tomemos conciencia de ello y decidamos dar prioridad al otro, por sobre nuestras propias necesidades. Para mí, el período perfecto es cuando estamos criando niños pequeños. ¿Por qué? Porque los niños están en eje con el diseño original: no responden a mandatos ni juicios de valor, están abiertos, centrados en su propio eje y demandando aquello que genuinamente necesitan. Cuando son colmados, devuelven bocanadas enormes de amor y ternura, sin límites. Observemos que no hay ojos más enamorados que el de un bebe confortable en brazos de su madre.

¿Por qué la represión sexual es la herramienta perfecta del patriarcado?
Nuestra libido, nuestra vitalidad y nuestros deseos encuentran un cauce exuberante cuando estamos confortablemente recibidos por el cuerpo de nuestra madre. Allí estamos en nuestro propio paraíso, semejante a las vivencias que hemos atravesado cuando estábamos en el útero materno. Si no tenemos acceso al cuerpo materno, si no somos acariciados ni amparados cuando somos niños pequeños, si no podemos ingresar en el territorio afectivo de nuestra madre, si por el contrario nos tenemos que “portar bien”, no movernos, no molestar y no pretender intimidad emocional, esa vitalidad se va apagando. Esa es la cuna de la represión sexual. No estamos hablando de genitalidad, sino de libido, de fuerza vital.

Usted señala que las diferentes formas de dominación se instauran cuando se separa al bebé de su madre, momento en que el niño se transforma en “guerrero” a la defensiva. ¿Qué secuelas tiene esto en la vida adulta?
Las secuelas que vemos todos los días en la vida cotidiana: violencia conyugal, delincuencia, enfermedades, adicciones, robos, guerras, bullying. Todas las formas de maltrato con las que convivimos cotidianamente y que solo nos traen sufrimiento y desesperanza.

“En nuestra civilización, basada en la dominación, nos resulta ajeno el concepto de dar”

Afirma además que es imprescindible que cualquier adulto debería tener acceso a aquello que vivió desde su nacimiento y durante toda la infancia para comprender su presente emocional... ¿Mediante qué herramientas?
Sí, pienso que el primer paso es reconocer nuestra propia realidad emocional. Yo propongo un sistema de indagación personal que he desarrollado durante más de 30 años, que se llama biografía humana. Hay muchos caminos de autoconocimiento, que son valiosos. Cada individuo podrá buscar el sistema que le resulte más confortable y cercano a su propio sentir. Una vez que nos comprendemos más en nuestra totalidad, podremos comprender mejor al otro, y compadecernos.

Relacionado con las dos preguntas anteriores, ¿es exagerado decir que las madres son las principales responsables de nuestra felicidad o infelicidad? 
Nuestras madres o quienes nos han criado, han sido responsables por nuestro bienestar mientras fuimos niños. Pero ahora que somos adultos, ya nadie es responsable. Somos nosotros mismos los responsables de nuestro devenir. Y esa es una buena noticia: significa que cambiar, está en nuestras manos.


La obra de Gutman 

Entre los títulos más populares de Laura Gutman se encuentran: “La maternidad y el encuentro con la propia sombra”, “La biografía humana”, “Puerperios y otras exploraciones del alma femenina”, “La revolución de las madres”, “Adicciones y violencias invisibles”, “El poder del discurso materno”, “Qué nos pasó cuando fuimos niños y qué hicimos con eso”, “Amor o dominación. Los estragos del patriarcado”.
Tras años de asesoría personalizada, actualmente se dedica a enseñar la metodología de la “biografía humana” en Buenos Aires, donde reside, y en países como España, México, Brasil, Chile, Uruguay y Colombia.


 

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