Otra Baldosa de la Memoria, ahora por Enrique Mosca

Una nueva Baldosa de la Memoria quedó inaugurada ayer en Salta para recordar a las víctimas del terrorismo de Estado. En este caso se colocó afuera del IPS (Instituto Provincial de Seguro), donde trabajó Carlos Enrique Mosca Alsina.

Mosca Alsina tenía 20 años cuando fue secuestrado por las fuerzas paramilitares, el 4 de agosto de 1976. El joven salió de su casa a comprar cigarrillos a un kiosco de la calle Martín Cornejo y luego no se supo más nada de él.

Ayer se hizo un acto en la vereda del IPS, en España 782, de donde fue empleado. Todos los discursos destacaron su corta edad. "Flaco", "sonriente", "joven" y "alegre" fueron los calificativos de las personas que hablaron de Enrique.

El del joven estudiante de abogacía fue uno de los casos en que las víctimas de la dictadura militar sufrieron las consecuencias del plan genocida por ser "amigos de".

Su causa estuvo incluida en el juicio denominado "Megacausa Salta UNSa", en el que juzgaron a 17 miembros del Ejército, la Policía de Salta, el Servicio Penitenciario provincial y un civil por crímenes de lesa humanidad cometidos contra 34 víctimas, antes y durante la dictadura cívico militar.

Por la desaparición de Mosca Alsina fueron hallados culpables el exjefe de Seguridad de la Policía de Salta, Joaquín Guil, y el exjefe del Ejército, Carlos Alberto Mulhall (ya fallecido).

La información surgida de los testimonios que se recabaron en la causa indica que Enrique, que cursaba abogacía en la Universidad de Tucumán, compartía vivienda con los estudiantes Rubén Manoff, Gustavo Imberti y Jaime Kulisevski, los tres con militancia estudiantil en el Partido Socialista de los Trabajadores (MST).

En diciembre de 1975 sufrieron un atentado en esa vivienda, luego de que alojaran a un militante de la Juventud Guevarista, que era perseguido y que fue finalmente asesinado.

Todos huyeron de Tucumán en la época del "Operativo Independencia" que abarcaba también a Salta. Enrique volvió a su casa paterna en Salta y continuó sus estudios en la Universidad Católica.

Secuestro

En mayo de 1976 se lo llevaron. Estos hechos fueron relatados por Nora Leonard, familiar de una víctima de la dictadura y militante de derechos humanos, y se incluyen en la causa judicial, que explicó ayer Cristina Cobos, del Archivo de la Memoria.

En el acto estuvo Sonia, hermana de Enrique, quien fue la figura central y se mostró emocionada a la hora de recordarlo.

Llegó de Rauch, cerca de Tandil, en la provincia de Buenos Aires. La mujer apeló a lo más simple y a las palabras más claras.

Primero agradeció a las organizaciones de derechos humanos de Salta y dijo que su hermano fue "una bella persona". Describió la lucha de su padre por encontrarlo y destacó el rol de las baldosas como herramienta de la memoria. Concluyó su homenaje enviando "un beso al cielo" para Enrique.

El encuentro estuvo organizado por la Asociación Lucrecia Barquet, HIJOS Salta, la secretaria de Derechos Humanos de la Provincia y contó con el apoyo de la Agrupación Oscar Smith de Luz y Fuerza y la Asociación "Coca Gallardo".

 

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