La historia de dos zambas memorables del "Cuchi" Leguizamón y Castilla

Ayer Gustavo Leguizamón habría cumplido cien años. Los homenajes en su Salta natal y en distintas ciudades del país no hacen otra cosa que reafirmar el reconocimiento al valioso legado que dejó. El "Cuchi" fue trascendental para la música nacional, a tal punto que en 1999 el diario Clarín lo consideró la figura más destacada del  folclore argentino del siglo XX. Autor de zambas, chacareras y vidalas inolvidables, nunca dejó Salta, y de sus paisajes y pobladores extrajo los elementos para sus inolvidables piezas.

El Cuchi fue poeta, músico, compositor y abogado. También se desempeñó como profesor y los alumnos del Colegio Nacional recuerdan sus picardías y su infaltable botellita de ginebra.

De su creatividad nacieron más de ochocientas obras, incluyendo piezas inolvidables como Corazonando, Zamba del pañuelo, La Pomeña, Zamba del silbador, Carnavalito del duende, Zamba del laurel, Elogio del viento, Balderrama, Lloraré, Zamba de Juan Panadero, Coplas del regreso, Zamba del guitarrero, Zamba de Los Mineros, Amores de la vendimia, Bajo el azote del sol, Cantora de Yala, Santamariana, Si llega a ser tucumana y muchísimas más.

Su genialidad fue magistralmente interpretada por el memorable Dúo Salteño (Chacho Echenique y Patricio Jiménez). Además de letras propias, como la Chacarera del expediente, Chacarera del Chacho (Peñaloza), Coplas de Tata Dios, De estar estando, El avenido o la Canción de cuna para el vino, el Cuchi también musicalizó los poemas de Manuel J. Castilla, César Perdiguero, Luis Franco, Jaime Dávalos, Miguel Ángel Pérez, Antonio Nella Castro, José Ríos y Armando Tejada Gómez.

Algunas de sus zambas surgieron de sus viajes y andanzas con Manuel J. Castilla. Entre ellas están La Pomeña, y la Zamba de Lozano. 

En La Pomeña se cuenta la historia de Eulogia Tapia, coplera en tiempos del carnaval. La zamba se remonta a un viaje del Cuchi y Castilla a la localidad de La Poma. En un almacén del lugar, llamado "La Flor del Pago", se produjo un contrapunto, un ir y venir de coplas, entre Eulogia y Castilla. Y el poeta fue derrotado. Al dia siguiente cayó vencido una vez más. 

A la mañana siguiente Castilla se fue. Ya en la capital provincial pudo plasmar su experiencia en estos versos:

Eulogia Tapia, en La Poma
Al aire da su ternura
Si pasa sobre la arena
Y va pisando la luna
Si pasa sobre la arena
Y va pisando la luna

El trigo que va cortando
Madura por su cintura
Mirando flores de alfalfa
Sus ojos negros se azulan
Mirando flores de alfalfa
Sus ojos negros se azulan

El sauce de tu casa
Te está llorando
Porque te roban, Eulogia
Carnavaleando
Porque te roban, Eulogia
Carnavaleando

La cara se le enharina
La sombra se le enarena
Cantando y desencantando
Se le entreveran las penas
Cantando y desencantando
Se le entreveran las penas

Viene en un caballo blanco
La caja en sus manos tiembla
Y cuando se hunde la noche
Es una dalia morena
Y cuando se hunde la noche
Es una dalia morena

El sauce de tu casa
Te está llorando
Porque te roban, Eulogia
Carnavaleando
Porque te roban, Eulogia
Carnavaleando

 

Por tierras jujeñas

La famosa niña Yolanda, inmortalizada por Leguizamón y Castilla en la Zamba de Lozano, era una joven jujeña hija de quien fuera dos veces gobernador de la provincia de Jujuy, don Pedro José Pérez.

Yolanda Pérez tocaba el piano y dio muestras de su talento interpretativo en distintos ciclos ciclos de conciertos organizados por Radio Municipal de Buenos Aires, o en los teatros de Salta, Tucumán, San Juan y Mendoza. 

Su amor por la música la llevó a organizar en su casa en Yala (Jujuy), o también en Mendoza, veladas artísticas con sus amigos. Entre ellos podemos mencionar escritores, como los chilenos Gabriela Mistral y Pablo Neruda, ganadores del premio Nobel de Literatura. Los poetas salteños Manuel J. Castilla y Jaime y Juan Carlos Dávalos, También asistieron músicos como Carlos Guastavino, Andrés Chazarreta, Jaime Torres, Domingo Cura, Eduardo Falú, Ariel Ramírez, Gustavo Leguizamón, Mercedes Sosa y Atahualpa Yupanqui.
 

En su cumpleaños 50, el "Cuchi" y Castilla le dedicaron la Zamba de Lozano, que dice así:

Cielo arriba de Jujuy
camino a la puna me voy a cantar
flores de los tolares
bailan las cholitas el carnaval

En los ojos de las llamas
se mira solita la luna de sal
y están los remolinos
en los arenales dele bailar

Ramito de albahaca
niña Yolanda donde estará
atrás se quedó alumbrando
su claridad
flores de los tolares
bailan las cholitas el carnaval.


Jujeñita quien te vio
en la puna triste te vuelve a querer
mi pena se va al aire
y en el aire llora su padecer.

Me voy yendo, volveré
los tolares solos se han vuelto a quedar
se quemará en tus ojos
zamba enamorada del carnaval.

Ramito de albahaca
niña Yolanda donde estará
atrás se quedó alumbrando 

su claridad 
vuelvo a las abajeñas
ya mi caballito no puede más.

 

 

Yolanda Pérez de Carenzo falleció el 20 de noviembre de 1968. Desde 1995 se celebra todos los años, en el anfiteatro construido en su finca, un festival musical en su homenaje: "La serenata a la niña Yolanda".

 

 

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