Denuncian a otra exmonja por abuso sexual agravado

La Justicia de Salta tomó intervención en otra causa por delitos de abuso sexual que involucra a exmiembros del Instituto Discípulos de Jesús de San Juan Bautista, que dirigía el padre Rubén Agustín Rosa Torino. Esta vez la denunciada es Valeria Vanesa Zarsa, la exmonja que el año pasado, junto a dos exnovicios de la congregación, acusó de abuso sexual gravemente ultrajante al religioso. Por estos hechos, el cura permaneció detenido desde diciembre de 2016 hasta la semana pasada, cuando fue liberado por decisión del juez Luis Félix Costas para aguardar en esa condición el juicio oral.
El 27 de julio pasado una joven de 18 años, cuyas iniciales son M.S, se presentó en la Fiscalía Penal de Delitos contra la Integridad Sexual Nº 1 y denunció a Zarsa por abuso sexual. La joven declaró que los ultrajes ocurrieron cuando ella tenía 5 años y dio detalles escabrosos de lo que sufrió a esa temprana edad.
Manifestó que conoció a Zarsa en la parroquia Santa Cruz, donde la nombrada era monja de la congregación que dirigía el cura Rosa Torino. Dijo que, por la amistad y confianza que su madre tenía con la entonces religiosa, la autorizaba a que la llevara a pasear, que se quedara a dormir e incluso a viajar con ella. La joven refirió que en una oportunidad Zarsa la llevó a la casa que el Instituto Discípulo de Jesús posee en la localidad de Lumbreras y que allí también fue víctima de abusos sexuales. Por esta situación, la causa se desdobló, al haberse dado intervención a la fiscal penal del distrito judicial Metán, Ana Inés Salinas.
A menos de una semana de que el cura Rosa Torino fuera liberado, ayer a la mañana el fiscal Nº 3 de la Unidad de Delitos contra la Integridad Sexual, Federico Obeid, indagó a Valeria Zarsa en su despacho del segundo piso de la Ciudad Judicial. Allí la exmonja fue informada de las graves denuncias que pesan en su contra. No se conocieron detalles de lo declarado por la imputada, pero trascendió que negó todos cargos y habría dejado entrever que se trataría de una maniobra para perjudicarla y, al mismo tiempo, para desacreditar la denuncia que presentó contra Rosa Torino el año pasado. 
Obeid dispuso que por el momento Zarsa permanezca en libertad y se cree que lo hizo a la espera de lo que resuelva su colega Salinas cuando ésta la cite para su indagatoria por los hechos, supuestamente, ocurridos en el pueblo de Lumbreras.

Relato

La joven denunciante, quien no vive actualmente en Salta, declaró que se avino a denunciar a Zarsa luego de tomar conocimiento de que la exmonja se presentó como víctima de los abusos sexuales que se imputan al padre Rosa Torino. 
Expresó que se decidió a hablar cuando vio las noticias en las que Zarsa “denunciaba a personas que la habían abusado, dando detalles de lo que ella me hacía a mí”. En ese sentido dio detalles dramáticos de lo que vivió, al describir a la acusada como una persona con una mentalidad perversa.
Contó que conoció a la entonces “hermana Magdalena” en las misas que oficiaba el padre Rosa Torino en la parroquia Santa Cruz, de la que su madre era una asidua concurrente.
“Mi madre confiaba mucho en Valeria porque me cuidaba y me hacía regalos cada vez que regresaba de algún viaje”, expresó. Dijo que, por la relación que existía, su progenitora autorizaba a que Zarsa la llevara a pasear, a participar de viajes y a quedarse mucho tiempo con ella. 
Según la denunciante, esta situación era aprovechada por la exmonja para someterla a abusos sexuales que consistían en manoseos de sus partes íntimas, caricias, besos en la boca y acoso permanente. 
“Con la excusa de higienizarme me decía que quería limpiarme bien para que no tenga infecciones”, consigna la víctima en uno de los párrafos de la declaración que realizó el 27 de julio. 
La joven recordó que los momentos más dramáticos que vivió fueron en la localidad de Lumbreras, adonde Zarsa la llevó por espacio de una semana con el permiso de su mamá. 
“Quería que durmiera con en ella y yo estaba confundida porque era muy chiquita. Quería estar en un colchón en el piso y ella me decía que allí no me podía cuidar”, declaró.
Los abusos -aseguró- continuaron sin solución de continuidad al regresar a Salta y el perverso proceder de la religiosa se daba muchas veces en el baño de la misma parroquia Santa Cruz.

Un testigo

En la causa se presentó como testigo un joven de 20 años, conocido de la víctima. El chico contó que tomó conocimiento del hecho en el mes de abril, cuando estaba viendo televisión junto a la joven denunciante. 
Dijo que en esas circunstancias vieron que Zarsa hacía declaraciones relacionadas con los supuestos abusos de los que había sido víctima por parte del sacerdote.
“De pronto ella comenzó a llorar y no entendía por qué. Al principio no me quería decir nada, pero de a poco me comenzó a contar lo que había sufrido con la monja”, relató el testigo. Según dijo, la joven le describió que cuando era chica Zarsa le daba dulces, la manipulaba para que se dejara bañar, para que estuviera todo el tiempo a su lado y para hacerle creer que nadie era mejor que ella. 
“Ella le comentó los problemas que tenía con su padrastro y esta señora se aprovechó para cometer los abusos”, refirió el testigo. También sostuvo que fue él quien convenció a la chica para que realizara la denuncia. “Por todo esto, ella ahora está con tratamiento psicológico”, dijo.

Comparecerá ante la fiscal de Metán

La fiscal penal de Metán, Ana Inés Salinas, citará a indagatoria en los próximos días a la exmonja Valeria Zarsa. A partir de la denuncia presentada por una joven de 18 años, la mujer está imputada del delito de abuso sexual gravemente ultrajante agravado por la guarda, a raíz de hechos ocurridos en la localidad de Lumbreras. Se trata de otra parte de la investigación iniciada por la denunciada de la joven, que también dijo haber sido abusada en Salta Capital. Al tratarse de un hecho, supuestamente, ocurrido en la jurisdicción de Metán, se dio intervención a la fiscal de este distrito.
Las denuncias contra Zarsa están íntimamente ligadas al padre Agustín Rosa y a su congregación. La imputación contra el sacerdote causó conmoción y sorpresa en la comunidad de Metán, donde gozaba de un gran reconocimiento. Rosa organizaba todos los años el denominado Encuentro Renovado Católico Juvenil (ERCaJ) que convocaba miles de jóvenes del país y del exterior. Toda la comunidad colaboraba en el encuentro, por lo que el sacerdote y los miembros del instituto religioso que conducía eran muy cercanos al sur de la provincia. Además, varios jóvenes metanenses, de ambos sexos, integraron la congregación y estuvieron residiendo en la sede de Lumbreras, pero muchos se alejaron con el paso de los años.

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