Ramiro Luna: “La música me atrapó sin darme cuenta, y el romance permanece”

¡Viejo lobo de mar!, cuantas lunas te acompañaron de regreso a casa, con guitarra al hombro... con ricas historias y anécdotas por contar.
El mundo del folclore lo reconoce como Ramiro Luna, aunque en su documento figure Eduardo Leiva; cantorazo de aquellos, que jamás se amedrentó frente a un escenario, por el contrario su figura se engrandeció y fue ganador en “rodeo ajeno”.
Está cumpliendo 50 años con el canto y cada día canta mejor. En la actualidad conforma el dúo Los Salamanqueros, junto al “Mochilero” Rodríguez, otro artista que necesita sobradas horas para contar sus vivencias.
“Ví nacer y morir a muchos músicos, cantores y poetas”, dijo Ramiro, y cuanta verdad encierran estas palabras, son cinco décadas de poner sus cuerdas vocales sobre embellecidas notas musicales.
Gentilmente Ramiro Luna se prestó para dialogar con El Tribuno.

¿Cómo nació este oficio de cantor?

Herencia, mi padre Eulogio Leiva fue un destacado músico, integrante de la Banda del Ejército, también era cantor de cabaret. Yo tengo un grato recuerdo cuando formaba parte de la banda La Jazz de Don Contreras, daba placer escuchar ese repertorio. Mi papá actuaba con el nombre artístico de Egüe Levis. Mi madre Emma del Carmen Arredondo era de profesión maestra.

¿Naciste artísticamente en Salta?

Entonaba algunas canciones pero me hice profesional cuando vivía en Buenos Aires, al igual que mi papá, estaba en las filas del Ejército. En las horas de descanso me aferraba a la guitarra y cantaba para saciar mi soledad. Debuté en una cantina de La Boca. Un músico de ese local me enseño técnica vocal, que luego me ayudó por el resto de mi carrera profesional. La música me atrapó sin darme cuenta, y ese romance permanece hasta el día de hoy. Luego de cuatro años, decidí volver a mis pagos y volcarme de lleno al canto.

¿Siempre como solista?

Después de un tiempo de cantar solo, junto con el recordado Luis Menú (fundador de Los de Salta) formamos el conjunto Los del Viento Blanco, que para aquella época sonaba hermoso. Durante algunos años fui el cantor de Perico Rioja y sus Changos Peñeros. Finalmente asumo el compromiso de Los Salamanqueros, con mi amigo el Mochilero.

¿Fueron muchos años de peñas?

Durante quince años canté en la peña Gauchos de Güemes, ahí me nació la vestimenta de gaucho, era indispensable esa condición, sino no te dejaban subir al escenario. También estuve 18 años en el Boliche Balderrama. Fueron muchos años de compartir con toda la gente del país. Además, llevo bien fresco en mi memoria las largas historias que viví con la embajada de diario El Tribuno, junto a José Antonio Dip Ashur. No podré olvidarme tampoco las horas de actuaciones con la embajada de La Veloz del Norte.

¿Viviste de la música?

Solo me ayudó, siempre me gustó trabajar en otra profesión. Fui empleado municipal durante muchos años, y también me dediqué a enseñar canto, sobre todo las técnicas para no dañar las cuerdas vocales. Recuerdo mis clases en la casita que tiene la Municipalidad en el Parque San Martín, por ahí pasaron varios cantores que ahora frecuentan el circuito musical, como el cantante tropical y concejal David Leiva. Jamás me empeciné en buscar fama o éxito, a pesar de eso, mi canto es conocido en todo el país. Jamás me interesó llenarme los bolsillos de plata con esta profesión, la quiero tanto, que lo económico pasó a segundo plano. Yo nací cantor y siempre busqué representar bien a mi Salta en cuanto escenario requirió de mi presencia.

¿Tuviste experiencias en España?

Si, en dos ocasiones visité ese hermoso país. La primera vez fue allá en 1991 y me quedé cerca de tres años. Rápidamente se encariñaron con mi canto y me llevaban de un lado para otro con mi repertorio. Estaba viviendo con una de mis hijas, así que tenía un poco de contención en los afectos y se me hacía menos difícil estar lejos de mi tierra y de mi familia. La segunda ocasión estuve en Sevilla, donde también me enriquecí con las experiencias.

¿Y la familia?

Fue el pilar motivador de toda mi carrera, tengo una mujer de fierro que jamás abandonó mis ideales y mis locuras musicales. Mis tres hijas mujeres son el sol de mi vida, una salió cantora.
 

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