¿Cuáles son los riesgos de subir fotos de los hijos a las redes?

María Belén Zannier

Hoy es muy común que los padres compartan en las redes sociales, con mucho orgullo y satisfacción, fotos de sus hijos desde que son bebés. El antiguo álbum familiar se trasladó a Facebook e Instagram, con la diferencia de que ahora está a la vista de todos. Las redes están llenas de fotos de menores subidas por sus papás, abuelos, tíos o amigos que muestran cómo es el día a día de cada chico.
Lo que no tan conocido son los riesgos que conlleva esta práctica, conocida como “sharenting”, palabra que deriva de la combinación de dos palabras inglesas: “share” (compartir) y “parenting” (crianza). El sharenting se generalizó en los últimos años no solo en Argentina, sino en todo el mundo, y suscita numerosos interrogantes: ¿quién puede acceder a las fotos de mis hijos?, ¿puedo borrarlas de la web?, ¿qué consecuencias puede traerles a futuro? y ¿cómo se sentirá ese niño, cuando crezca, al ver fotos suyas publicadas sin su consentimiento? Por que, quizá, la mayoría de los papás no se planteó que cuando sus hijos sean más grandes, verán gran parte de su vida expuesta en las redes.
Sin ir más lejos, el 81% de los bebés tiene presencia en internet al cumplir los seis meses, según una encuesta realizada por la firma de seguridad informática AVG en varios países. El mayor riesgo de esta sobreexposición son los fines con los cuales se pueden utilizar estas fotos, mucho más oscuros que la ternura con la que los padres compartes las vivencias de sus hijos en la web.
Acoso en las redes, pedofilia, robo de identidad y ubicación en tiempo real son peligros que los papás no deben ignorar, por más que parezca algo lejano. Prevenir nunca está de más.

Fotos que no se borrarán 
Lo primero que se debe saber al subir una foto a la web es que las imágenes pasan a ser públicas, sin posibilidad de eliminarlas, señalan los expertos. Es posible que, cuando alguien busque en Google el nombre de sus hijos, encuentre fotos de hace ya varios años.  Ni hablar de que los padres jamás sabrán quiénes tienen fotos y videos de nuestros hijos guardados en sus dispositivos.
“El límite entre lo público y lo privado se desdibuja. Los papás dan sin querer información personal que puede ser usada de forma malintencionada”, señaló la abogada Paola Spatola, autora del libro “¡Atención! Ideas útiles y consejos prácticos para prevenir y enfrentar la inseguridad” (Emecé).
Las redes, dueñas de las fotos
Carla, una salteña mamá de dos nenes, tiene cuentas de Facebook e Instagram, a las que suele subir fotos de los chicos, que tienen entre cuatro y dos años. “Posteo fotos de ellos porque me produce mucha alegría. Al principio tenía miedo por el tema de la pedofilia, pero solo las publico para mis amigos”, contó.
Lo que Carla desconoce es que en la web la privacidad nunca está asegurada al cien por cien. El mayor error es, según Paola Spatola, suponer que la información que subimos se mantiene en el círculo privado de nuestros amigos. “Se puede tener algo de privacidad, pero tenés que saber que nunca será absoluta. Muchos usuarios solo comparten información con aquellos que fueron previamente invitados. Sin embargo, no consideran que sus amigos podrían compartir los contenidos con sus propios contactos”, explica en el libro. 
Además, advirtió que algunas redes sociales comparten la propiedad de las fotografías publicadas y pocos lo saben porque casi nadie lee las condiciones de uso. “Las más de cien mil empresas que anuncian en Facebook tienen el derecho legal de acceder a toda la información que usuarios como vos o tus hijos comparten y publican a diario”, señaló.
En el aviso legal de Instagram figura que se reservan el derecho de usar la información que suben los usuarios si ésta tiene repercusión mediática.

La privacidad, una víctima
Los expertos advierten que es muy común que muchos padres suban fotos de sus hijos que pueden ver no sólo sus amigos, sino amigos de sus amigos y a su vez los amigos de aquellos. “La primera víctima de internet es la privacidad y el desconocimiento entre los adultos de los entornos digitales es un escenario peligroso para los chicos. El mayor riesgo es compartir información sin saber quién está del otro lado, donde hay una perversión tremenda, sobre todo con las fotos de bebés. No hay control sobre quiénes pueden acceder a las imágenes. Hoy los adultos no están al tanto de estos peligros y son muy pocos los padres que adoptan medidas restrictivas. Por ejemplo, la mayoría tiene perfiles de Facebook públicos”, detalló a El Tribuno Hernán Navarro, presidente de Gromming Argentina, una ONG internacional que trabaja en la prevención de delitos sexuales en la web.
Navarro advirtió que las redes de pedofilia, el robo de identidad y el acoso sexual están a la orden del día. “Un fenómeno de los últimos tiempos es el ‘morphing’. Muchas páginas de pornografía infantil no utilizan las caras reales y horrorizadas de los niños explotados. Mediante diversos programas, las cambian por fotos de niños sonrientes robadas de la web”, sostuvo el titular de la ONG. 
Siguiendo esta línea, la psicóloga Anabel Giménez destacó la falta de cuidado del cuerpo de los chicos en la web. 
“Al subir fotos, uno expone al niño a la mirada de desconocidos. Hay casos de mamás que postean fotos de sus hijas con pantalones cortos, puperas o en bikinis. Al hacer esto, no se les enseña a los chicos a valorar el cuerpo ni a resguardar la intimidad”, afirmó la profesional a El Tribuno.
Otro riesgo es la identificación de los chicos por parte de terceros. Hay padres que mencionan el nombre del hijo, el colegio al que asiste, las actividades que realiza, lo que facilita el robo de identidad o que alguien use esas fotos y datos para hacerlo pasar por hijo suyo. Para Navarro, hay una actitud de negligencia de los padres. “Los papás deben conocer que esto pasa y cómo funcionan los entornos digitales. Al publicar datos de los chicos, permiten a otros adultos saber más de sus propios hijos”.

Adultos patológicos
Pero ¿qué pasa por la cabeza de aquellos papás que constantemente suben imágenes de los chicos a las redes?
“Publicar todo el tiempo habla de adultos con baja autoestima, que tienen una necesidad de reconocimiento y quieren mostrar al mundo la vida con sus hijos, buscando audiencia y aprobación. Además, los exponés sin su consentimiento”, detalló a El Tribuno el psicólogo Diego Dutto.
Otro riesgo que señala el profesional es mostrarles a los chicos que la vida virtual es más importante que las vivencias reales. “Los chicos no hacen lo que decimos, sino lo que hacemos. Aprenden por imitación. Debemos trasmitir el ejemplo de que la realidad virtual existe, pero que no es la vida real. Se puede tener Facebook, pero eso no quiere decir que publiqués toda tu vida allí”.
Por su parte, el sociólogo Francesc Núñez asegura que hoy concebimos la imagen como un instrumento imprescindible para relatar los acontecimientos importantes de nuestra vida. “Cuando ocurre algo fundamental, se lo publica y comparte, se va retratando cada momento para hacerlo presente. Y el recibir ‘likes’ por esa exhibición confirma esa satisfacción ante la exposición”.
También ocurre que muchas personas creen que lo que no se publica en las redes no existe. Y en lugar de valorar la vivencia de ciertos momentos, necesitan compartirlos con otros para sentir que los han vivido. “Los padres son los responsables de la buena utilización de los datos personales de sus hijos. Cuando comparten fotos de sus hijos en la web normalizan esta conducta, que más tarde los niños interiorizarán. ¿Acaso esos padres van por la calle repartiendo fotos de su bebé a desconocidos?”, señala Nora Rodríguez, autora del libro “Educar a niños y adolescentes en la era digital”. Esta pedagoga experta en ciberacoso destaca que hoy prima el “mostrar, mostrar y mostrar, y soy mejor padre cuanta más fotos ponga y cuanta más gente guste de ellas”.
Para evitar todas estas situaciones, es necesario que los padres aprendan a manejar las herramientas digitales y desarrollen un criterio en base al conocimiento de los riesgos que la web implica. “Los padres de hoy están adolentizados, se ponen a la misma altura del adolescente, cuando deben concientizarlos en el cuidado de la intimidad”, detalló la Lic. Anabel Giménez.
Otro punto a tener en cuenta es el aprendizaje de las herramientas digitales. “El adulto debe alfabetizarse digitalmente. Esta es la primera vez en la historia que los chicos saben más que sus padres y hoy más que nunca deben acompañarlos en el mundo digital”, finalizó Hernán Navarro, de Grooming Argentina. La clave: no alarmarse, pero sí ser consciente de los alcances de subir fotos de los niños a la web. 

Algunas sugerencias 
En caso de subir fotos de los chicos, hay que tomar recaudos. En primer lugar, tener cuidado a quién aceptamos como amigos en las redes. 
- Restringir quiénes ven nuestra cuenta de Instagram y Facebook y configurar una alerta en Google para seguir la información que circula con el nombre de los hijos.
- Ajustá la privacidad de tu Facebook para que las fotografías que cuelgues lleguen a la menor cantidad de personas posible. 
- No divulgués que te vas de vacaciones o cómo es tu rutina ni la de los chicos. Tampoco publiqués fotos donde pueda verse el nombre de la calle donde vivís o la entrada de tu casa.
- Recordá a familiares y amigos que sean discretos al compartir fotos de los chicos.
- Si vas a una fiesta infantil y tomaste una foto en grupo, pedirles permiso a los padres de los niños que aparecen en la imagen.
- No compartás fotos en “primer plano” de tus hijos para evitar así el mhorphing. Tampoco en situaciones que puedan resultar bochornosas para evitar a futuro casos de bullying.

En algunos países los padres ya son multados
Esta tendencia de subir fotos de los hijos a las redes sociales ya tiene restricciones en varios países de Europa.
En Francia se podrán imponer multas de hasta 45.000 euros y un año de prisión por publicar fotos íntimas de los chicos en las redes sociales sin el consentimiento de éstos.
Las autoridades buscan prevenir futuros casos de bullying, robo de identidad, además de los riesgos asociados con las redes de pedofilia, entre otros. Además, esta normativa les abre el camino a los chicos para demandar a sus padres por ver su imagen e intimidad vulneradas. 
Adolescente horrorizada
En 2016 una joven autríaca de 18 años denunció a sus padres por no retirar fotos suyas de las redes. Anna Maier abrió una cuenta en Facebook al cumplir 14 años y descubrió horrorizada que sus padres habían estado documentando en esa red social toda su infancia. Algunas de las imágenes la muestran desnuda de bebé o sentada en la pelela. Durante la contienda judicial, los padres alegaron que se trata de su álbum de fotos familiares, las cuales quieren compartir con sus amigos. El detalle que alertó a la Justicia es la cantidad de amigos que tenían los padres: unos 700 en total. 
Cifras alarmantes
Según un estudio publicado en 2015 por la compañía de Internet Nominet, los padres en el Reino Unido publican cerca de 200 fotos por año de sus hijos menores de cinco años en las redes sociales. Esto significa que un niño tendrá un total de 1.000 fotos compartidas on line antes de cumplir los cinco años. Cabe aclarar que en Argentina no hay cifras oficiales acerca de este fenómeno.

 

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