“La educación sexual tiene que respetar las particularidades de cada provincia”

Cristina Fiore fue una de las figuras clave del rechazo a la legalización del aborto en el Senado de la Nación el 8 de agosto. Su postura no se planteó solo en su voto. También fue protagonista de marchas en la calle y reuniones que impidieron que avanzara la iniciativa que habían aprobado los diputados. Aplaudida por sectores conservadores y cuestionada por las organizaciones que trabajan por los derechos de las mujeres, la legisladora organizó una jornada para hablar de educación sexual el jueves en el Centro de Convenciones de Salta.

El Congreso de la Nación debe definir en estos días si las políticas para enseñar cómo prevenir el embarazo no planificado o la transmisión del VIH se consideran como de “orden público”. Esta calificación quizás ayudaría a que la educación sexual, que debería dictarse por ley desde 2006, se convierta finalmente en una realidad en provincias como Salta, que eludió durante años la aplicación plena de la norma y comenzó a avanzar más firmemente en la materia recién cuando la legalización del aborto se planteó como una posibilidad, a principios de 2018.

En este contexto, Fiore considera que hay que analizar cómo dictar la educación sexual y pide “respetar particularidades” de las provincias.

En la actividad a la que convocó el jueves participó como invitado Mariano Obarrio, el periodista de La Nación criticado en la última semana porque trató de impedir que los médicos del hospital Rivadavia realizaran un aborto a una paciente que lo tenía permitido porque corría riesgo su vida.

En diálogo con El Tribuno, Fiore defendió la presencia del comunicador y consideró que hay que “escuchar todas las posturas”. Además, dijo que la jornada era su respuesta a los sectores de la sociedad que no se sintieron representados con su rol en el debate por el aborto.

¿Cuál es la propuesta para la educación sexual en esta jornada?

Cuando empezamos a debatir sobre el aborto creo que hubo una coincidencia, a pesar de haber dos posturas tan disímiles. Esa coincidencia es que tenemos que tener políticas públicas para la disminución del embarazo, sobre todo el adolescente. Una de esas políticas es la educación. 
Entonces, me parece que es un paso que hay que dar. Me parece que hay que seguir avanzando y que a la población hay que darle instrumentos para que conozcan cómo prevenir el embarazo adolescente. Uno de ellos es la educación sexual. Ahora, cuando uno habla de educación sexual se abren un montón de matices. Ya no es tan claro como que “sí o no”. Este es uno de esos matices. Se plantea la necesidad de la educación sexual en todos los colegios y en todos los niveles. Obviamente, debe ser una educación adecuada a la edad de los chicos y fundamentalmente basada en el respeto a la diversidad y a la persona.

Mientras se debatía la legalización del aborto se hablaba de que la solución era la educación sexual. Pero parece que se estuvieran poniendo condicionantes a la educación sexual cuando se hacen planteos sobre la perspectiva desde la cual hay que darla. Lo que queda en duda es si lo que están está proponiendo es una perspectiva que tenga que ver con lo religioso.

Creo que no tiene que ver con la religión, que la educación tiene que ser transversal, tiene que darse en todos los niveles y escuelas, sean públicas, privadas o confesionales. Esta jornada viene porque se está debatiendo el tema en el Congreso de la Nación. Me parece que está el debate en la sociedad. Lo único que queríamos es dar nuestra opinión y nuestra perspectiva.

¿No le parece que la educación sexual también tiene que servir para prevenir la discriminación por cuestiones de género o la discriminación hacia las mujeres?

Totalmente de acuerdo. Por eso hablaba de educación sexual con respeto a la diversidad. Vivimos en una sociedad de cambios y a veces no se saben encarar esos cambios.

Muchas veces se habla de la familia desde los viejos roles, del papá que sale y es el proveedor de la casa y la mamá que se queda y educa a los hijos. Hoy ya no es así. Hoy una familia es una abuela con su nieto, una mamá soltera, el papá que también está a cargo de los chicos, dos papás o dos mamás.

Hoy la vida moderna plantea distintas familias. Eso ha generado un montón de discriminaciones que no tienen por qué ocurrir. 

Con más de diez años que tiene la ley nacional de educación sexual integral, ¿no tendría que estar aplicándose en lugar de seguir siendo tema de debate?

Lo que pasa es que al debate lo está planteando la sociedad. Siempre he sido muy crítica. Analizando el presupuesto nacional, una de las críticas que hacía es que se invierte el 0,01 por ciento en educación sexual. Contrastaba este discurso que decía “queremos ir al aborto”, que para mí no soluciona nada, cuando no se intentaron hacer bien las cosas antes.

Estando esta ley desde 2006, si no se ha aplicado como corresponde, desde el lugar que me toca quiero dar mi aporte y mi grano de arena. ¿Cómo? Dando discusión con gente que entiende del tema. 

Mariano Obarrio, que está en esta jornada, plantea que la educación sexual sirve para “promover” el cambio de género de los niños, hacer que los chicos cambien roles sexuales en el aula y otras cuestiones que han sido desmentidas desde Educación. ¿Eso no es dañino?

Creo que uno de los aspectos fundamentales que tiene la ley de educación sexual es el respeto por los distintos regionalismos y las distintas idiosincrasias. Me refiero a esto porque, en el caso de Buenos Aires, hubo denuncias muy concretas de temas como los que menciona Mariano. En nuestra provincia me parece que no. 

El hecho de que algún docente pueda tener una mala expresión o una mala enseñanza en el aula no quiere decir que la educación sexual sea mala. Vuelvo al tema del respeto. Todas las personas somos iguales y tenemos la misma dignidad. La orientación sexual es un tema que no me parece que sea un elemento para discriminar a nadie.

Hace unos días hubo una polémica en Buenos Aires porque Mariano Obarrio trató de impedir que un hospital realizara un aborto, que estaba legalmente habilitado porque corría riesgo la vida de la mujer. ¿No le parece polémico que esté hoy formando parte de este espacio?

No me parece. Uno puede coincidir o no coincidir con determinadas posturas. No voy a tachar a alguien por esa situación. Me parece que es una persona valiosa que tuvo posturas, cuando debatimos el aborto, importantes. Es interesante que se lo pueda escuchar. Uno podrá o no coincidir. Creo que eso es lo que nos falta a los argentinos. Cuando no opinamos igual, enseguida tachamos. Yo creo que hay que escuchar todas las posturas.

¿Qué le puede decir a esa parte de la sociedad, en la que hay muchas mujeres jóvenes, que no se sintió representada por el voto de ninguno de los legisladores salteños en el Congreso cuando se debatió la legalización del aborto? 

Esta es mi respuesta. Estoy haciendo jornadas de educación sexual porque considero que hay que promoverla para que no existan los embarazos no deseados. 

Y con relación al tema del aborto, lo entiendo. Pero cuando uno considera que la vida humana comienza a partir de la concepción... Yo no podría votar una ley que, desde mi punto de vista y desde mi convicción, que casualmente está refrendada por la Academia Nacional de Medicina, es atentar contra la vida. No juzgo a nadie por pensar distinto, pero esa mi postura y no podría haber votado distinto.

Cuando dice que la ley de educación sexual debe respetar los regionalismos, ¿no cree que es dejar un resquicio abierto para que, en provincias como Salta, haya una intromisión de una perspectiva religiosa y que se pongan trabas a la educación sexual?

No. Casualmente lo que dice la ley y lo que estamos promoviendo es que exista educación sexual en escuelas públicas, privadas y confesionales. Cada una lo hará desde su matiz. Son los padres los que eligen una escuela pública, privada o religiosa de acuerdo a su perspectiva o creencia. 

¿La educación sexual tiene que ser una cuestión de orden público? 

Lo que ocurre es que, cuando se habla de orden público, se está diciendo que es obligación tal cosa. Me parece que, desde la Nación, no podemos establecer eso. Creo que la educación sexual tiene que darse. Ahora, imponer al resto de las provincias desde la perspectiva de la Capital Federal o de Buenos Aires, me parece desacertado porque cada una tiene sus características.

¿Pero no tiene que haber igualdad para todas las provincias y todos los alumnos?

Sí, por eso digo. Tiene que existir la educación sexual en todas las provincias pero se debe respetar la particularidad de cada una.

¿Por ejemplo?

Por ejemplo, Salta tiene una importante composición de pueblos originarios.

Pero la educación de la sexualidad ¿en que puede diferir para los chicos de la provincia?

No es lo mismo en un lado que en otro. Acá hablaremos de las diversidades que existen en los pueblos originarios y en Buenos Aires no.

Pero en cuanto a la sexualidad, ¿en qué podría cambiar? En la prevención del embarazo, por ejemplo.

Eso se enseñará igual en todos lados. Habrá expertos que determinen cómo se instrumenta.

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