“Los chicos wichis hoy quieren ser protagonistas. No somos vagos como nos tildan”

¿Cuál es la tarea específica de la escuela de idiomas Nafwaj?
Hacemos un acompañamiento socioeducativo de los chicos en edad escolar. Es una escuela comunitaria que no está integrada al sistema educativo formal de la provincia, pero tenemos excelentes resultados. Como su nombre lo indica, nos abocamos en principio a la enseñanza del idioma originario wichi, pero también trabajamos en alfabetización y brindamos apoyo en materias como matemáticas, ciencias sociales, ciencias naturales, etc. Son 150 chicos de entre 4 y 13 años los que asisten a la escuela, que funciona únicamente los sábados y se encuentra ubicada en el Lote 75, a solo un kilómetro del casco urbano de Embarcación.

Si no está integrado al sistema educativo formal, ¿cómo se financia?
Su funcionamiento se financia con el aporte de particulares, profesionales, comerciantes que de buena voluntad colaboran para que este proyecto que arrancó hace cuatro años por iniciativa de un grupo de docentes, siga adelante. Por ejemplo, es el caso de Santiago Coraglia, quien vive en Estados Unidos y realiza un importante aporte para que los chicos wichis puedan formarse aquí. Nos conoce personalmente. Se enteró de nuestra existencia por una nota publicada en la web de El Tribuno. Fue así que se contactó y comenzó a ayudarnos. Se dedica a sistemas informáticos y trabaja para Google. Es una gran persona, muy comprometida. Su familia vive en Salta. Lo que sí recibimos en su momento fueron aportes del Ministerio de Asuntos Indígenas de la Provincia para construir la galería de la escuela, y de Nación para levantar unas paredes. 

¿Las barreras culturales siguen siendo las mismas o hay avances en ese sentido?
Pienso que el sistema educativo formal debería rever algunas cuestiones como para entender y guiar al chico de las comunidades originarias. Todavía existe una gran barrera cultural que nos separa de la comunidad criolla. Siempre existen problemas y mucha incomprensión de parte de las personas que viven en la ciudad, con cosas que suceden en las comunidades aborígenes.

¿Cómo toman el hecho de que aún gran parte de la comunidad de criollos los tilde de vagos?
A eso me refiero. Eso forma parte de la incomprensión. Suelen decir que no estudiamos, no trabajamos, somos tímidos, no hablamos mucho, no hacemos valer nuestros derechos, etc. Pero todo eso tiene una explicación y se resume en falta de oportunidades en la zona del Gran Chaco, en las zonas rurales, y porque hubo y hay políticas de Estado que llevan al conformismo. Es un tema social y cultural. Pero a la vez hay mucha gente en las comunidades que se esmera, que se preparan, que estudia y que lograron ser profesionales. Muchas veces, lamentablemente, de eso no se habla. Sin embargo, la discriminación continúa y mucho más que antes, porque nuestra cultura se enfrenta a una sociedad cada vez más exigente. Las comunidades originarias son tranquilas, tienen sus tiempos y por eso choca con la velocidad que se vive en las ciudades. Se siente la discriminación y las miradas muchas veces en los bancos, cuando se va a hacer un trámite, entre otros lugares.

¿Cambió la óptica y aspiraciones de los chicos?
Sí, los chicos de las comunidades originarias sueñan con ser educadores, ingresar a las fuerzas de seguridad y también gobernar. Como toda comunidad quiere avanzar. Pero las políticas estatales no dejan que se vea el talento que existe, ese empuje por superarse que hay. Hace poco salió a la luz el caso de una mujer guaraní que hizo la secundaria junto con su hija. Son casos que se repiten. Hay muchos chicos en las universidades también. Pero poco se dice. Siguen catalogándonos livianamente de vagos. En épocas en que estaban los anglicanos, nos daban un trato muy bueno, consiguieron tierras, dieron los títulos, se esforzaron por darnos oportunidades. Es por eso que muchas veces la imagen del extranjero es positiva. En cambio el criollo es muchas veces discriminador. Se han vivido situaciones muy feas.

Se estudia y se destinan muchos recursos para tratar el tema wichi desde las academias y entidades nacionales e internacionales. ¿Se ven impactos positivos? 
No. Todo sigue igual. Las comunidades crecen por sí solas. Se hicieron tantos estudios -universidades y organizaciones internacionales- sobre diferentes temas, pero no vemos resultados, seguimos teniendo problemas de desnutrición, de tierras, de estudio, económicos y sociales. Son las decisiones políticas las que influyen directamente para bien o para mal, y son las que brindan o no la posibilidad de que las comunidades reclamen sus derechos.


¿Qué propone la muestra que realizarán el sábado en la escuela?
Principalmente queremos mostrarle a la comunidad los que venimos haciendo, los trabajos que realizan los chicos en la escuela, sus proyectos. Se presentarán, además, pequeñas obras teatrales con temáticas referidas a la educación intercultural, a nuestro idioma wichi, a la idiosincrasia de nuestras comunidades.
Le pedimos a la gente que se llegue hasta la institución, que colabore con lo que esté a su alcance. Todo será de utilidad, puede ser ropa, útiles escolares, materiales de construcción para hacer algunos arreglos, artefactos para la cocina, etc. Quienes puedan hacer llegar su aporte pueden comunicarse al (3878) 15 344 201. En este sentido quiero agradecer especialmente al colegio de Campamento Vespucio, que pese a sus propias necesidades nos hizo una colecta de útiles escolares. Estamos buscando movilidad para traerlos a Embarcación. 
Queremos que la comunidad del municipio, de todo el departamento San Martín y las autoridades provinciales compartan una jornada con nosotros, que interactuemos, es la forma de conocernos y comprendernos.

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