Las razones de un nuevo fracaso rotundo de Juventud Antoniana

Hace menos de cuatro años Juventud Antoniana tocaba fondo deportivamente al jugar una final para no descender con Central Norte y muchos creíamos que con ese abismo futbolístico emergería el aprendizaje y la evolución.

Sin embargo, poco parece haberse aprendido de aquel hito histórico que estuvo a un penal de condenar al santo al “infierno” que hoy sigue padeciendo el cuervo, el del Federal B. Por el contrario, los errores siguen sucediéndose en forma sistemática año a año tras haber quedado al borde del cataclismo. Las malas decisiones de aquellos que administran, como así también de los que dirigen y ejecutan dentro de la cancha, siguen dejando al antoniano cada vez más lejos de los planos competitivos de los que gozaban en otras épocas sus hinchas, que ya se cansaron de tanta frustración acumulada.

La derrota de Juventud en Corrientes ante un potencial descendido como Mandiyú, y la victoria de San Jorge en Jujuy frente a Altos Hornos Zapla le dieron un corte oficial a un fracaso rotundo que ya se anunciaba como una agonía lenta desde hace algunas semanas.

El fracaso fue estrepitoso, no solo porque no se consiguió el objetivo de ingresar a fines de 2017 a la zona campeonato, sino porque el santo termina penando en el tercer lugar de una zona de seis, ante cinco de los peores equipos de la categoría, y solo superando en puntos a dos de ellos, incluyendo al descendido Guaraní de Misiones, algo que debe contarlo como “fortuna”, el hecho de compartir zona con el peor equipo, lejos, de la categoría. Y lo que lo hace aún más grave, restando todavía una fecha para finalizar la ronda el antoniano termina a solo ocho puntos de la zona de descenso en la tabla general (y a seis de Mandiyú, que aún no está salvado). 

La cuantiosa deuda de varios meses a los futbolistas del actual plantel es un ítem no menor a la hora de sostener y explicar este triste final de ciclo, situación que caló hondo en un grupo al que también le costó mucho absorber la presión a la que fue sometido cada vez que se exponía al clima hostil del hincha cuando le tocaba jugar en el Martearena (allí perdió los últimos tres partidos).

Pero partiendo de la base, la mala elección de algunos de los refuerzos que no colmaron las expectativas, siendo el caso de Leandro Zárate el más paradigmático, más la insistencia con futbolistas que ya habían cumplido un ciclo, también tienen mucho que ver en este presente para el olvido.

El descargo de Muratore
El titular del santo rompió el silencio tras el fracaso en diálogo con El Tribuno y habló de todo.
“Por cuarta vez fracasamos, pero hay que seguir remando. El fracaso más grande de la historia fue cuando agarré al club después de una final por el descenso y a punto de concursar. De ahí jugamos dos semifinales. Me hago cargo como máximo responsable de este fracaso, que fue solo deportivo”, expresó “Pepe”, para luego embestir contra sus detractores:

“Yo no mezclo, muchos tirabombas salen a decir que es un fracaso institucional, pero institucionalmente no fracasamos de ninguna manera. Todos hablan mucho y demuestran poco. Con todo lo que dicen de mí por las redes sociales yo tendría que estar preso. Es fácil hablar y difícil demostrar con pruebas. En cuatro años jamás hice algo que pueda dañar al club. Pasaron siete técnicos y muchos jugadores. No tuve ni un juicio ni una inhibición y tampoco pasará ahora. Las deudas que hay ahora son de lo que genera un campeonato y les pasa a la mayoría de los equipos de la categoría. Porque no hay recursos. Con los jugadores a los que se les debe comenzaré a hablar desde mañana uno por uno. Y no me voy a ir, no soy un irresponsable, cumpliré mi mandato y me iré con un club saneado”.

El presidente antoniano reiteró que se hace cargo “del fracaso deportivo y de no poder cumplirles a los jugadores en tiempo y forma, sí. El que menos responsabilidad tiene en esto es el cuerpo técnico, que trabajó bien, por eso le ofreceremos a Gustavo Módica que siga. Y reconozco que quizá nos equivocamos en darles continuidad a jugadores que cuando llegaron rendían, y en algunos refuerzos. Pero el que hace se equivoca, el que no hace y critica no se va a equivocar nunca”.
 

Cinco claves de otra decepción

  1. Los desaciertos dirigenciales en la elección de algunos futbolistas, quienes tampoco rindieron acorde a las expectativas. 
  2. La ratificación de otros jugadores que habían cumplido un ciclo tuvieron mucho que ver en esta temprana frustración para un equipo que nunca estuvo a la altura de la pelea por el campeonato.
  3. Al plantel le costó mucho absorber la presión por la exigencia constante del hincha, que se transformó en hastío, bronca y hostilidad en los últimos partidos. Juventud perdió la reválida y su chance de ingresar a los play-offs en el Martearena: allí perdió los tres últimos partidos, dos de ellos con equipos que pelean el descenso (Mandiyú y Patria). Allí solo le ganó a Guaraní y con lo justo.
  4. La delicada situación económica por la falta de recaudaciones, sponsors y subsidios y erogaciones que excedieron el presupuesto, agravó el atraso salarial con el plantel, que llegó a cuatro meses.
  5. La endeblez defensiva (le convirtieron un gol por partido en todo el torneo) y la escasa resolución de las situaciones generadas. En la tabla general quedó solo seis puntos por arriba de uno de los que pelea el descenso en su zona.

 

A puertas cerradas, para no exponerse

La dirigencia de Juventud decidió adelantar la despedida del santo de la temporada ante Altos Hornos Zapla para este jueves, a las 17, en el Martearena, y la decisión es que sea a puertas cerradas, quizá, como una manera de no exponer al grupo y a la misma dirigencia a un clima hostil y plagado de entendibles reproches.

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