“La sentencia para la intervención del Partido Justicialista es una cosa realmente disparatada”

El abogado constitucionalista Daniel Sabsay fue el único orador en la manifestación que se hizo frente al Palacio de Tribunales, en Buenos Aires el jueves a la noche, para reclamar por la transparencia y eficacia de la Justicia.

La concentración de miles de personas se hizo tras la liberación de Cristóbal López, empresario cercano al kirchnerismo acusado por evasión y defraudación.

Sabsay estuvo el viernes en Salta para cerrar las terceras jornadas de Derecho Constitucional que se hicieron en la Universidad Católica.

En diálogo con El Tribuno, opinó que fue arbitraria la decisión de la jueza María Romilda Servini de Cubría de intervenir el Partido Justicialista.

Además, se manifestó a favor de la detención del expresidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y señaló que si Argentina fuera igual el expresidente Carlos Menem estaría preso hace mucho tiempo.

Tras el fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación para que en Salta no se dicte educación religiosa en horario escolar, opinó que sería desafiar al Poder Judicial sostener prácticas como ir a misa como parte de la jornada de clase.

¿Qué es lo que más le preocupa de la situación de la Justicia?
Lo que me preocupa es la endeblez que tiene y que, en temas tan importantes como la corrupción no se logra terminar prácticamente ningún proceso.
Justamente la manifestación coincidió con el día en que se dieron a conocer resultados de las auditorías del Consejo de la Magistratura sobre Comodoro Py. Y de todas las causas que se inician por corrupción solo el 10 por ciento llega al procesamiento. Eso demuestra que la Argentina se ha convertido hace mucho en el reino da impunidad.

¿Están dadas las condiciones para la independencia de la Justicia?
 Lo veo muy difícil, con jueces que son tiempistas. Si bien los nuevos gobiernos tienen la intención de depurar la Justicia y ha habido algunos casos en que se logró hacerlo, no se da en la intensidad en que debería, porque el Ejecutivo tiene que gobernar y, si cuenta con jueces que son fieles, que son leales en el fárrago de la acción de gobierno, ya no se llega al fondo como se debiera.
A lo mejor me equivoco y ojalá sea así. Por eso me parecen muy importantes manifestaciones como esta, que no solo fue en Buenos Aires sino que se extendió a otras ciudades. Eso permite que el gobierno tome el pulso de la opinión pública.
Cuando hablamos de gobierno, la verdad que pienso más en el Poder Legislativo. Todas estas reformas -sea sobre el Consejo de la Magistratura, los códigos de procedimientos o la multiplicación del número de juzgados- se hacen por leyes.

¿Le parece que algunos sectores tomaron la manifestación como algo político o partidario?
Yo creo que, aquellos que lo ven así, es porque no quieren escuchar lo que se dijo en lugar de darse cuenta que esto atraviesa a todos los partidos y más allá.
Pareciera que el sector político no termina de tomar conciencia. Es como que, si se habló de Cristóbal López, es “anti-K”. Y del otro lado, no se qué.
Es decir, se trata de alguna manera de devaluar el contenido de la palabra a partir de ese tipo de comentarios.

¿Cómo ve el debate por el aborto?
En primer lugar, creo que es importante que se dé. En segundo lugar, me parece que es un debate que ya había quedado demorado. Estoy totalmente de acuerdo con la despenalización por múltiples motivos.
Es un tema de medicina. Es una situación que pone a las mujeres en desigualdad y sobre todo a las de los sectores vulnerables. Cuando uno observa el mapa del mundo, en la mitad más desarrollada, prácticamente el 99 por ciento ya tiene ley del aborto.
Cuando dicen “no, porque yo defiendo la vida”, ¿quieren decir entonces que toda esa gente, centenares de millones, son criminales?
Me parece muy bien que cada uno tenga sus creencias, pero que no me las impongan. En todos los términos sobre cuándo empieza la vida y qué es la concepción, hay mil interpretaciones distintas y pueden ser todas válidas. Cada uno que la tenga adentro suyo.
El hecho de que exista una ley del aborto no quiere decir que voy a estar obligado a abortar. Yo, desde lo personal, en mi historia, creo que nunca lo hubiera aplicado. Pero es una cosa personal, no se la quiero imponer a todos.
Además, es fácil decirlo desde una buena posición, cuando se puede acceder a la mejor medicina.

Hace poco la Corte Suprema de Justicia de la Nación consideró que no se puede dar educación religiosa dentro del horario de clase en las escuelas públicas de Salta. Esta semana la ministra de Educación de la Provincia dijo que los alumnos van a seguir yendo a misa, algo que se hace en horas de clase en la época del Milagro.
Creo que sería un desafío a una decisión de la Corte Suprema. Uno puede estar en desacuerdo pero no puede sino cumplir y es preocupante que nada menos que una ministra de Educación lo diga. No estaba al tanto pero, si fuera así, es un muy mal ejemplo.
Creo que se llegó a esta resolución de la Corte Suprema de una manera muy democrática. Hubo audiencias públicas, todos pudieron hablar. Los niños pueden ir a misa fuera del horario de clase.
Es una actitud muy autoritaria la de creer que, porque el 90 por ciento es católico, hay que hacer lo que ellos digan y no importan las minorías.
Es una negación de la democracia liberal, que precisamente tiende a defender a las minorías. Las mayorías, con el número, ya tienen su defensa. Uno se queda muy sorprendido de no se den cuenta ni siquiera de que son una barbaridad ese tipo de afirmaciones.

Hace unos días el gobernador Juan Manuel Urtubey dijo que en Salta se aplica inteligencia artificial para saber qué chica tiene probabilidades de tener un embarazo adolescente, lo que generó polémica.
No sabía que se podía hacer este tipo de análisis. Es una novedad absoluta. ¿Cómo se hace? No sé si existe una violación del derecho a la privacidad al meterse en algo tan íntimo sin consentimiento. Genera mucho temor la utilización de la tecnología para algo que es invasivo y no se ve muy bien cuál es el sentido.
Lo que sí, hace un par de días vi que el gobernador en un programa de televisión dijo que estaba a favor de la despenalización del aborto.
Creo que debe haber un cierto pulso de lo que está pasando en la sociedad, ya que, según las encuestas, el 65 por ciento está a favor de que se apruebe la ley de aborto. Entonces, va a haber muchos políticos que empiezan a modificar sus declaraciones. Con el matrimonio igualitario pasó lo mismo.

Salta es una de las pocas provincias donde los jueces de la Corte tienen mandatos de seis años y no ilimitados. ¿Cree que eso se tendría que modificar?
Los mandatos tan cortos son muy peligrosos porque los jueces atan su continuidad a la merced de lo que el gobernador quiera.

También se impulsa una reforma constitucional para acotar mandatos de los intendentes y del gobernador, entre otros cambios. ¿Qué le parece?
En la provincia de Buenos Aires ya se hizo, me parece muy importante que se haga porque las reelecciones ilimitadas son las puertas abiertas para las dictaduras. Los ejemplos sobran.

¿Qué opina sobre la detención del expresidente de Brasil Luis Inácio Lula da Silva?
La condena que tiene, para Brasil, es una sentencia firme. Una vez que se terminan las instancias inferiores, ya es firme. Que después se revise el caso ante la Corte Suprema, está perfecto. Pero a los efectos electorales, no puede ser candidato y, del cumplimiento de la pena, ya hay que hacerlo.
Ojalá en Argentina fuese así. Si fuera así, Menem hace años que estaría preso. Desgraciadamente no lo está porque la Corte ha interpretado que, hasta que no haya fallo de la Corte Suprema no hay sentencia firme. Hace 22 años que está condenado y sigue en el Senado. O sea que lo de Brasil me parece muy bien.

¿Cómo analiza la intervención del Partido Justicialista?
Me parece que la jueza María Romilda Servini de Cubría ha actuado como miembro del Partido Justicialista. Es como una interna del PJ en la que ella también está metida. Lo digo simbólicamente.
Cuando uno lee la sentencia, es impresionante. Hay argumentos como, por ejemplo, que “ya no pueden seguir estas autoridades porque no ganaron tres elecciones”. Es un tema de los afiliados si quieren renovarlas o no. ¿Cómo se va a meter un juez a intervenir porque no ganan elecciones? Es una cosa realmente disparatada.
Hace interpretaciones a partir de lo que había dicho Perón, es un desastre como sentencia. Siempre la consideré muy arbitraria. Tiene una colección de fallos arbitrarios pero este, para mí, es el colmo. Ya llegó la hora, más allá de que ya tiene más de 80 años. Es otro juez federal que con su comportamiento no da el ejemplo.

Algunos peronistas hablaron de proscripción del partido.
Eso es interesado, porque ahí también entran interpretaciones de muchos, particularmente del kirchnerismo, de que esto lo organizó el gobierno. No veo muy bien qué gana el gobierno y no es por defenderlo.

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