Ya está en la imprenta el Duende Amigo 6

El sol se puso en el horizonte y los primeros rayos de la luna buscaron la torre de la casona de Fabio Pérez Paz en La Silleta. Pronto el autor recordó que estaba a horas de su encuentro anual con la familia del Duende Amigo. Entonces vio aparecer el camión desvencijado de la Duendecilla Abuela, que venía en compañía de Duende Amigo, Duendecilla, Duende Abuelo, Duendezita y Duendechito. El eslabón inaugural de la saga más leída por los niños norteños recobra su encanto en la sexta temporada y adquiere relevancia entre sus páginas la figura de la Duendecilla Abuela, a la que los lectores conocían como chofer de un vehículo que transporta sandías y que de tan vetusto solo consiguen hacer andar los duendes con sus trucos.

Los veinte relatos que componen esta edición representan a Salta, Jujuy y Tucumán, y la proximidad de la Copa del Mundo volvió propicia la inclusión del cuento “El partido de fútbol entre quebradeños y demonios”.

Como sus predecesores esta publicación se sustancia de los viajes de Pérez Paz con su familia por el interior de Salta, de sus diálogos con los pobladores, de sus minuciosas investigaciones. Pero cada historia esta lista para ser relatada cuando ha logrado la maceración necesaria para volverse singular, entretenida y replicable.

Este es el caso de “La procesión de los muertos en Molinos”, cuyas primeras referencias las obtuvo Fabio de un niño que lo citó en aquella localidad y le contó que a la medianoche salían los muertos del cementerio y pasaban por enfrente de su casa, relato que también le narró una maestra de la zona. Y ahora la incluyó en la “sexta temporada” con algunos condimentos especiales de Molinos, ambientada en la época del cólera y con la explicación de por qué esa ciudad tiene dos cementerios. También es de la partida el Jinete sin Cabeza, una leyenda universal que los trabajadores del ferrocarril cuyanos dejaron por estas tierras cuando fueron empleados en el tendido de red de General Güemes y Perico.

“Muchas veces queda afuera lo que me cuenta la gente en los pueblos. Voy con lápiz y papel para anotar todo. Ellos me dan la punta del ovillo y después busco datos en las bibliotecas. Tienen que tener un poquito de paciencia, que en uno o dos años recién están listos para salir”, explicó Fabio a El Tribuno.

Por ejemplo, a “Las campanas del Cedral” les llevó su tiempo entrar en imprenta. “La conocí en Orán y me resultó muy parecida a la de la perdida ciudad de Esteco. Cada vez que iba a Orán preguntaba a todos para recoger detalles que la hicieran diferente. Ahora tiene su propia definición y está relacionada con el mundo aborigen. Tal vez podría haber salido antes, pero busqué que los representara a los oranenses”, detalló.

De gira

El 5 de mayo Fabio Pérez Paz presentará el último volumen de su saga en Salta capital. Luego el 15, 16 y 17 estará en el Ente Cultural de Tucumán. Después a fines de ese mes irá a Rosario de Lerma. Durante las vacaciones de julio, además, cumplirá un abultado recorrido por el interior de Salta. En cada escuela, festival y casa que visita lo no conocido lo llena de expectación. “Cuando llego a un lugar voy con la esperanza y la emoción de encontrar ‘la’ leyenda, esa que me abra la cabeza, que me deje loco por contarla. Por eso pienso que a las leyendas más lindas aún no las conozco, y que voy a encontrar siempre leyendas más bonitas. Quizás ahí esté la magia: el ida y vuelta. La gente que compra el libro lo hace con la emoción de ver con qué la sorprenden y a mí me ocurre lo mismo cuando viajo. ¿Con qué me sorprenderán mis amigos?”, concluyó.

El adelanto sobre la Duendecilla Abuela

“(...) Ella es muy especial. Viste ropas elegantes y todas sus prendas están adornadas con destellantes hilos de plata lunar. Hay brillos en su vestido, en el moño de su sombrero alargado, en las botas y en su bello ponchito.Camina sigilosamente y, con la punta de la trenza, toca a las personas en sus labios o cachetes para provocarles ese bostezo que desata el conjuro de Yasí. Para poder fabricar más canas por día, la Abuela le dio a sus bostezos otra gran magia: son muy contagiosos. Cuando una persona ve bostezar a otra, inmediatamente se contagia y, también, siente unas ganas desesperadas de bostezar. Su boca se abre enorme, como en un grito silencioso y, sin querer, le pasa esas mismas ganas de bostezar a otra más que la esté mirando. Y esa persona, a la vez, le pasa el bostezo a otra... y a otra... y a otra... en una seguidilla interminable y automática. Esta “cadena encantada” le ahorra mucho trabajo a la Duendecilla Abuela y, de paso, le permite a la luna introducir millones de canas por día en las cabezas de la gente. Esa es la explicación del origen de los bostezos y de su terrible poder contagioso. En este caso, la palabra “contagio” no se relaciona con ninguna enfermedad. Muy por el contrario, es algo muy bueno que sirve para crear aquello que hace tan especiales a los ancianos: sus canas. Son canas que siempre debemos respetar y adorar. Nos sirven para reconocer fácilmente a los abuelos y, así, poder ayudarlos en todo momento, como lo hace Tupá. Seguramente, mientras leías esta historia, imaginaste a mucha gente bostezando y no pudiste resistir el contagio. ¡Bostezaste! y, gracias a eso, fuiste parte de la magia de la luna (...)”.

En TV

Fabio Pérez Paz continúa con el ciclo “Historias y leyendas”, que se emite los domingos, de 13 a 13.30, por la pantalla de Canal 11.

 

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