Con solo diez años son agentes de cambio para conservar el planeta

Un estudio llevado a cabo en 2013 por la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) comprobó que los niños desarrollan a edades tempranas la conciencia que los lleva a proteger el medio ambiente. Luego de entrevistar a 118 niños y niñas de 4 a 7 años de los colegios públicos vascos de Plentzia, Urduliz y Sopelana -para verificar cuándo desarrollan la capacidad de diferenciar los seres vivos de los que no lo son y la sensibilidad medioambiental-, el investigador de la UPV/EHU José Domingo Villarroel concluyó que para los niños pisar una flor es un comportamiento más reprochable que romper ciertas normas sociales como comer con la boca abierta. 
Y aunque la educación medioambiental pone el foco en temas aparentemente abstractos, lejanos e intangibles para los niños -como el agujero de la capa de ozono o el calentamiento global- existen instituciones que creen que ellos son los principales agentes de cambio para la conservación del planeta y la modificación de los hábitos de sus familias. 

 

Innovador: una gorra con visera y ventilación. Foto: Javier Corbalán 

El miércoles pasado la Fundación Solar INTI realizó una experiencia sobre utilización de energías renovables con los alumnos del 5C turno mañana de la escuela Nº 4002 Mariano Cabezón. Los niños, la maestra Nora Adriana Magno, el director de Solar INTI, Pierre-Yves Herrouet, y el grupo de animadoras iniciaron la jornada con una práctica de yoga para tomar conciencia de la energía del propio cuerpo y de cómo esta es modificable. Luego formaron equipos para trabajar con las energías solar, eólica, mecánica e hidráulica. 
Los niños tuvieron en sus manos un auto a propulsión de aire, un robot solar, un “hilo caliente”, un invernadero portátil, un ascensor a energía eólica. Estos objetos modelo, fabricados por Pierre-Yves y su hija mayor Dulce Lua (10), fueron el disparador para que los alumnos de la Mariano Cabezón también se permitieran el rol de “experimentadores”. 
Pierre-Yves le contó a El Tribuno que estas intervenciones son posibles merced al apoyo de Esed-Edesa y, en esta fase de proyecto piloto, beneficiarán a cinco escuelas de la capital.

Robot que se propulsiona con energía solar. Foto: Javier Corbalán

“El primer objetivo es fabricar artefactos ingeniosos de gran utilidad para la vida cotidiana, para lo que proponemos cuatro módulos: energías renovables, cuidado del agua, alimentación sana e intercambio cultural con alumnos de Francia. Buscamos estimular en ellos la curiosidad, la experimentación y la creatividad de acuerdo con el grado y el diseño curricular de la educación primaria de Salta”, explicó. Añadió que parten de la resolución de un problema concreto que le afecta a un personaje de un cuento que lee cada equipo antes de poner manos a la obra. “Ellos se muestran activos: escuchan, interpretan, fabrican, realizan un afiche y exponen sus conclusiones de manera lúdica. Creemos que así se conviertan en agentes de cambio y en emprendedores dispuestos al servicio de la comunidad”, definió. 

Emprendedores
 
Entusiasmada, Érica Nina (9) relató: “Con mi grupo hicimos un molino para un pueblo que se había quedado sin energía eléctrica, pero que al costado le pasaba un río caudaloso. También nos enseñaron a hacer experimentos que podemos fabricar en nuestras casas”. A su lado, Luz Celena Chaile dijo que aprendió a hacer un auto reciclado. “No es necesario ponerle nafta a cualquier cosa porque inventamos un auto a turbulencia”, comentó, maravillado, José Suvia. Los chicos, muy sensibilizados con la práctica en el aula, se vieron ante retos alcanzables y entendieron que su aporte está lejos de resultar insignificante. En palabras de Sofía León: “Nos enseñaron que cuando no tenemos electricidad, podemos utilizar la energía del sol” y de Matheo Cazón: “Las chicas (por las estudiantes de psicopedagogía y animadoras) son muy amables y nos hicieron jugar, reír y hacer cosas divertidas”. 
La directora de la Mariano Cabezón, Carmen Beatriz Calisaya, siguió de cerca la dinámica y evaluó que es “una forma de aprender en articulación con otras instituciones del medio, teniendo en cuenta que la formación integral de los chicos está en manos de toda la sociedad. Cada fundación que se acerca con su proyecto es bienvenida y desde la escuela insistimos en que los chicos deben ser portavoces del cuidado del medio ambiente en la familia, con el grupo de pares y en otros medios donde se desarrollan”. 

Trabajo finalizado, el equipo que participó del taller sobre energías renovables. Foto: Javier Corbalán 

La maestra Nora Adriana Magno, por su parte, señaló: “Fue un día muy significativo para ellos, que tomaron conciencia de que con la utilización de energías no renovables se pierden espacios y especies de animales y vegetales. También el trabajo intercultural con Francia nos interesó como seres humanos, para tener más apertura a otras realidades”.
Desde 2008 Solar INTI acerca propuestas a pueblos con economías vulnerables para mejorar la calidad de vida de las mujeres y sus familias. Ya alcanzaron a más de 3.300 hogares con artefactos innovadores y ecológicos que conllevan en su utilización un gran impacto social y permiten ahorrar recursos naturales. Con los talleres participativos estuvieron años anteriores en más de 30 escuelas de Salta y Jujuy. “Trabajar con niños es apostar a un cambio para que estas generaciones cuiden los recursos e inventen artefactos que faciliten la vida cotidiana”, concluyó Pierre-Yves Herrouet. 

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