Disminuye el nivel del agua en el paraje Campichuelo

Prácticamente las 100 familias que residen en el paraje Campichuelo, ubicado 12 kilómetros al norte de Embarcación y perteneciente a ese municipio, fueron afectadas por la inundación que se produjo en las primeras horas del martes, cuando una fuerte correntada proveniente de los cerros del oeste cruzó varias fincas, atravesó la ruta nacional 34 e ingresó al pueblo, en especial por la calle principal, donde la altura del agua superaba -cerca del mediodía- el metro de alto.

Si bien en las primeras horas era imposible ingresar a la localidad, pasado el mediodía bomberos voluntarios de la zona y de la Policía de la Provincia pudieron ingresar para cotejar en qué estado se encontraban las familias, comenzar a llevarles agua potable y alimentos no perecederos, colchones, entre otros elementos de primera necesidad.

Fueron horas de mucha angustia, dado que entrado ya el otoño, nadie espera inundaciones y menos luego de un verano en el que la furia del agua hizo estragos en el norte, con el desborde de los ríos Bermejo y Pilcomayo.

Miles de personas, wichis en su mayoría, habitantes del Chaco salteño que sufrieron la inundación en enero pasado, aún permanecen aisladas o en estado caótico, tras haber perdido todo lo que tenían, aunque era muy poco.

A esta situación de profunda miseria en el norte ahora se acopla la tristeza de los habitantes de Campichuelo, donde el agua entró sin piedad para dejarlos literalmente bajo el agua en un desprevenido martes de otoño.

Daños en el caserío y las fincas

Alfredo Llaya, el intendente de la localidad de Embarcación, precisó que "la situación se produjo porque llovió tanto en los cerros del oeste, al punto que no podemos precisarlo pero seguramente fueron más de 200 milímetros en pocas horas; el agua bajó a toda velocidad por las pendientes, y en algunas casas de Campichuelo alcanzó el metro y medio de altura".

Agregó: "En reuniones que mantuvimos con gente que conoce la zona hasta llegamos a sospechar que lo que bajó haya sido un brazo del río Seco, porque el caudal era tal que creíamos que no podía tratarse solo de lluvia, más allá de que los pluviómetros habían sido superados, algo nunca visto para esta época del año, cuando lo que tenemos en la zona son solo algunas lloviznas".

Llaya explicó que "como no podíamos ingresar con vehículos comunes ni camionetas tuvimos que hacerlo con tractores para iniciar con la asistencia a las familias de Campichuelo, llevándole todo lo que necesitan para cocinar, agua mineral y colchones, porque prácticamente la totalidad de las 100 familias fueron afectadas, y también para darles contención, porque ha sido un evento ambiental muy fuerte".

"La ruta 34, a la altura de Campichuelo y por varios kilómetros, estuvo cortada porque realmente no sabíamos que había debajo del caudal de agua; no teníamos la certeza de que la cinta asfáltica aún estaba todavía. La Gendarmería atinó a detener el tránsito porque no queríamos que sucediera ninguna tragedia, porque el agua que bajaba por los campos ocasionó un gran problema", agregó.

"Gracias a Dios y a pesar de la magnitud de la inundación no tuvimos que lamentar ni víctimas ni personas accidentadas o lesionadas. Los daños materiales son muchos, pero nada que no pueda repararse. Pero aún así muchas familias no quieren evacuar hacia el salón que nos ofreció la iglesia, que está un poco más elevado y donde el agua no llegó con la magnitud que lo hizo en el resto del pueblo. La idea es tener precisiones del daño que sufrió cada una de las familias pero debemos esperar que el agua baje totalmente", dijo el intendente Llaya.

 

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