Neymar dispuesto a volver a reinar

El debut en el Mundial Rusia 2018 lo obliga a moverse a Brasil. Pese a que no disputa ningún partido de la etapa de grupos en Sochi, eligió esa sede como campamento por su clima templado y por el entorno agradable que le brinda la vista a las playas del Mar Negro. Para completar una estancia confortable y que los jugadores se sientan más contenidos, Tite dio luz verde para que las familias estén cerca del plantel y acompañen en los momentos libres. Es una experiencia que copió de Joachim Löw con Alemania durante el Mundial 2014. La armonía y el optimismo son norma en este Brasil que se presentará el domingo, a las 15 de la Argentina, contra Suiza.
Brasil cambió temporalmente la vecindad del mar por la proximidad del río Don, omnipresente y seña de identidad de Rostov, a 600 kilómetros de la frontera con Ucrania, ciudad de antiguos cosacos, guerreros al servicio del Gobierno en el Siglo X. Es más que un curso de agua el Don, que desemboca en el Mar Negro y está unido al Volga a través de un canal; aquí se refieren a él como "padre Don", se lo considera algo sagrado, porque antiguamente fue un aliado en la lucha cosaca por la supervivencia y después dio beneficios para la pesca y es concebido como una fuente de inspiración. Tanta es su influencia que la ciudad lo incorporó a su nombre. Nada de Rostov a secas, es Rostov del Don. Al lado del río, en la margen izquierda, menos desarrollada que la derecha, se levanta el estadio, el Rostov Arena, cuyo césped tiene sistema de calefacción subterránea para las nevadas en los crudos inviernos y el techo fue diseñado para resistir los fuertes vientos.

Uno de los favoritos

Hasta aquí llega Brasil, favorito por historia y también por actualidad. Último campeón mundial sudamericano, en 2002, después vinieron los títulos de Italia, España y Alemania. En los dos años de gestión de Tité no hizo otra cosa que crecer y fortalecerse, en juego e intensidad. Brasil es pelota y también músculo. Una idea colectiva que se corona en Neymar , que parece a punto, tras la fractura del quinto metatarsiano derecho que lo dejó tres meses fuera de las canchas, para disputarle a Cristiano Ronaldo , Lionel Messi y a quien más se postule la condición de figura del Mundial. Los 129 minutos que jugó y los dos goles que convirtió en los últimos amistosos contra Croacia y Austria lo mostraron en buena forma. "Fui perdiendo el temor de a poco, a medida que veía que podía pisar y golpear la pelota sin sentir dolor", expresó días atrás.

Neymar

Neymar desembarca en este Mundial saliendo de una lesión, mientras que del anterior lo sacó en los cuartos de final otra lesión, aquel rodillazo desde atrás del colombiano Zúñiga que le provocó la fractura de la vértebra lumbar. Neymar no volvió a caminar por largo tiempo y Brasil terminó de rodillas ante Alemania y Holanda. Había convertido cuatro goles en cinco encuentros, toda una evidencia de la dependencia del equipo. ¿Ahora es igual? No tanto porque está rodeado de Coutinho, Gabriel Jesús y William, pero las posibilidades de Brasil aumentarán en proporción directa a la contribución de Neymar.
Está más maduro, tiene 26 años, la edad en que Maradona se consagró en México 1986. Acaba de alcanzar, con 55 goles en 85 partidos, a Romario (55 en 70) como tercer goleador histórico de Brasil; por delante tiene a Ronaldo (62 en 99) y Pelé (77 en 92). Una diferencia: menos Neymar, todos fueron campeones del mundo.

El equipo

Neymar encontró en Tité la empatía que nunca tuvo con Dunga. El actual entrenador logra un justo equilibrio siendo cercano y admitiendo la condición de figura de Neymar, pero sin resignar la cuota de autoridad que le corresponde como jefe de grupo. Y futbolísticamente arma una estructura que potencie a Neymar sin ponerle el traje de salvador. "Un jugador de clase mundial como Neymar mejora al equipo, lo hace más fuerte. A veces las expectativas que hay en torno a él no son humanas. Las exigencias deben estar repartidas en todo el plantel, jugadores y cuerpo técnico, no solo en una persona. Hoy, el equipo es nuestra mayor fortaleza", manifestó Tité.
Después de los Juegos Olímpicos Río 2016, en los que empezó cuestionado y terminó dándole a Brasil el único título que le faltaba, renunció a la capitanía para sentirse más liberado y no ser objeto de críticas por actitudes a veces individualistas. Cuando el ciclo de Dunga se derrumbaba, se le señaló que haya abandonado a la delegación después de ser suspendido contra Uruguay y no acompañarla a Paraguay. Malestar similar recorrió ahora a las autoridades de PSG por su decisión de hacer toda la recuperación en Brasil y ni siquiera viajar para sumarse a los festejos en el partido que se obtuvo el título de la Liga. Si bien marcó 28 goles en 30 partidos oficiales en su primera temporada en Francia, los trascendidos indican que no está cómodo y estaría forzando una salida, con Real Madrid expectante.
Tité no intentó de convencerlo de lo contrario porque aplica la capitanía rotativa de un partido a otro, no la concentra en una individualidad. Con ese criterio, Ney solo llevó la cinta el día del 3-0 a Paraguay en San Pablo, cuando Brasil se convirtió en el primer clasificado al Mundial.

Neymar aspira a su primer Balón de Oro, uno de los diez que Messi y Cristiano Ronaldo se repartieron en la última década. Y sabe que el Mundial es el escenario justo para romper ese duopolio.

Fuente: La Nación
 

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