“Las frustraciones afectaron la autoestima de la Selección Argentina”

Edmundo Di Lella, el destacado psicólogo deportivo salteño, quien supo trabajar junto a deportistas de elite y consideración de la provincia, como Kevin Benavides, aportó en diálogo con El Tribuno su particular visión sobre esto que opinamos todos los argentinos sin la propiedad y la precisión necesaria: el bajón anímico y la fragilidad emocional de la Selección en este momento de honda crisis e incertidumbre en medio del Mundial Rusia 2018, y sobre cómo podría afectar esto en el partido clave de mañana ante Nigeria.

Di Lella, a la distancia, sin haber convivido con este plantel y sin elementos consistentes, pero con un bagaje de conocimientos en trabajos de equipo, aportó sus agudas percepciones de profesional.

“Lo anímico influye. Por lo general, se planifican objetivos y se trazan metas que tienen que estar acompañadas de un criterio de realidad. No pueden establecerse metas irreales. Se escuchó mucho al DT Sampaoli decir que no era lo que esperaba y ningún jugador se imaginaba estar en esta situación. Al no cumplirse los objetivos se ve afectada la autoestima y la dinámica del equipo. Y la autoestima de esta Selección está afectada por las frustraciones. Se ve que siempre se buscan responsables de la situación: en el primer partido, Messi se hizo responsable; después de Croacia, el técnico se hizo responsable; pero a la vez, se buscan otros responsables, como el arquero, que quedó en duda para el próximo partido. Las frustraciones no permiten establecer nuevos objetivos y esto afecta la dinámica del grupo”, expresó Di Lella, para luego ampliar:

“Todo está relacionado con la cohesión: se habla mucho de eso, de si este es el equipo de amigos de Messi, de si ellos son los que deciden quién jugará o quién no. Esto resiente la estructura del equipo. El establecimiento de objetivos tiene que ser en común”.

Párrafo aparte para la tan mentada presión que arrastran estos futbolistas. Al respecto, el profesional consideró que las frustraciones de los jugadores de la Selección tienen otro impacto por la demanda. “Se espera mucho de ellos. Y eso genera presión y responsabilidad que no se corresponden a lo que es el juego en sí mismo, lo desvirtúa. Termina afectando. El argentino se siente identificado, tenemos al mejor del mundo de nuestro lado. Eso hace que se le exija más a los jugadores y que de alguna manera se refleje eso en la cancha”. 

Di Lella recordó que en un momento Ángel Di María comentó que comenzó con un psicólogo “por las lesiones en instancias finales y por los memes. Hoy las redes sociales tienen un gran poder y una gran influencia en los jugadores, y en situaciones como esta no son positivas. Tienen millones de seguidores y reciben comentarios de aprobación o desaprobación todo el tiempo. Desconozco si hoy la Selección tiene un cuerpo de psicólogos, pero lo que hay que entender también es que la psicología siempre apunta a un proceso, por eso pensar en un momento critico en una intervención milagrosa de una asistencia psicológica sería descabellado, cuando en un Mundial te jugás el futuro en cuatro días.

Hoy, a días u horas de una final con Nigeria, el principal desafío tiene que apuntar al liderazgo del equipo. Tienen que emerger los que son líderes para llevar adelante la situación. Tienen que focalizar en el presente y saber que están todas las posibilidades, haciendo cada uno lo que hay que hacer sin sobrecargar al otro y sin llevar el bagaje de Islandia y Croacia. Ese bagaje es un equipaje excesivo, llevarlo ante Nigeria puede implicar una derrota”, advirtió.
 

Apoyo y confianza

Sobre Messi y su bajón anímico, el profesional consideró: “No sabemos lo que le pasaba por la cabeza en el Himno, pero su gesto se condice con su rendimiento. El lenguaje corporal dice mucho de él, pero también de sus compañeros y el rival. Su liderazgo está sustentado en su juego y no en sus gestos, y cuando su juego no aparece esa desconfianza se transmite al equipo. Acá se verá la fortaleza del plantel. Los jugadores deben entender que la frustración es una posibilidad humana. Eso no significa que uno la celebra, pero el desafío es aprender para no cometer los mismos errores y mejorar. En una buena digestión emocional de la frustración está la clave para un éxito futuro”, concluyó.

 

Otras opiniones

El psicólogo deportivo Damián Camaño, en diálogo con el sitio deportivo Mundo D, aportó otro importante punto de vista: hoy la Selección argentina es uno de los pocos equipos de elite y alta competencia a nivel mundial que no cuenta con un cuerpo de psicólogos, como sí pasa con otras selecciones fuertes.

“Hay una falta de coherencia a la hora de elegir los conductores. De Martino a Bauza no hay una continuidad, y esa desorientación se transfiere a los jugadores. Sampaoli dijo que no cree en la psicología y que él maneja la parte emocional con su cuerpo técnico. Alemania -que dio vuelta un partido complicado ante Suecia con mucha presión encima- viene de un largo proceso y trabaja en lo psicológico. En el Mundial pasado, de los cinco primeros equipos, tres trabajan este aspecto. El talento natural ya no gana partidos por sí solo”, sentenció.

En cuanto a la presión sobre los hombros de Messi, Camaño opinó: “Habría que ver qué lugar ocupa, cómo es su relación con los históricos y con los jóvenes. Hay una tendencia a darle la llave de todo a Messi, pero no sé si es el camino. Hay que darle todo para que se luzca, pero dentro de una estructura”, cerró.

 

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