Amplían la sanción a Milei por el maltrato a una moza

En un verdadero escándalo, que es noticia nacional, se transformó la visita del economista Javier Milei, quien llegó el martes pasado a Metán para brindar una conferencia, en la que maltrató a una periodista a la que llamó "burra".

Ayer, el juez de Violencia Familia y de Género de esa localidad, Carmelo Paz, le amplió la sanción por el maltrato que también propinó a una moza, mientras cenaba en una reconocida confitería, luego de la escandalosa charla en la sede del Colegio de Abogados.

Milei fue atendido por Karina Banegas. Había pedido un bife de chorizo jugoso. Pero cuando la moza se lo sirvió, hizo un corte, tiró los cubiertos sobre la mesa y a los gritos le dijo que "yo lo pedí jugoso y esto está seco. Estuve media hora esperando y mi tiempo vale oro".

Banegas amablemente le dijo que ya se lo cambiaba y a los minutos le trajo otro. Milei cortó la carne, tiró nuevamente los cubiertos y visiblemente enojado dijo "me lo voy a tener que comer así, porque mi tiempo vale oro".

Los que lo acompañaban le dijeron que le pidiera disculpas a la amable y sonriente moza, pero el mediático Milei no accedió.

A través de un requerimiento realizado por la fiscal de Violencia Familiar y de Género, Susana Redondo Torino, el juez dispuso que Milei no podrá ejercer actos de violencia en contra de la periodista metanense, Teresita Frías. Tampoco podrá proferir insultos, amenazas descalificantes o usar palabras agraviantes. La misma sanción y las disposiciones se ordenaron ayer por lo ocurrido con la moza Banegas. El magistrado prohibió al economista participar en calidad de disertante o panelista en cualquier charla o reunión pública de organizaciones estatales o no en la ciudad de San José de Metán, bajo apercibimiento de ley.

"Hubo violencia de genero"

El juez Paz citará a Milei para comparecer en los Tribunales de Metán el 11 de julio, a las 10. También tiene previsto recibir los testimonios de las damnificadas, Frías y Banegas. El requerimiento de la Fiscalía fue por lo ocurrido durante la conferencia con la periodista.

"A raíz de la presentación de la Fiscalía, como se hace en todos estos casos, se dictaron las medidas en forma inmediata", dijo el juez Paz a El Tribuno.

"Considero que esta persona (por Milei) tuvo un exabrupto impropio de la conducta que debe observar un disertante. Cuando se le hace una pregunta no debe descalificarla porque el que está a cargo de una charla también aprende el público. Hubo maltrato y una de las peores discriminaciones porque trató de burra a una mujer, comparándola con un animal. A ninguna persona se la debe calificar por sus facultades mentales", señaló el magistrado.

"Cometió un acto de discriminación hacia una mujer y hubo violencia de género. Descalificó públicamente a la periodista", señaló el juez Paz.

Noticia nacional

En la conferencia, Javier Milei le dijo "burra" y soberbia, en tono alto, a la comunicadora social Teresita Frías y, entre otros conceptos, le advirtió, a los gritos, que no discuta sobre cosas que "no sabe un carajo". Frías le había preguntado al especialista sobre las teorías keynesianas, en referencia a John Keynes, un economista inglés. Milei reaccionó de mala manera y descalificó a Frías. Pero no todo terminó allí. Cuando llegó el turno de preguntar, el periodista Rodrigo García dijo que "se me fueron las ganas de hacerte preguntas sobre economía. Pero te pido por favor que le pidas disculpas a la dama que agrediste gratuitamente". A lo que, sorprendentemente, Milei respondió "vos sos un populista impresentable". Luego parte de los concurrentes a la charla comenzaron a repudiarlo y otros se retiraron indignados. Incluso el director de Tránsito de la Municipalidad de Metán, Germán Maurell, lo increpó y le grito a Milei: "el burro sos vos".

Milei, en la era del grotesco político

Opinión por Francisco Sotelo

Javier Milei es un maleducado. De ser ciertas las fantasías sexuales y conflictos edípicos que habría reconocido en supuestas confesiones -no es aconsejable creer demasiado en los audios-, se vislumbraría en él cierto desequilibrio, de los que la fama potencia. Esta es una época en que las credulidades de muchas personas en materia política obedecen a la construcción escénica del personaje más que a su pensamiento sobre la sociedad. El extravagante peinado y su desopilante disfraz de caballero antiguo con destellos combinados de tanguero de los años treinta y de hippie viejo conforman un atuendo que Milei completa con un lenguaje simplista y descontracturado; tanto, que se convierte en agresivo. Su escenografía habitual son los programas donde solo importa el chimento y la ocurrencia. Le fascina pelearse con animadores que hurgan en sus amores de adolescencia, y desafiar a las verdades instaladas, por ejemplo, entre los militantes de La Cámpora convencidos de que Néstor y Cristina (y Axel Kicillof) fueron los intérpretes criollos de Carlos Marx, John Maynhard Keynes y Antonio Gramsci (combinados).

A Milei le resulta cómodo pelear en el barro. En Metán, derrapó. 

Además de maleducado, demostró que le resulta imposible expresar con sencillez lo que explica en sus engolados textos académicos. La pregunta de la periodista Teresita Frías lo descolocó: como no pudo responderle, la trató de “burra”. 

El economista de la UNSa Eduardo Antonelli lo “desasnó” a él y fundamentó académicamente la validez de la pregunta. De todos modos, nunca conviene responder con una grosería a nadie, periodista o no, porque eso demuestra que no se sabe la respuesta. 

Si Milei tuviera capacidad de pensamiento científico no descalificaría a Keynes, porque el prestigio de este economista se debe al reconocimiento de logros y no a éxitos de marketing. Y porque un científico sabe que un sabio, llámese Newton, Pascal, Kant, Darwin o Einstein, no es un oráculo, pero su saber, fundado en la experiencia y no en la ocurrencia, merece respeto sin genuflexión.

En Metán, a Milei le cambiaron el escenario. Le preguntaron acerca de temas que él plantea, y perdió la línea. No se imaginaba que otro periodista, Rodrigo García, iba a reaccionar como corresponde, exigiendo disculpas para su colega. Milei le respondió con otra frase que lo pinta de cuerpo y alma: “Sos un populista impresentable”.

¿Cómo sabe que García es populista, si solo le reprochó que él es un hombre de modales ordinarios? Además, es significativo que alguien que otorga más importancia al atuendo que al saber descalifique a otro como “impresentable”.

Milei marcha por un rumbo que no es el de la lógica. 
Como para completar el espectáculo, en Metan no se privó de agraviar a la camarera Karina Banegas porque el bife que le sirvió no estaba a punto. 

Pero su personalidad contrastante -sobre la que es apresurado hacer diagnósticos- le sirve para instalarse políticamente en una era en la que Donald Trump, Beppe Grillo, Matteo Salvini, Pablo Iglesias y otros personajes pintorescos demuestran que los liderazgos ya no se ajustan a lo políticamente correcto.

En Metán no le fue bien, pero es difícil predecir si esta visita será un obstáculo para su proyección política. Para el “Bailando”, en cambio, es una garantía.

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