Fue todo un verso

Nos ganó la realidad. Admitir que estábamos mal y no teníamos futuro en Rusia era duro. Queríamos seguir como sea. No importaban las formas, las internas, las ausencias, los bajos niveles individuales, las incoherencias. No importaba nada. Queríamos seguir. Pero la razón le ganó al corazón, y por goleada.

Intentamos escudarnos con la actitud que el equipo había mostrado contra Nigeria. En una Copa del Mundo con eso solo no alcanza. Teníamos a Messi, y tampoco alcanzó. Había individualidades esporádicas y salvadoras. Di María marcó el 1-1 con un golazo y muchas bocas se taparon. Después, el Kun, antes, Rojo, Mascherano sostenían un retiro digno..., todo fue insuficiente. Y eso que tuvimos suerte (en el gol de Mercado), pero no.

Nos sobraba experiencia, pero ya no se gana con eso, ni con el escudo ni la camiseta. Nos encanta el verso, por eso nos alentábamos con eso. La realidad es que la Selección tenía atado todo con alambre, nunca jugó en equipo y a su genio que nunca salió de la lámpara. Aún así, soñábamos. Nos aferrábamos a las ilógicas del fútbol, que también las tiene. Pero Francia es superior en todo sentido. Nos dio el cachetazo necesario para volver a poner los pies en la tierra.

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Sección Editorial

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