Segundo caso: permiten a una familia cultivar cannabis para tratar la enfermedad de un nene

La Justicia Federal de Río Negro hizo lugar al amparo interpuesto por la familia de Joaquín Navarro, de 7 años y con síndrome de Tourette, por lo cual los autoriza a cultivar cannabis para obtener el aceite que el chico necesita por su enfermedad. El amparo estará vigente mientras el Estado Nacional no garantice la provisión de los productos medicinales para el pequeño. 

Este es el segundo amparo de uso de cannabis medicinal en Argentina. El primero fue en Salta, en marzo, cuando la Justicia autorizó a una mujer a cultivar 12 plantas adultas y 40 plantines de distintas cepas para tratar el trastorno neurológico de su hijo. 

Así lo resolvió la jueza Mirta Filipuzzi en una sentencia que tuvo mucha repercusión y fue conocida ayer.

La magistrada hizo lugar al amparo interpuesto por la mamá del niño, Macarena Navarro, y autorizó a María Eugenia Sar y a Gabriel Navarro -sus abuelos- a cultivar plantas de cannabis en la cantidad necesaria con exclusivo destino medicinal.

Filipuzzi ordenó comunicar lo dispuesto al Estado Nacional a través del Ministerio de Salud de la Nación, y a las fuerzas de seguridad nacionales y provinciales (Prefectura Naval Argentina, Gendarmería Nacional, Policía Federal Argentina y Jefatura de la Policía de la Provincia de Río Negro) que eventualmente puedan tener, en razón de su competencia, intervención en la materia.

María, abuela de Joaquín, dijo que recién se hará justicia “cuando esta decisión sea ley y permita el autocultivo para todos las personas que necesitan cannabis para uso medicinal”.

De esta manera, el pequeño podrá contar con las distintas cepas de cannabis que necesita para su tratamiento, a través del cual, desde que comenzó a consumir el aceite, mejoró sustancialmente su calidad de vida y sus posibilidades de relacionarse con su entorno.

El síndrome de Tourette (ST) es un trastorno neuropsiquiátrico que se caracteriza por la aparición de múltiples tics motores y al menos un tic fónico involuntario. Se pueden registrar cambios periódicos en la cantidad, en la frecuencia, en el tipo y en el lugar en el que se producen los síntomas y altibajos en su gravedad. El 90% de los tics ocurren en cabeza y cuello

Peritos en psiquiatría incorporados a la causa afirmaron que “a partir del uso de extractos caseros de cannabis, Joaquín ha mejorado su calidad de vida, resultando un tratamiento eficaz, tanto por la ausencia de los efectos secundarios, como respecto del control de los síntomas de su enfermedad, destacándose que las mejores respuestas se presentan cuando se utiliza variedades de cannabis con concentraciones equivalentes de los cannabinoides THC y CBD”.

El amparo

Federico Ambroggio, abogado y uno de los impulsores del amparo, explicó: “Junto con la familia (específicamente, la mamá y los dos abuelos) presentamos un amparo contra el Estado Nacional, en la Justicia federal de Viedma. El objeto principal es que el Estado cumpla con la Ley 27.350, la que regula el uso del cannabis medicinal. Hay mucha burocracia y un único tipo de aceite ‘disponible’, en el marco de la 27.350, el que se llama Charlotte’s Web (y tampoco es que sea tan fácil acceder). El problema es que el Charlotte sirve sólo para algunas patologías y no sirve en casos de Tourette. Además, Joaquín necesita rotar las cepas, porque a los tres meses, más o menos, se produce un acostumbramiento y el aceite deja de hacer efecto. Entonces hay que cambiarlo y darle otros”. 

“El objetivo de máxima es que se cumpla la ley y que el Estado distribuya el aceite de las distintas cepas a todos los que lo necesitan. Como intuimos que la cosa va a tardar bastante, interpusimos una cautelar para que hasta que el Estado provea, se permita a la familia el autocultivo de plantas de distintas cepas. Esto es importantísimo. Es la segunda vez en todo el país (el primero es un caso de Salta) que se despenaliza el autocultivo”, precisa Ambroggio. 

El fallo autoriza el cultivo, pero con ciertas restricciones. “Se permite el cultivo de hasta 14 plantas, en un domicilio específico, y sólo pueden la mamá y los dos abuelos. Tienen que plantar en macetas y no a la vista (no es un problema moral, sólo que no puede ser en el jardín para que no puedan robarlas, y tampoco pueden plantar hectáreas enteras). El abuelo, Gabriel Andrés Navarro, que es médico forense, también es responsable, junto con la doctora Cecilia Romero, del control médico de Joaquín”, detalló el letrado.

La historia de Joaquín

María Eugenia Sar, la abuela de Joaquín, contó: “En mayo o junio de 2016, cuando Joaquín tenía 5 años, le diagnostican síndrome de Tourette. Y empezaron a tratarlo con una medicación muy fuerte. Fue realmente peor el remedio que la enfermedad. No mejoraba del síndrome y empeoraba por otros lados. Cuando comenzó el tratamiento, pesaba 27 kilos. Dos meses después estaba en 32, un desastre. La perspectiva era que hacia los 10 años ya hubiera desarrollado diabetes y obesidad. Entonces Macarena, la mamá, decidió cortar con esa medicación y empezar con el aceite de cannabis, en noviembre del 2016. Joaquín está fantástico, mejoró en la escuela, en su sociabilidad”.

Joaquín acompañó la presentación del amparo ante la Justicia. Foto gentileza Diario de Río Negro

Pero con el fallo no termina la lucha para esta familia: “Lo de Joaquín es casi un privilegio, porque la familia pudo ocuparse y tuvimos un equipo maravilloso y una jueza de mucho coraje. Pero no puede dejarse librado a la suerte un tema de salud. Por eso es tan importante legalizar el autocultivo. Mientras el Estado no se haga cargo, el problema subsiste y es muy serio”.

Fuentes: Diario de Río Negro, Página 12 y Clarín.

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