La provincia participa de las incertidumbres y desventuras de un país que no logra encaminarse hacia metas concretas de desarrollo y que, en consecuencia, atraviesa un período de decadencia económica y social. Todo el mundo diagnostica que hay que cambiar la educación para preparar a los jóvenes para el trabajo, que es necesario incorporar las nuevas tecnologías a la producción, industrializar y generar infraestructura.

Es más: las primeras declaraciones del ministro de la Producción, Dante Sica, y las promesas fundacionales y constantemente ratificadas del Plan Belgrano podrían ilusionar a Salta con una revolución productiva. Pero los avances, como los 500 km de vías renovadas entre Salta y el Paraná llegan con cuentagotas. El entusiasmo se agota.

¿Quién pone el cascabel? 

La historia de los 32 lotes privados legalmente habilitados para reconvertir el bosque degradado en tierra de pastoreo desanima las expectativas de cualquier productor y contradice abiertamente las buenas intenciones de Dante Sica y del titular del Plan Belgrano, Carlos Vignolo.

“Deus ex machina” es un personaje inesperado y ajeno a la historia que aparece de repente en el escenario de la tragedia griega. En este caso apareció el ministro de Ambiente de la Nación, Sergio Bergman, quien parece pertenecer a otro gobierno. 

Bergman intimó al Gobierno salteño a suspender los desmontes y reforestar las 50 mil hectáreas en cuestión; aclaró sin embargo, que todo era de jurisdicción provincial. La Provincia ratificó su jurisdicción, pero acató “la sugerencia” y ordenó suspender la actividad que en 2014 había autorizado.

Los que pagaron el desaguisado fueron los finqueros. Y el que atemorizó a los dos gobiernos fue, nada menos, que la organización Greenpeace, autoproclamada como “guardiana de los bosques”.

El 14 de mayo firmaron un acta para establecer la situación de las 32 fincas en un lapso de 30 días. En el medio, oficializaron a Greenpeace como fiscalizador. 

Cerca de cumplirse los dos meses, ya se sabe que todos los campos proseguirán su actividad pero hay que firmar otra acta. Y no tiene fecha. No está claro cuáles son las razones de la demora. Al parecer, no hay acuerdo sobre quién es el culpable de una medida que resultó ser errónea y perjudicial.

Paralizar siete meses la actividad de esos campos, sin motivo alguno, no tiene nada que ver con el proyecto de una provincia en desarrollo.

Al momento de la suspensión el productor debía invertir 500.000 pesos en la semilla de pasturas para sembrar 1.000 hectárea; hoy, para comprar esa misma semilla hay que invertir 700.000 pesos. En otras palabras, antes de la suspensión tenía que vender 12.000 kilogramos de terneros; ahora, 16.000 kg, además de asumir un año sin producción. ¿Quién se hace cargo de estas pérdidas? ¿El productor?

El año se ha perdido. Y las expectativas, también.

El ingenio y sus misterios

El ingenio San Isidro está vendido, de palabra. El grupo Gloria acordó con la empresa exportadora de Jorge Ruiz la venta de tres de las cuatro sociedades que integran la empresa de Campo Santo. La cuarta, que corresponde a la planta industrial del ingenio, será comprada por partes iguales por Ruiz y por el grupo Rocha Ferro, que tiene experiencia en el manejo de la producción azucarera.

El único “detalle pendiente” es el resultado de las inspecciones que los compradores esperan concluir esta semana en la planta industrial. Y hay varios puntos críticos. Gloria, al iniciar el procedimiento preventivo de crisis puso el acento en el costo laboral y el conflicto sindical, por encima de los problemas comerciales, tributarios y cambiarios que afectan a la actividad azucarera.

A esto se agrega la certeza de que este año la reactivación del ingenio va a ser con cuentagotas. Y se analiza, a nivel departamental, un cambio de estrategia para generar otras fuentes de producción y empleo que garanticen la calidad de vida en Güemes y en cada municipio.

El cierre no fue un capricho de Gloria, sino la consecuencia de un escenario insostenible. Cuando se anuncie oficialmente la operación, habrá de comenzar la cuenta regresiva para la creación de un “escenario sostenible”.

La tan mencionada “crisis de las economías regionales”, en Salta es perceptible. No solo en las dos actividades mencionadas, sino que también se observa en la producción tabacalera, ubicada entre los rubros más vulnerables. La dependencia de las exportaciones en una etapa negativa para el comercio exterior, la caída de la demanda por las campañas contra el hábito de fumar y la relación de costos y precios vuelven a poner en riesgo a miles de puestos de trabajo y jornales en la provincia.

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