Advierten que alimentos con grasas trans minan cada vez más la salud de los salteños

"Las grasas trans son un tipo de grasa que se forma con la hidrogenación del aceite, que es líquido y se transforma en sólido. Algo que es saludable se vuelve agresivo para la salud por su configuración y por como se comporta en nuestro cuerpo", describió la jefa del Programa de Nutrición del hospital Arturo Oñativia, Virginia Pamparana. Las grasas trans están minando la salud de los salteños.

Según estimaciones oficiales, y que siguen una tendencia mundial, el 50 por ciento de la población de Salta padece sobrepeso y un 26 por ciento, obesidad.

Pamparana señaló que si bien estos números se dan en adultos, con el tiempo se trasladan a los niños y adolescentes.

En caso del hospital Oñativia, el consultorio de obesidad tiene en atención ambulatoria a 943 personas, mientras que los turnos otorgados por consultorio fueron de 1.637.

Por sobrepeso se recibió a 341 personas mientras que las consultas por obesidad fueron 1.296, en lo que va del año. Los especialistas advierten que el consumo de algunos alimentos no saludables en exceso y el sedentarismo son los principales factores que están generando una población son sobrepeso y las afecciones a la salud que esto significa.

Más específicamente sobre las grasas trans, Pamparana destacó que su consumo eleva el colesterol malo en el cuerpo y que disminuya el HBL que es el bueno. "La particularidad que tienen este tipo de grasas, es que se las encuentra en los alimentos industrializados, productos de copetín, pastelería, helados, chocolate cobertura, facturas, y otros panes que se elaboran con margarinas", expresó la profesional.

Un tercio de la población salteña mayor de 40 años sufre alguna enfermedad crónica no transmisible. Se detectaron altos índices de diabetes, hipertensión arterial, obesidad, enfermedad renal y cardiopatía. Los datos se conocieron días atrás, en el cierre de las evaluaciones que el Ministerio de Salud de Salta realizó en distintos hospitales.

Un diez por ciento de ese total son pacientes diabéticos y el otro diez por ciento padece enfermedad renal. En muchos casos, además, coexisten diversas patologías en un mismo paciente, tal es el caso de obesidad acompañada por diabetes y enfermedad coronaria.

Veto

Sin mucho éxito se intentó mejorar la situación a través de nuevas legislaciones nacionales. En septiembre de 2008 se aprobó la ley 26.396 de trastornos alimenticios. En sus artículos no solo se promovía el control a la publicidad de algunos alimentos no saludables con imágenes de niños y adolescentes sino también la educación nutricional en las escuelas, la presencia de los quioscos saludables y la rotulación de advertencia en los alimentos, en los que su consumo excesivo puede ser perjudicial para la salud.

Sin embargo, artículos clave fueron vetados. El punto 11, en particular, refería a la publicidad o promoción, a través de cualquier medio de difusión. Se exigía que los alimentos con elevado contenido calórico y pobres en nutrientes esenciales llevaran la leyenda: "El consumo excesivo es perjudicial para la salud".

Mientras que el artículo 21, facultaba al Poder Ejecutivo a dictar las disposiciones de carácter sancionatorio ante el incumplimiento de la presente ley, teniendo en cuenta la gravedad de la falta y la reiteración de la misma.

El artículo 5, en tanto, reclamaba incluir a los trastornos alimentarios en el Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica.

Las razones en aquel momento fueron que dicha norma se contraponía con los acuerdos de importación y exportación de alimentos que regían en el bloque del Mercosur.

En diciembre de 2014, la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología (Anmat) promovió una normativa que establecía que los productos podían tener un máximo permitido de 5 por ciento de ácidos grasos trans (del total de grasas) en la producción industrial.

Eso fue incorporado al Código Alimentario Argentino. En dicho artículo se establece, además, un límite de 2 por ciento de grasas para los aceites vegetales y margarinas destinadas al consumo directo.

Un sondeo

Un relevamiento realizado durante 2014 por las Autoridades de Control de Alimentos de todo el país demostraba un amplio cumplimiento del artículo 155 tris del Código Alimentario Argentino por parte de los elaboradores, aún cuando para varias categorías de productos la adecuación todavía no era obligatoria, recién se hizo efectivo desde ese año.

Al respecto, la concejal Mónica Torfe advirtió que se puede hacer más pero "es una lucha continua porque los empresarios, que son los que elaboran los alimentos, usan distintas estrategias para incorporar en sus productos mucho sodio, azúcar y grasas trans".

Adictivos

Torfe destacó la necesidad de contar con una legislación nacional, pese a que la Anmat tiene una resolución que a su parecer no se controla demasiado.

"La Anmat no se que tanto controla en Salta, más lo hace sobre medicamentos y poco sobre los alimentos", expresó.

Sumándose a la expresión de Torfe, Pamparana detalló que las empresas de alimentos buscan las combinaciones de grasas trans con azúcar o con sal y generan estos alimentos "que no se puede parar de comer".

Productos que pueden engañar

“En la actualidad se vende la idea de que algunos alimentos son saludables cuando no lo son, como los medallones de pescados y los vegetales precocidos. Esto también tiene grasas trans porque son productos prefritos, como las papas fritas que son precocidas”, ejemplificó la concejal y nutricionista Mónica Torfe. 

Destacó además que desde la Federación Argentina de Nutricionistas se hizo llegar el reclamo para que se legisle sobre los alimentos con azúcares.

 “Se presentó un proyecto para que las elaboraciones con menos azúcar paguen menos tributos”, contó. 

La concejal destacó que estas legislaciones similares ya se están aplicando en Estados Unidos y Canadá donde un 60 por ciento de población tiene sobrepeso y obesidad.

Pamparana puso como ejemplo la normativa que se aplica en el vecino país de Chile donde los alimentos industrializados tienen varios rótulos adelante como “rico en grasas trans”, “rico en azúcar”, “rico en sodio”. 

“La campaña que tiene Chile es incorporar a la comida diaria alimentos frescos y si no son frescos que tengan pocos rótulos. Eso sería una buena normativa para nuestro país, porque todo consumidor, aunque tenga mucha o poca información puede decidir en una forma más responsable acerca del consumo de ese alimento o no”, afirmó. 

Otras de las propuestas de la jefe del Programa de Nutrición del Oñativia, Virginia Pamparana, fue que se legisle para eliminar las campañas de publicidad de alimentos con dibujos infantiles que los impulsan a consumir más una determinada golosina porque trae una sorpresa, o al personaje de un dibujito. 

“Legislaciones así pueden hacer que las consumidores tengan una compra más informada. En el hospital Oñativia enseñamos a leer una etiqueta. La educación es fundamental para que la gente elija más responsablemente lo que está comiendo”, concluyó. 

Consejos para evitar la tentación

Profesionales piden a los padres educar en alimentación saludable a sus niños.

 

Las nutricionistas destacaron que la mejor recomendación para evitar caer en el consumo de los falsos alimentos sanos es incorporar alimentos frescos como el filet de pescado, o un bife de pollo, sacando de la dieta los procesados como hamburguesas, medallón, patitas que tienen un alto contenido de grasa trans. 

En el caso de las hamburguesas de quinoa, garbanzo o lenteja, si fueron elaboradas de modo casero son saludables porque además tienen beneficios como las fibras y vitaminas. Ahora si es un producto que viene congelado, que pasó por la industria, en su mayoría tiene agregados de grasas trans. A estos consejos se suma la necesidad de promover la educación de leer las etiquetas, aún cuando están en letra chica, ya que las grasas trans pueden estar ocultas cuando la empresa alimenticia las denomina óleo margarina o aceite vegetal hidrogenado. 

“La industria pone si es aceite vegetal pero no sabemos si es hidrogenado o no. Entonces sería bueno que toda la industria alimenticia adhiera a esto”, cuestionó Pamparana. 

En el caso de los alimentos para niños y sobre todo cuando son dulces, los especialistas en educación nutricional destacaron que las empresas de alimentos utilizan el jarabe de maíz de alta fructuosa, que es un azúcar mucho más barata y que es la responsable del consumo excesivo de azúcares en los pequeños. “Lo vemos en las gaseosas, las aguas saborizadas, los caramelos y chupetines. Cosas que se le dan a diario a los niños y que resultan un excesivo consumo de azúcar. Todo esto sumado al sedentarismo que se da mucho, salvo que los padres se pongan como objetivo lograr un mayor movimiento de los chicos, generan a población con sobrepeso actual y a futu ro”, alertó la especialista.

¿Qué te pareció esta noticia?

Sección Editorial

Comentá esta noticia

Debe iniciar sesión para comentar

Importante ahora

cargando...