Un niño quedó atrapado entre  las llamas y murió calcinado

Gritos de desesperación, personas corriendo de un lado a otro, sirenas de móviles policiales, de Los Bomberos y una serie de secuencias fueron parte de la tragedia del niño incinerado el sábado por la noche en una humilde casilla ubicada en el asentamiento de La Ciénaga. La pequeña víctima fue identificada por la Policía como José Antonio Ibarra Chinchilla de 2 años, el pequeño quedó atrapado por el fuego sin que nadie pudiera evitar lo peor.

El principio del fin comenzó cerca de las once de la noche del sábado. En una pequeña casilla con solo algunas paredes de ladrillo, otros superpuestos y algunas chapas a modo de techo, un niño de dos años fue víctima de enormes llamas que se apoderaron del lugar y de su vida. Además del irreparable daño humano, con la muerte de un indefenso y pequeño, las llamas se devoraron también los pocos objetos que había.

Los vecinos no tardaron en exponer su solidaridad tratando de apagar el fuego, uno de ellos fue quien alertó al Sistema de Emergencias 911. Móviles policiales llegaron al lugar y rápido se dio aviso a los Bomberos de la Policía y los Voluntarios. En medio del caótico escenario pidieron una ambulancia, lo peor estaba por develarse. Mientras las distintas fuerzas de seguridad trabajan, llegaron los jóvenes padres del menor de dos años.

"Ahí está mi hijo, estaba durmiendo... dónde está mi hijo". La joven de 18 años no podía creer lo que estaba presenciando; minutos antes, según indicaron las fuerzas de seguridad, había salido a comprar un sandwich y al regresar se encontró con semejante escena: su humilde vivienda, donde había dejado a su hijo durmiendo, estaba completamente arruinada por las llamas.

En medio de la desesperación, los efectivos tuvieron que buscar y contactarse con la familia de la joven, estaba inmersa en una profunda crisis de nervios, no podía creer lo que estaba presenciando, mientras su marido, otro joven de 20 años, quedó inmóvil, shockeado con la trágica situación.

Una vela prendida

Desde la Fiscalía Penal de la Unidad de Graves Atentados contra las Personas número 1, a cargo de manera auxiliar de la doctora Celina Morales Torino, se requirió la presencia de peritos del Cuerpo de Investigaciones Fiscales (CIF) y conservar la escena del hecho, prohibiendo el paso de las personas. Llegaron personal del Laboratorio del CIF, también peritos de ese organismo y médicos, quienes se encargaron de la autopsia del pequeño.

Hasta donde se pudo saber, al cierre de esta edición, lo que los peritos e incluso los Bomberos Voluntarios de la provincia señalaron a la hora de clarificar lo ocurrido fue que en el interior de la casilla dejaron una vela prendida, elemento que habría provocado el fatal incendio. El asentamiento donde estaba ubicada la casilla de los Chinchilla no contiene el servicio básico de luz eléctrica ni alumbrado público, entre otros.

El cuerpito fue hallado por uno de los bomberos abajo de una chapa, totalmente calcinado. Cerca de las dos de la madrugada de ayer el pequeño fue trasladado a la morgue del CIF donde fue revisado por profesionales. Pese a que la causa principal y más fuerte hasta anoche era la de un accidente tras un foco ígneo que habría sido ocasionado por una vela, los investigadores no descartaban nada.

 

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