Un efectivo de Gendarmería Nacional de 27 años, oriundo del norte de Salta, quien estaba junto a su esposa y dos hijos, fue asaltado ayer en la mañana por tres delincuentes armados en la localidad bonaerense de Lomas de Zamora.

Todo el episodio que terminó felizmente para la familia salteña fue de suma tensión.

Los delincuentes sorprendieron al voleo al gendarme y en el apuro se llevaron su automóvil con un hijo de 7 años dormido en el asiento trasero.

Sucedió en la avenida Hipólito Yrigoyen y Brandsen.

El asalto sucedió segundos después de que el uniformado se bajó de su vehículo para hacer unas compras.

Tres delincuentes encañonaron a la esposa, quien estaba amamantando a una beba y la sacaron del automóvil a punta de pistola.

La mujer, presa del pánico, no ofreció resistencia pero no le dieron tiempo a explicar que en el asiento trasero estaba dormido su otro hijo.

Los delincuentes se fueron en el rodado con el menor durmiendo en el asiento de atrás y al percatarse del chico lo abandonaron a las pocas cuadras

Un testigo del hecho siguió a los asaltantes, quienes dejaron abandonado en la vía pública al menor siendo asistido por el testigo primeramente.

Con los datos aportados por el testigo y tras una corta persecución policial fueron detenidos los malvivientes.

Todo ocurrió cuando Emiliano Barrientos frenó su automóvil marca Volkswagen Gol Trend de color negro y se cruzó para realizar unas compras. Dentro del vehículo quedaron su pareja amamantando a una beba y otro hijo de 7 años durmiendo en el asiento trasero.

En esas circunstancias aparecieron tres sujetos que amenazaron a la mujer y la obligaron a bajarse del auto. Inmediatamente se subieron al vehículo y escaparon con el nene de 7 años, dejaron al pequeño abandonado y continuaron con el escape a bordo de ese rodado, pero fueron detenidos en Homero y Metán por diversas fuerzas conjuntas.

Se supo que ni bien se llevaron el auto con su hijo, el gendarme, en estado de shock, pidió ayuda a sus compañeros por WhatsApp con un mensaje que decía: "Por favor, denme una mano. Estoy en Yrigoyen y Brandsen, se fue mi auto con mi nene. Se lo llevaron. Camarada, camarada, urgente, por favor, se lo llevaron a mi hijo y me robaron el auto. Urgente, por favor camarada. Estoy acá en Yrigoyen", dijo entre llantos.

El reencuentro del pequeño con sus padres se produjo en la comisaría Tercera de Temperley.

El Comando de Patrullas de Lomas de Zamora divisó el auto robado en las calles Marsella y Guamini, tras lo cual comenzó una persecución que terminó a cuatro kilómetros donde los delincuentes perdieron el control del vehículo y fueron detenidos: uno de ellos es menor.

La mujer del gendarme cree que los delincuentes sabían quiénes eran ya que le nombraron a su marido. "Ese milico de mierda", le dijeron. Por eso ayer en las declaraciones que hizo en la policía dijo: "Tenemos miedo porque saben quiénes somos".

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