Las opciones de los niños: encerrarse o enfermarse

Los niños corren hasta el final de la cuadra, seguidos por los perros. Justicia podría ser uno más de los barrios humildes de la ciudad, si no fuera porque al llegar a la plaza una montaña de basura se alza por detrás.

"Hay 450 metros", dice Jorgelina Franco, desde la última cuadra del barrio. Franco representa a los vecinos en la causa que iniciaron contra los responsables del vertedero por contaminación.

Fernanda Chocobar tiene cuatro hijas, la mayor de ellas sufre EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica), lo que la llevó a recurrir al hospital Garrahan para una compleja operación que la dejó tres semanas en coma y oxigenodependiente.

"Si bien su problema es congénito, aquí se empeoró por los olores que no se aguantan. A veces, por las noches, se ahoga. Cuando apenas vinimos le salieron ampollas en la cabeza", contó Fernanda.

Su hija menor también tiene problemas de salud. "A ella también le salieron ampollas la otra vez. Me dijeron que era por lo mismo, que era de la tierra. Pero a ella no le volvió a crecer más el pelo", contó mostrando la cabeza de su hija.

Al hijo de Alejandra le suenan las bolillas en los bolsillos, pero no puede usarlas. "Les tengo prohibido jugar en casa, juegan en la escuela", advirtió ante la inquisidora mirada de su hijo de 8 años.

Luego de las manchas que le salieron en diferentes parte del cuerpo, los hábitos cambiaron. "Fui a recorrer todos los médicos habidos y por haber y me dijeron que era un hongo", relató Alejandra Encina.

La misma restricción viven los hijos de Marilina Zigarán. Los primeros pasos de su hija no se festejaron. Cuando comenzó a caminar le salieron hongos en los pies. Luego le tocó a su hijo: le salieron ampollas en la boca y la garganta "por tragar tierra".

"Todos los médicos me dijeron lo mismo, que era por un hongo de la tierra", contó. La solución nuevamente fue la prohibición. "Mis hijos ya saben que no tienen que jugar con la tierra. No salimos, estamos todos adentro", contó.

En la casa de Esther Cabeza también se vive el encierro. Tiene todas las ventanas y la puerta cerrada porque así "le entra menos tierra". Hace cinco años que su hija perdió parte del pelo.

"La llevé al hospital, le pusieron una crema y peor se le hizo. Le corté todo el pelo, tenía la carne viva. Me dijeron que trate de que no salga y que no le dé la tierra. Tardó en curarse. Hasta ahora tiene pelado. Con masajes intenté que le salgan de nuevo los pelitos", contó Esther mientras peinaba a su hija. "Tiene vergenza de su cabecita", añadió.

En la última audiencia el abogado de Agrotécnica Fueguina, Ricardo Sepúlveda, acusó a los vecinos de "ocupas" por haberse asentado en cercanías al vertedero.

"Dicen que somos asentados, pero a los terrenos nos lo dio Tierra y Hábitat con la promesa de que el vertedero se cerraría prontamente. Somos legales, tenemos cordón cuneta, cloaca, luz", dijo a El Tribuno Mariel Nolasco, quien salió entonces al cruce de Sepúlveda.

"La ley nacional 25916 dice que los sitios de disposición final tienen que estar alejados de las zonas urbanas. Los barrios están tan cerca que no se cumple con la distancia mínima", indicó Luis Segovia, abogado de los vecinos.

 

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