Multitudinaria fiesta patronal en honor a Santa Rosa de Lima

 Un año más la comunidad de la ciudad de Gral. Güemes vivió con fervor su fiesta patronal. Desde muy temprano, la parroquia Santa Rosa de Lima se fue llenando con la presencia de fieles para participar de la santa misa oficiada por el cura párroco Ángel Casimiro, acompañado por párrocos de las Nuestra Señora de la Candelaria y de Virgen del Valle.
Durante la homilía se hizo referencia a la competitividad. “Debemos competir por hacer el bien porque hoy vemos como se compite por hacer el mal, mirándonos a nosotros mismos como los únicos beneficiarios de nuestras acciones, sin pensar en los demás, debemos competir por hacer el bien pero el bien a los otros, ser mejores para nuestros hermanos, como lo hizo Rosa de Lima hace 400 años, se nutrió del Evangelio para entregarse a Dios y a su pueblo, sin pensar en ella para ella sino para los demás, solo imitando a Santa Rosa podremos ser un pueblo mejor”, enfatizó Casimiro.

Primera comunión
Un momento importante de la celebración religiosa fue cuando los niños tomaron su la primera comunión. Ese momento quedó reflejado en el rostro de los padres, quienes no pudieron ocultar la emoción por tal acontecimiento. Luego del oficio religioso, la imagen de Santa Rosa fue sacada en procesión por las calles céntricas de la ciudad, acompañada por la fe de miles de almas devotas, cada una con su propia historia de vida, dispuestas a volver a depositar sus esperanzas en la Santa de América.
Los funcionarios municipales, encabezados por la intendente Alejandra Fernández, junto a los diputados nacionales Andrés Zottos y Javier David, la ministra de la Producción, Paula Bibini, representantes de municipios vecinos, legislativos, policiales y educativos se ubicaron delante de la sagrada imagen para caminar junto a un pueblo que demostró la necesidad que tiene de sentirse protegido, una manifestación silenciosa pero que expresa mucho más que cualquier grito de reclamo, un silencio ensordecedor que debe ser tenido en cuenta por algunos legisladores que sólo escuchan a una minoría; un pueblo de Güemes que como muchos pueblos pide se respeten sus creencias religiosas. 
El desfile dio inicio alrededor de las 11.30, con la participación de todas las instituciones educativas públicas y privadas, clubes deportivos, academias de danzas y delegaciones policiales y militares, además del cierre con 32 agrupaciones gauchas.
Hubo mucha especulación sobre el grado de participación que tendrían las instituciones educativas; sin embargo, todas dijeron presente al momento de rendir su homenaje y expresar su agradecimiento, formando parte de un desfile que se extendió por mas de tres horas.

Regreso al atrio
No menos emotivo fue el regreso de Santa Rosa al atrio de la parroquia, donde fue despedida por miles de pañuelos blancos. Pero en realidad no era una despedida, sino un hasta pronto, porque ella continuará desde su casa parroquial, extendiendo su manto protector por un año más al pueblo de Güemes. 
La intendenta Alejandra Fernández dijo: “Fue una gran fiesta en honor a Santa Rosa a quien siempre le pido por mi pueblo, en esta oportunidad le pedí para que ilumine a nuestros gobernantes nacionales, ya que no la estamos pasando bien como municipio, nuestra economía se ve muy comprometida con decisiones como la de quitar la ayuda proveniente de la soja, esperemos que se pueda revertir la decisión, porque varias obras en ejecución quedarían paralizadas, pero tengo fe y eso me mueve a seguir trabajando”. 

Gente de fe
Elvira Medina tiene 68 años y padece de artritis pero eso nunca le impidió estar presente para esta festividad. “Siempre estuve presente, a pesar que mis huesos me impiden caminar, acompaño a Santa Rosa de acuerdo a mis posibilidad , en cada celebración me emociono de la misma manera”, expresó. 
Ella hoy sólo puede observar la salida y el regreso de la imagen de Santa Rosa, sentada en un lugar cercano a la parroquia, pero con la misma fe de cuando caminaba junto a la multitud. 
Miguel Álvarez tiene 72 años. “Toda mi vida participé de esta celebración, antes vivía en Salta y venía invitado por el padre Castañeda, con quien participamos de la celebración a caballo. Ahora vivo en Güemes y aún me emociona vivir todo esto, espero que nunca se pierda”, compartió Álvarez. 
 

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