"Según nuestra legislación, las mujeres son las responsables de las familias"

Verónica Baracat, especialista nacional de Sector Privado de ONU (Organización de las Naciones Unidas) Mujeres Argentina, estuvo en Salta días atrás para participar en dos actividades que buscaban promover la igualdad de género dentro de las empresas.

Ella es coordinadora del programa Ganar-Ganar: la igualdad de género es un buen negocio, implementado por ONU Mujeres y la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y financiado por la Unión Europea.

En Salta, Baracat participó en un acto de firma de empresas a los "Principios para el empoderamiento de las mujeres", al que se sumaron como aliadas algunas cámaras empresariales.

Los "Principios para el empoderamiento de las mujeres" buscan que las empresas implementen políticas de igualdad de género, que abarquen de manera integral a toda su operatoria comercial: no solo a nivel de los recursos humanos, sino también del mercado y de las comunidades, promoviendo un cambio cultural en la sociedad.

La experta también dictó el taller "La equidad de género es un buen negocio. Herramientas prácticas para la equidad de género y el empoderamiento de las mujeres en las organizaciones", en el que se brindaron herramientas para que las empresas comenzaran a diseñar y a implementar políticas de igualdad de género.

¿Cuál es la necesidad de que se implementen políticas de igualdad de género en los trabajos?

En nuestro país, hubo muchísimos avances en temas de género, sobre todo en salud y educación, pero esos avances no se reflejan en el mercado de trabajo.

La tasa de actividad de mujeres en el mercado de trabajo en la Argentina no ha aumentado en los últimos 15 años. Las mujeres sufren de manera desproporcionada la desocupación, la subocupación y la informalidad. Se enfrentan con muchas barreras para acceder a altos cargos, gerenciales y directivos. El mercado de trabajo está muy segmentado a nivel horizontal. Hay ocupaciones consideradas para mujeres y ocupaciones consideradas para varones y eso hace que las mujeres tengan menos oportunidades de trabajo que los varones, lo que termina llevando a una brecha salarial en nuestro país de entre un 25 y un 27 por ciento.

Hay bastantes dificultades y barreras para las mujeres, que este programa busca comenzar a revertir.

¿Cuáles son las principales medidas que se tienen que tomar en el país en relación con el mundo del trabajo para lograr la igualdad de género?

A nivel de los recursos humanos, pensar en contratar mujeres en distintos cargos, no solo en aquellos sectores considerados tradicionalmente femeninos. Pensar en contratar mujeres en la industria, en la construcción, en la minería y en otros sectores de la economía donde hay muy pocas mujeres. Promover el acceso de las mujeres a cargos de decisión dentro de las empresas, apoyándolas a través de las oportunidades de carrera, la capacitación y la preparación para acceder a determinados puestos.

Tener protocolos que promuevan las denuncias en caso de violencia contra las mujeres o acoso sexual en el lugar de trabajo y las licencias.

¿Cómo cree que deberían plantearse las licencias?

Las empresas suelen comenzar a trabajar las licencias extendidas para mujeres después de la maternidad y el trabajo flexible, apoyando a las mujeres madres para que se mantengan en el mercado de trabajo...

El siguiente paso es extender las licencias por paternidad, para que los hombres también puedan tomarse la licencia y eso haga que comience a redistribuirse mejor el trabajo de cuidado, que hoy está en cabeza casi exclusiva de las mujeres.

¿El Estado cómo puede fomentar que se genere esto?

El Estado puede aumentar las licencias por paternidad, que en la Argentina son de dos días; generalizar las guarderías y el trabajo de cuidado.

Nuestra legislación todavía está muy apoyada en que las responsables de las familias son las mujeres. Entonces, hay mucho trabajo a nivel legislativo que se puede hacer. Promover proyectos de promoción de la participación de las mujeres empresarias como proveedoras de grandes empresas o del Estado es algo que se puede apoyar a través de la legislación.

Otro punto es el trabajo con la comunidad, de responsabilidad social que hacen las empresas. Que se piense cómo pueden promover el empoderamiento económico de las mujeres, sin reforzar el trabajo de cuidado en la comunidad.

¿Qué políticas públicas se necesitan para las mujeres que trabajan de manera independiente?

Con esas mujeres tenemos una línea de trabajo para promover el fortalecimiento de las asociaciones de mujeres empresarias y emprendedoras, para que se agrupen y puedan considerarse mujeres empresarias o emprendedoras y tenga sus propias asociaciones un poco más fortalecidas.

Tenemos un programa de formación de formadoras, en el que participan 300 mujeres representantes de asociaciones de mujeres empresarias o emprendedoras. Se capacitan en temas de género, de gestión, de fortalecimiento de redes, de finanzas personales, de violencia económica y patrimonial y de compras sensibles al género, para que las mujeres decidan presentarse como proveedoras de grandes empresas o del Estado, para que intercambien experiencias y se conecten mejor entre sí.

Desde el programa Ganar-Ganar: la igualdad de género es un buen negocio, promovemos el intercambio de experiencias entre las mujeres empresarias de América Latina y el Caribe y las de la Unión Europea.

¿Qué políticas tienen para las mujeres desempleadas?

Las mujeres sufren más el desempleo, sobre todo las mujeres jóvenes. Por eso, trabajamos con las empresas para que contraten más mujeres. Que se piense que las mujeres pueden trabajar en distintas ocupaciones, no solo en salud y en educación, que son las más tradicionales.

¿Cuál es su visión sobre el trabajo de cuidado?

Desde ONU Mujeres, lo que se busca es que el trabajo de cuidado se redistribuya de manera más equitativa entre varones y mujeres y que haya políticas públicas que apoyen la existencia de espacios de cuidado en la comunidad para los niños de hasta cinco años, algo que todavía no está generalizado en la Argentina. Cada vez hay más lugares como estos, para que los niños queden al cuidado de alguien mientras van a trabajar, pero falta mucho por hacer. Según la ley, en las empresas tiene que haber guardería cuando hay más de 50 mujeres.

Eso debería cambiarse, para que sea tanto para empleadas mujeres como para empleados varones, para pensar que el cuidado no es solo cosa de mujeres. Que el Estado apoye los casos en que las mujeres trabajan en pequeñas empresas, para que haya un espacio comunitario y público que facilite.

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