Reclaman al PAMI que les cubra los gastos de tratamiento posoncológico

Don Rosario Leguizamón, un jubilado de la construcción de setenta y ocho años de edad, tiene que viajar a la capital salteña cada cuatro meses, durante tres días seguidos, para acompañar a su esposa, doña Elda Mamaní, también jubilada, quien se tiene que realizar un tratamientos posoncológico, producto de un cáncer que le descubrieron en 2015.

El jubilado reclama al PAMI porque esa obra social no les cubre la totalidad de los gastos como alojamiento y comidas durante los días que están en Salta. Don Rosario aseguró que de veinte mil pesos que se necesitan para realizar el tratamiento, la obra social solamente les cubre los pasajes.

Desesperado por la situación

Desesperado por la situación económica y la falta de recursos, el abuelo acudió a El Tribuno para que su situación se haga visible, con la esperanza de lograr una pronta y definitiva solución.

"En 2015 le descubrieron a mi esposa un tumor, luego de las pruebas nos confirmaron que ella tenía cáncer. A partir de allí comenzó un gran sufrimiento para nosotros. Al año siguiente, 2016, le realizaron dos operaciones, una en febrero y la otra en agosto. Después de toda esa etapa comenzamos con los tratamientos de radioterapia y rehabilitación", relató don Leguizamón.

"Y todavía continuamos con la rehabilitación, si bien ya está disipado el tumor, hay que continuar con el tratamiento para lograr una recuperación total. Mientras tanto, tenemos que seguir por tiempo indeterminado con los drenajes que le hacen tres veces a la semana durante un mes entero. Luego descansa por un período de tres o cuatro meses, según lo indiquen los médicos", explicó el abuelo.

Se hace en el hospital San Bernardo

El tratamiento del drenaje se lo realizan en el hospital San Bernardo. Cabe señalar que el matrimonio solamente vive de su jubilación. Tras treinta años de aporte jubilatorio, solo les alcanza para comprar algunos remedios, pagar los servicios básicos y proveerse de alimentos.

Respecto a las quejas hacia la obra social, Leguizamón manifestó: "Hasta hace seis meses el PAMI nos cubría el alojamiento. Luego cuando fui a sacar el turno, que nos lo dieron para estos días, volví a realizar los mismos trámites de siempre y me doy con la novedad de que tenía que ir y volver en el día. Y yo les expliqué que son tres días los que dura el tratamiento.

Pretenden que uno viaje tres días seguidos y eso no tiene sentido para ancianos como nosotros. Uno ya es grande, tiene que descansar, recuperarse para el otro día y así sucesivamente. Somos gente muy grande que no podemos estar yendo y viniendo. Todo eso les expliqué y me contestaron que si nos queríamos quedar en Salta, teníamos que pagar nosotros el hospedaje y la comida", contó el abuelo.

Un subsidio inaceptable

También dijo muy triste: "Sinceramente, esto que estamos pasando con mi mujer no es una cosa grata. Entonces traté de seguir buscando una solución y finalmente me dijeron que lo único que pueden hacer es ayudarnos con un subsidio.

Entonces yo le contesté que cómo me iban a querer arreglar con un subsidio si eso es una obra social, no es una prepaga. Yo aporté más de treinta años y mi señora otros treinta. Pero resulta que ahora tengo que sacar plata de mi bolsillo y esperar a que algún día me lo devuelvan. No es justo", siguió en su relato.

"Y si no conseguimos una solución vamos a tener que sacar un préstamo, y eso significa tener que hipotecar un año entero mi sueldo y no puedo hacer esto, hasta ahora estoy afrontando como puedo pero ya no me da el bolsillo", confesó el jubilado.

La queja contra el PAMI es la siguiente: "Ellos dicen que para darme alojamiento y comida, además de los pasajes, no tengo que tener un auto seminuevo ni una casa habitable, que sea de material. Y te hacen firmar hasta una declaración jurada imponiéndole a uno un montón de cosas absurdas", dijo indignado.

Requisitos y más requisitos

"Hasta para recibir un simple bolsón alimentario uno tiene que cumplir un montón de requisitos. Entonces yo me pregunto, si uno tiene que estar mendigando de esta manera, ¿dónde está la plata que yo aporté más de treinta años?, ¿dónde están esos intereses del dinero que yo aportaba? Porque creo que al menos uno debería tener contemplado todos esos intereses. Y no tan solo el mío, sino es la plata de millones de abuelos que hemos depositado tantos años. Encima, nosotros, cuando cobramos, tenemos que seguir pagando al PAMI una cuota mensual para poder seguir perteneciendo a esta obra social", detalló.

Don Leguizamón, además, se quejó de la falta de servicios, en comparación con años atrás; "Hoy en día ni siquiera tenemos una mínima posibilidad de contar con el PAMI en caso de una emergencia. Años atrás hasta nos cubría los gastos de sepelio, ahora ni eso".

"Pido una solución"

"Lo único que nos dan es una revista oncológica. Pero eso no es suficiente para todo lo que se necesita. Es fundamental que mi mujer siga con este tratamiento. Por eso lo que pido es que me resuelvan esta situación y yo no tenga que andar pidiendo plata prestada, porque como obra social el PAMI tiene que brindar una buena atención y eso significa que se tiene que hacer cargo de esto", manifestó.

Un subsidio de solo $940

Finalmente don Rosario insistió: "Solamente nos dan el pasaje, para todo lo demás lo que no me reconocen tengo que pedir un subsidio, pero ese subsidios es de $940 y no me cubre ni la mitad de los gastos que tenemos entre comida, alojamiento, traslados y medicación en cada viaje. Ellos no se quieren hacer responsables de nada más".

 

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