Cerrillos, La Merced y Rosario de Lerma quedaron bajo el agua

Otra tarde de perros en el Valle de Lerma. La lluvia anegó las rutas y los pueblos, con la secuela previsible de malestar entre vecinos y turistas. No funcionó la coordinación para desviar el tránsito sobre la ruta nacional 68.

Cerrillos, La Merced y Rosario de Lerma quedaron anegados por completo tras la tormenta que en la tarde del sábado se descargó sobre gran parte del Valle de Lerma.

El agua y el viento dejaron como saldo árboles caídos, cables dañados y cortes de ruta de alrededor de cinco horas sobre la ruta nacional 68 y la provincial 23 entre Cerrillos y Rosario.

El tramo que comunica El Carril con La Merced, como cada vez que llueve, fue uno de los afectados. Para llegar a Salta capital, los conductores debieron desviarse por La Florida, salir a Rosario de Lerma y de allí dirigirse a Campo Quijano, ya que el tramo que une Rosario de Lerma con Cerrillos tenía al menos cuatro cortes.

La historia es repetida: los atolladeros de vehículos fueron interminables en la región. Desde Cerrillos pasando La Merced hasta el límite con El Carril hubo una docena de cortes sobre la principal vía de comunicación en esta parte de la provincia.

Pasadas las 18, los vehículos atascados en Rosario de Lerma, fueron desviados por la ruta 36 hacia Campo Quijano, y de ahí retomando la ruta nacional 51 hacia salta capital.

La Merced era un río. La avenida San Martín, el desagote natural de las aguas del sector del campo. Donde está el problema, el agua desnuda una realidad que a veces pasa desapercibida.

Rosario de Lerma partido en dos por los escurrimientos de agua, y esas aguas derivan a La Merced, el caudal aumentó en el sector conocido como los vallistos. La policía no tenía reportes de evacuados. Defensa Civil advertía sólo de la ruta nacional 68 con precaución y transitable.

Cerrillos tuvo anegamientos de barrios, calles y hasta el hospital sufrió los embates de la tormenta sabatina. Las caídas de árboles se produjeron desde la zona de Las Blancas hacia paraje San Martín de Rosario de Lerma. Nadie reportó evacuados. En las redes y medios locales se desencadenó la otra tormenta: la de las críticas de los ciudadanos enojados frente a la improvisación.

El caos y la eterna falta de respuesta

Los turistas y los lugareños sufrieron la inundación, que se ensañó con La Merced

Yrigoyen y San Martín, en La Merced, uno de los municipios más castigados. Javier Corbalán

La tormenta de verano se tradujo en caos sobre la ruta 68. Los vehículos eran desviados de la zona de La Florida hacia Rosario de Lerma, pero en esta última ciudad no se podía transitar por el acceso de la ruta 23, el principal ingreso. Se formaron largas colas de autos, muchos de ellos de turistas que no sabían por dónde seguir su camino hacia Salta capital. “Venimos de Cafayate y no sabemos por dónde seguir. Estuvimos varados alrededor de cinco horas”, contó Elvira Soria, de Santa Fe, que con su familia venía de los Valles. Liliana, de Rosario, advertía de los atolladeros de autos en la ruta 23, con nadie a cargo de coordinar el tránsito. Después de tres horas, personal policial pudo descongestionar el enorme atascamiento en el acceso sobre la ruta provincial 23 que une a Cerrillos. 

La ruta 23, a unos dos kilómetros de La Merced, en el paraje San Martín, sufrió un corte de 500 metros. El arroyo Sosa desborda, rebalsan las acequias y esta zona se vuelve una laguna de agua y barro. “Es lo de siempre, el agua estropea los caminos secundarios, y se viene con mayor fuerza hacia el pueblo. El interés político de la Nación apunta hacia las grandes urbes. Nosotros reclamamos al gobierno nacional, sin que nos escuchen”, dijo el secretario de Obras de Rosario de Lerma, Ricardo Svitek, a El Tribuno.

 

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