Entre los casi 500 habitantes que tiene Copo Quile hay uno que disfrutó la dulce sensación de ser campeón argentino, pero todavía no llegó a su techo y va en camino a eso. Continúa esforzándose para no quedarse con ese único título, que llena de orgullo a toda su familia y a esa comunidad, pero al que se le pueden agregar muchos más. Así lo entiende Tomás Machuca, de apenas 15 años pero con un gran futuro en el atletismo nacional, sentencia realizada por los entrenadores que hace un par de años comenzaron a trabajar con él.
Copa Quile queda a unos 215 kilómetros de la capital salteña, pertenece al municipio de El Potrero, en el departamento de Rosario de la Frontera. En un tiempo allí vivía el pueblo originario Quiles, después la habitaron los jesuitas; dos aserraderos eran la fuente principal de trabajo en un tiempo ya lejano y hoy cuenta con una biblioteca y una escuela albergue, entre los sus principales edificios.


En ese entorno histórico y geográfico se crió el protagonista de esta nota. Tomás fue uno de los tantos jóvenes que jugaba al fútbol en esa pequeña localidad que llega a tener poco más de cinco cuadras de extensión. Como muchos de los chicos argentinos creció jugando al fútbol, llegó a jugar en el club Segunda Sección hasta que se quebró un brazo. Ahí su vida deportiva entró en receso, hasta que se cruzaron un par de profes para invitarle a hacer atletismo, más específicamente lanzamiento de martillo, bala y disco, instrumentos que nunca había visto en su vida.
“Yo estaba en primer año de la secundaria. El profe Raúl Amaya de Rosario de la Frontera junto con la profe Gisel Maldonado me vieron alto (mide 1,86 metros) y me hablaron para hacer lanzamiento de bala con el objetivo de ir a los Juegos Nacionales Evita. Por suerte me fue bien en la etapa provincial, viajé a Mar del Plata y me fue bastante bien. Quedé quinto a nivel nacional y yo nunca había entrenando ni nada”, contó Machuca a El Tribuno.
Impulsado por los resultados en los Evita siguió entrenando junto a Daniel De Zuani, (entrenador en lanzamiento de martillo) y Mariana Díaz Spaventa (entrenadora en disco y bala). En noviembre de 2018 compitió en el Campeonato Nacional de cadetes (U16) donde llegó su primer campeonato por un lanzamiento de 56,04 metros, su mejor registro oficial pero en las prácticas realizadas en el Legado Güemes ya superó la barrera de los 60 metros. 
Para llegar a estos resultados en tan poco tiempo hay toda una historia de sacrificios que involucró también a su familia. “Para entrenar en Rosario de la Frontera viajaba todos los días. Me levantaba a las 5 de la mañana para tomar a las 6.30 el único colectivo que iba hacia Rosario de la Frontera. De allá salía a las 11, llegaba a las 12 a mi casa y a las 13 agarraba otro cole para ir al colegio y regresaba a las 20. Ese era un día normal para mí”, recordó Tomás sobre esos primeros días y meses yendo y viniendo por los 45 kilómetros que separan Copo Quile de Rosario de la Frontera.
En esas idas y vueltas fue forjando sueños y hoy tiene metas claras a corto y largo plazo. “En lo personal quiero mejorar las marcas en todo lo que se pueda en las tres pruebas y si se puede hacer un podio en algún torneo bienvenido será. Pero lo principal es mejorar la marcas porque es mi primer año en U-18, hay muchos chicos con experiencia, con más años de entrenamiento, por eso no va a ser tan fácil entrar en un podio”, contó Tomás. A largo plazo sueña con “llegar a un Sudamericano U-18 que hay en 2020, quiero hacer lo posible para estar en ese torneo”, dice. 
Tomás ya dio el primer paso para que esa posibilidad se concrete. En Copo Quile armó el bolso y se vino a entrenar al Legado Güemes para estar la mayor cantidad de tiempo posible bajo la atenta mirada de sus entrenadores, los especialistas en lanzamientos de martillo, disco y bala. 
Tomás tiene mucho terreno por recorrer, mucho por ganar y en apenas un par de años ha demostrado que tiene las ganas y el temple para que esas buenas expectativas que están puestas sobre él se hagan realidad para el atletismo salteño y argentino. 

Buscando apoyo para cumplir sus objetivos

Entre los sacrificios que Tomás hizo para alcanzar sus objetivos está haber dejado a su familia en Copo Quile para instalarse en la capital salteña. Sin embargo, para seguir adelante con sus proyectos es necesario que tenga el apoyo económico que le permita permanecer en Salta no por un capricho, sino por la mayor cantidad de preparación que pueda tener junto a sus entrenadores.
“Estando en Salta me facilita muchas cosas, estoy más cómodo, tengo más tiempo para entrenar”, expresó Tomás sobre sus deseos de permanecer en nuestra ciudad. “Realmente necesito algún sponsor que me ayude. Últimamente estaba muy fea lo económico en mi familia. Yo estaba por empezar a trabajar, para hacer unos pesos yo. Hubo un momento en que pensaba dejar porque no me daba en lo económico”, agregó el campeón U-16 de martillo.
Hasta el momento el apoyo monetario que tiene Tomás es el que le brinda su mamá, atendiendo un almacén familiar en Copo Quile. Tenía que gastar 300 pesos por día para hacer la travesía entre Copo Quile y Rosario de la Frontera para entrenar y hubo días que no pudo cumplir con esa rutina por la falta de dinero. 
En Salta vive con familiares a los que Tomás agradece mucho por la ayuda que le están dando. El juvenil tiene la promesa de una ayuda económica que puede venir a través de una beca de la Secretaría de Deportes de la Provincia, pero deberá esperar para que esa colaboración se haga efectiva. 
En menos de un año de entrenamiento pudo mejorar por más de 30 metros sus marcas y con un trabajo mucho más específico y potenciado por la cantidad de prácticas diarias que pueda tener en nuestra ciudad podrían brindarle los objetivos que está persiguiendo a corto y largo plazo. Por lo pronto se prepara para competir en mayo y noviembre de esta temporada. 
 

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