Quejas de vecinos: Costa Azul es una grieta

Los vecinos del barrio Costa Azul están cansados del mal estado de las calles.

"Desde la última campaña electoral que ninguno de los candidatos viene a nuestras calles", dijo uno de los vecinos de la popular barriada del oeste de la ciudad capital.

El barrio tiene aproximadamente unas 9 cuadras, de norte a sur, por otras 3, de oeste a este. Cuando llueve, el agua baja del oeste, que limita con los barrios Roberto Romero y con San Silvestre. Está justo en la pendiente más pronunciada por lo que en las temporadas de lluvias comienzan a rezar a todos los santos para que el agua, cuando baje, no se lleve todo a su paso.

Es un barrio que tiene 22 años de existencia y que se fue armando en lotes; hoy hay algunos claros aunque en general el barrio está completo de viviendas ocupadas que sufren cuando el cielo se carga de nubes. Casi nadie sabe el nombre de sus calles, pero se advierte a simple vista que el problema lo tienen todas las calles que tienen la orientación este-oeste. En esas calles se arman verdaderas grietas de lodo en donde los palos y basura que dejan las corrientes forman verdaderas trampas mortales para los transeúntes y los automovilistas que circulan con sus autos bajos.

Para los días en que baja el agua es imposible salir de las casas para ir a trabajar o a lo que sea. Si bien los colectivos del corredor 4A pasan a pocas cuadras, el desafío más grande es llegar hasta las paradas que están sobre el margen norte del barrio.

"Nosotros pedimos que nos vengan a enripiar las calles del barrio porque no se puede ni caminar", dijo uno de los vecinos.

Sucede que el agua se llevó todo el ripio y ahora la tierra marrón aflora produciendo un barro que parece jabón. Muchos de los vecinos salen a cortar el pasto cubano que crece en los lotes descampados, en las plazas y los frentes descuidados para tirarlos en la calle de manera tal que nadie sufra alguna desgraciada caída.

Ahora bien, están todos de acuerdo en que la peor calle es la Aconcagua que arrastra cuando llueve toda la basura del Grand Bourg. Cuando baja fuerte el agua hace colapsar las cloacas que vienen desde el barrio San Silvestre y toda la calle se convierte en un canal de desage por donde no pasa nadie. Cuando el agua pasa deja a su paso un olor terrible. El resto del año, como las cañerías están rotas, el mal olor es permanente e inaguantable. Los vecinos ya le pidieron desde hace años a Aguas del Norte y nunca hizo nada. Ellos tienen la esperanza de que intendente Gustavo Sáenz arregle las calles este año.

 

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