Aseguran que no hay riesgo para el colegio de El Alfarcito

Luego de conocida la carta de renuncia de Jean Pierre Bourin como uno de los mayores benefactores de la Fundación Alfarcito, decenas de comentarios se difundieron a través de las redes sociales, donde, en la mayoría de los casos, se cuestiona la interferencia de la Iglesia en la obra del padre Chifri, que hasta hace poco era administrada por esa Fundación.

El paso a un costado anunciado por Bourin se fundamenta, según su carta, en que la nueva conducción ha "desnaturalizado" el proyecto original del padre Chifri y ha transformado al colegio en un "centro eclesiástico".

No obstante, desde otros sectores vinculados a las comunidades que habitan en la Quebrada del Toro, se escucharon voces discrepantes sobre la determinación de Bourin, a quien calificaron como un extranjero que llegó con apetencias personales y "disfrazado de samaritano".

Mientras tanto, nada pudo saberse en forma oficial sobre el futuro inmediato del colegio secundario El Alfarcito, aunque el padre Walter Medina, delegado del Arzobispado para la obra de Chifri, difundió un mensaje llevando tranquilidad a los alumnos y al resto de la comunidad.

"Queridos chicos del colegio, comunidad educativa y del cerro: creer en un sueño es la levadura que fermenta la masa. El padre Chifri creyó y nosotros también. Y la masa sigue creciendo desde ya hace 10 años. Estamos bien, muy bien. El colegio seguirá como siempre, no hay peligro. Se los digo porque ya varios me preguntaron con tristeza por algunas noticias. Hace años que nos mantenemos con nuestro esfuerzo, más que dinero necesitamos amigos, y sobre todo los necesitamos a ustedes", expresó en un comunicado.

Con el aviso de que esa sería la única declaración en torno a la polémica, Medina le aseguró a toda la comunidad de la zona que "las clases comienzan dentro de poco y nada nos va a faltar. El padre Chifri no se ha ido y Dios nos sigue bendiciendo. Pensemos en algo lindo para hacer, algo que nos entusiasme, busquemos la cumbre y si hay piedras en el camino, no bajemos los brazos".

El manejo administrativo del colegio, obra emblemática del padre Chifri, parece haber sido el punto detonante sobre la determinación de Bourin de retirarse como benefactor de la Fundación Alfarcito.

Fuentes vinculadas a esa fundación recordaron que, tras la muerte del religioso en noviembre de 2011, las directivas que llegaron desde la Iglesia buscaron cambiar toda la reglamentación que existía hasta ese momento, colocando restricciones a la Fundación para el manejo administrativo del colegio.

"Es una obra de la Iglesia, no se puede negar. Pero el manejo lo tenía la Fundación y con esto se cumplía con el proyecto original que era la figura de un colegio público, de administración privada, pero cuando murió Chifri todo cambió", señalaron las fuentes.

Sigue la polémica

La polémica por el alejamiento de Jean Pierre Bourin como benefactor de El Alfarcito promete continuar con posturas a favor y en contra del francés, quien desde el año pasado venía advirtiendo sobre “un grupo que desnaturaliza la obra del padre Chifri”. 
Pero la carta no quedó solo en la despedida, sino que fue aprovechada por otros sectores para reivindicar derechos ancestrales, sin reconocer la tarea ni los aportes realizados por Bourin para la obra del propio Chifri. Esteban Vilca, un dirigente de las comunidades de la Quebrada de El Toro, aseguró a través de sus cuentas sociales que “llegaron extranjeros disfrazados de samaritanos a nuestra quebrada, con unos dólares bajo el brazo y con el fin de reconquistar territorios”. En una abierta defensa a la tarea del padre Medina asegura que este asumió “un desafío que nadie hizo, ni siquiera el mismo Chifri, de valorizar las capacidades de la gente del cerro. A Chifri hay que recordarlo por lo que fue y dejarlo descansar en paz”, sostuvo Vilca.
 

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