Homenaje a Menena Montilla, víctima del terrorismo de Estado

El 13 de marzo del año 1976, casi dos semanas antes del fatídico golpe de Estado que tiñó de sangre a la Argentina, a las 3 de la mañana un grupo de tareas ingresó violentamente a la modesta vivienda que la joven mosconense de 29 años Nicolasa del Valle "Menena" Montilla ocupaba en la avenida 20 de Febrero de Tartagal. Menena estaba con su bebé de 9 meses. Horas antes había dejado a su otro niño de 6 años en la casa de sus padres en Mosconi. Ella trabajaba en el hospital Juan Domingo Perón como asistente social.

Los hombres que integraban el grupo de tareas, luego de destrozar la puerta de ingreso a patadas, entraron al dormitorio, la tomaron de los cabellos y la sacaron arrastrando hasta la vereda, en medio del llanto de su bebé; la niñera que dormía en otra pieza lo protegió con su cuerpo mientras uno de los delincuentes le asestaba a la chica piñas en el rostro y le exigía que permaneciera en la cama boca abajo. Aferrando con fuerzas a la bebé, la jovencita solo atinó a levantarse cuando no escuchó un solo ruido más.

Menena resistió pero finalmente la introdujeron al baúl de un auto Torino de color rojo, según pudo saberse con los años por el testimonio de quienes vieron el procedimiento pero paralizados por el terror no se animaron a intervenir.

Al caer la tarde, los familiares de Menena, que la buscaban desesperadamente por todos lados, tuvieron un dato que los llevó hasta un camino vecinal ubicado en el paraje Balbuena, entre Mosconi y Tartagal. Allí encontraron su cuerpo torturado y masacrado. Tenía más de 20 disparos.

Fanny Montilla en la entrevista, con una foto de Menena.

43 años y el mismo dolor

Pasaron y pasarán muchos años más desde aquella terrible noche para la familia Montilla pero nunca olvidarán a Menena, esa joven militante, dirigente del peronismo, solidaria con los más necesitados.

Fanny, su hermana menor, es quien hace todo lo posible y más para que Menena no sea olvidada y la recuerda como un ser maravilloso, llena de proyectos, de ilusiones. Recuerda como si fuera hoy "que la noche del 12 de marzo nos reunimos en la casa de mi padre en Mosconi. Yo vivía a una cuadra y mi papá le decía a Menena "hijita cuidate, parece que se viene el golpe de Estado, mirá lo que le pasó al Dr. Miguel Ragone" ( había sido secuestrado el día anterior en la capital de la provincia y era el jefe político del grupo en el que Menena militaba). "Pero ella estaba tan segura, que no tenía miedo; todo lo contrario siempre trató de darnos tranquilidad. Esa noche el nene de 6 años se quedó con mis padres y ella regresó a Tartagal con la beba de 9 meses. Ni por ese angelito que dormía a su lado esas bestias tuvieron piedad", dice Fanny embargada por el doloroso recuerdo.

Fue la niñera de los hijos de Menena quien por la madrugada llegó a Mosconi. "La chica estaba aterrorizada, no podía hablar, pero cuando se calmó un poco nos contó lo que había pasado; fuimos con mi padre a la comisaría de Tartagal, pero no quisieron tomarnos la denuncia; corrimos desesperados a la Gendarmería y la respuesta fue la misma. Fuimos al Regimiento y nos dijeron que no sabían nada. Por eso comenzamos a buscarla por los barrios, y por la periferia de Mosconi y de Tartagal. Fue casi un milagro que casi al atardecer, mientras recorríamos el primer tramo del camino a Balbuena, uno de mis hermanos vio algo en un descampado. Pensó que era un animalito, pero era Menena, acribillada a balazos, atadas las manos y los pies con un cable que los asesinos habían tomado de su casa; todavía llevaba puesto su camisón blanco", recuerda Fanny atravesada por la angustia.

Recuerda que al velatorio de su hermana en General Mosconi "no vino nadie, la gente de mi pueblo querido tenía terror de que los relacionaran con ella. Desde el día que asesinaron a Menena, todos los meses y durante años a mis padres les allanaban la casa, les revolvían todo buscando vaya a saber qué cosa, porque nunca encontraron nada".

Un asesinato brutal

10 años después de su secuestro la familia tuvo más indicios de lo que sucedió la madrugada del 13 de marzo de 1976. "Una mañana un hombre mayor se presentó en la casa de mi padre y le dijo que quería contarle lo que había visto. Trabajaba como sereno de la estación de trenes -ubicada casi en frente de donde residía Menena- y vio cuando llegaron los secuestradores, escuchó los gritos de mi hermana, vio de qué manera ella se resistía a que la introdujeran al auto y la vio pelear por su vida hasta el último aliento. Nos dijo que los que la secuestraron eran 6 hombres con el rostro cubierto y otros detalles que nos ayudaron a reconstruír esos momentos".

El nene de 6 años de Menena Montilla fue criado por sus abuelos y la beba a la que los asesinos dejaron sin su madre cuando tenía 9 meses fue criada por su padre, pero ambos viven en otras provincias.

"Solo quiero que las generaciones de jóvenes, aquellos que militan en política como lo hacía mi querida hermana Menena, sepan lo que vivimos los argentinos; que respeten la democracia, que honren los cargos públicos pero sobre todo que respeten la memoria de los mártires de la dictadura militar. Menena Montilla, Jorge Santillán, Pedro Urueña y Zoilo Melina son las 4 víctimas de General Mosconi del terrorismo de Estado, junto al escribano Melitón Bustos de Tartagal. Honren sus memorias", finalizó Fanny Montilla.

 

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