Víctima clama una carátula conforme a los hechos

La abuela madre de María Belén Céspedes, una joven estudiante entregada por su amiga a una banda de adictos violadores solicitó junto a la abogada de la familia que se aplique el rigor de la ley y los tratados internacionales al caso y que el mismo no sea elevado a juicio con la carátula menor de abuso sexual agravado por la cantidad de personas.

En ese orden de cosas la abogada Andrea Manzur graficó la situación como de extrema gravedad. "No es posible que este atentado contra la integridad física, sexual y psíquica de una persona no haya sido investigado por un Juzgado de Graves Atentados contra las personas, cuando está probado que hubo privación ilegítima de la libertad, abuso sexual, suministro de sustancias prohibidas y un claro homicidio en grado de tentativa.

 Un captura de la ironía de los familiares de los detenidos.

Esa carátula tan benévola es la que no acepta la víctima, quien se halla con tratamiento psicológico desde la fecha en que ocurrieron los hechos.

En tanto, la abuela de la joven, quien la crió desde los seis meses de vida, dijo tener un dolor insoportable por todo lo que están viviendo, sobre todo porque no son escuchados por la Justicia en la verdadera dimensión de los hechos.

"Sabemos que detrás de los detenidos hay personas ligadas al poder y a las fuerzas públicas, pero eso no es impedimento para que la Justicia actúe con el rigor que corresponde. Vivimos amenazados y pende sobre nosotros todo tipo de venganza y por qué. Porque mi nieta tuvo el valor de denunciar que tres personas dos hermanos y la pareja de su tía destrozaron la vida de una estudiante. Solo por eso debemos escondernos.

Hacemos pública nuestra queja para que la Justicia de Graves Atentados contra las Personas tome cartas sobre el asunto, que fue un secuestro, violación y tentativa de homicidio, más otros delitos federales si se quiere y no lo digo yo, lo dicen los informes médicos y también la víctima que sobrevivió y exige justicia.

Hay dos detenidos y el tercero que manejaba el automóvil que pertenece a un personal del Ejército Argentino no fue detenido. Hay ADN de un tercero que obviamente no quieren cotejar.

Belén no dudó ni un minuto en denunciar lo ocurrido, pero hoy se encuentra revictimizada por la falta de acompañamiento de la Justicia que al caso incluso lo alejó de la perspectiva de género", señaló.

Silencio: drama

Solo dos personas fueron detenidas por el hecho ocurrido en junio de 2018 en barrio Santa Ana.

Desde ese mismo momento los medios informaron que la joven habría sido secuestrada, abusada y luego ahorcada hasta la inconciencia, para ser finalmente abandonada en un descampado de la zona sur.

Al transcurrir las horas el caso fue decantando se supo que la joven fue entregada por una "amiga" a la salida de una reunión.

Según la abogada de la Familia, se cree que en esa reunión le robaron el celular para tener el motivo de sacarla del lugar.

Una vez en la calle la banda de adictos la subió por la fuerza a un automóvil, que se encuentra secuestrado y la golpearon.

Luego la trasladaron inconsciente, privándola de su libertad y la abusaron sexualmente entre tres o más personas.

Las dos personas detenidas fueron reconocidas por la víctima.

Se trata de dos hermanos uno mayor de edad en tanto el otro es menor.

Para los familiares de la víctima la historia es mucho más grave de lo que parece, porque al pasar los días comenzaron a ser blanco de todo tipo de amenazas, todas ellas denunciadas oportunamente.

Luego, al pasar el tiempo Belén volvió al barrio y comenzó a ser blanco de toda clase de señalamientos y burlas al punto que hoy no puede retomar sus estudios porque se siente amenazada a cada instante,dijo su defensora.

Andrea Manzur aseguró que no está de acuerdo con la carátula del caso porque no tiene en cuenta la dimensión de los verdaderos delitos que la banda cometió en contra de la persona de Belén Céspedes y que esta omisión perjudica la investigación, que debió desde un principio llevar una fiscalía de Graves Atentados contra las Personas.

"Aunque en un supuesto juicio oral pudieran agravarse los cargos en contra de los acusados, es justicia que el caso sea elevado a juicio ajustado a derecho, en consonancia al sufrimiento de la víctima, que en este caso es una mujer que reclama con voz propia", dijo.

 Rosario Cabana, la mamá/abuela y Andrea Manzur. 

No es venganza, es lo que corresponde

La abuela /mamá de la víctima dijo que no puede entender tanta maldad: “Pero lo peor es saber que no se buscó a todos los culpables y a los que fueron detenidos se los está juzgando con demasiadas garantías y ayudas sospechosas”.
”Yo me siento en parte culpable y no sé por qué. De solo ver destruida a mi hija/nieta que tantos años crié y cuidé ya no deseo vivir. Por eso y para que se terminen de una vez estas bestialidades es que expongo mi dolor y mi indignación por lo que estimo una solapada denegación de justicia. Eso me duele más.”, dijo.

 

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Sección Editorial

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