Recorren sudamérica llevando sus clases de astronomía

Una mochila, conocimiento, ganas y sueños. Así pasan los días los mochileros astronómicos que llevan a distintas ciudades de sudamérica sus clases gratuitas de astronomía.

Brian y Pablo son dos jóvenes venezolanos que estuvieron la semana pasada en Salta dando clases en colegios secundarios. Ellos están cumpliendo un sueño y ayudando a los adolescentes -de forma amena y didáctica- a entender un poco qué es la astronomía.

Vienen de una tierra que vive tiempos complicados, que en estos momentos es un polvorín y está sumida en una enorme crisis política, económica y social, donde la gente ya no tiene qué comer. "Viendo lo que pasaba en nuestro país, hace un año y medio comenzamos a recorrer la región. Salimos de Venezuela, nos fuimos a Colombia, luego a Perú, Bolivia hasta que llegamos a la Argentina", señaló Brian González.

El joven trabajaba en el Planetario Humboldt de Caracas, el más grande de Venezuela. Y cuenta que cuando la situación se comenzó a complicar decidió salir a recorrer la región. Lo siguió Pablo, quien es diseñador y fotógrafo y se encarga de dar a conocer el trabajo que realizan en las redes sociales y realiza piezas publicitarias.

"La modalidad que tenemos es enseñar astronomía en todos los lugares donde nos abran las puertas. Vamos a planetarios y observatorios astronómico, pero como no en todas las ciudades hay planetarios y observatorios, enseñamos astronomía en universidades, terciarios, escuelas y comunidades rurales", detalla con tono caribeño Brian.

Llegada a Salta

El profesor Jorge Pacheco, quien es vicedirector de la escuela técnica 3141 de Ciudad del Milagro, fue una de las personas que preparó la logística para recibir a los jóvenes en Salta. Los mochileros dieron una clase en ese secundario y también hicieron una parada en la técnica Alberto Einstein.

Consultados sobre cómo vieron a los chicos en Salta. Afirmaron que "los vemos motivados. Se interesaron hasta de los agujeros negros. Los chicos se animan, preguntan. Fueron clases amenas, porque los docentes y los chicos preguntaron de todo".

Su juventud y el no tener muchos compromisos (ellos mismos aclaran que no tienen novias ni hijos) los llevan a poder moverse sin medir tiempos. Además, la forma de financiarse que tienen en muy particular.

"Nosotros no cobramos por nuestras actividades, sino que hacemos intercambio por hospedaje y comida, a cambio de nuestro trabajo. Además tenemos CD de astronomía, que los vendemos y usamos ese dinero para vivir", cuenta Brian.

También relató que tienen una alcancía por si la gente quiere hacer un aporte voluntario. Con ese dinero completan para comprar los pasajes para trasladarse de ciudad en ciudad. "Y si no tenemos dinero hacemos dedo como todo mochilero", señala con naturalidad.

"Cuando yo empecé no tenía nada de dinero y como todos los venezolanos caminamos mucha distancia, y muchas veces ya me había tocado hacer dedo; de un día para otro agarramos la mochila y salimos. Es por eso que le pusimos ese nombre al emprendimiento", dice entre risas.

Dejar su país y andar de pueblo en pueblo es difícil. Y Brian lo sabe, es por eso que cuenta que a su familia le costó entender cómo era su nueva vida. "Mi familia dice que estamos locos. Cuando los venezolanos salen del país salen a trabajar. Nosotros no tenemos hijos ni novias y eso hace más fácil nuestros viajes. Viajar sin nada para nuestras familias es una locura, pero están orgullosos de lo que hacemos", señala.

Al final, reflexiona que los que se quedaron en Venezuela, simplemente resisten.

 

¿Qué te pareció esta noticia?

Temas

Sección Editorial

Comentá esta noticia

Debe iniciar sesión para comentar

Importante ahora

cargando...