Argañaraz no  pudo entrar a  la ADP, en un día de cruces  y agresiones

La larga novela de la Asociación Docente Provincial (ADP) se convirtió en un saga que no tiene fin. Cuando parece que todo se calma, sale algún nuevo capítulo que despabila a la comunidad en general. Patricia Argañaraz, la destituida secretaria general del gremio, trató de retomar su cargo ayer y se lo impidieron en medio de un operativo de seguridad. Hubo violencia y cruces entre bandos.

El miércoles se conoció una resolución de la Dirección Nacional de Asociaciones Sindicales del Ministerio de Producción y Trabajo de la Nación, que declaró "la ineficacia jurídica" de la asamblea extraordinaria por la cual se destituyó a Argañaraz el pasado 27 de abril. El mismo día la comisión directiva, que quedó a cargo del sindicato desde que separaron a Argañaraz, desconoció la disposición y aseguró que es un "borrador".

Ese documento, con fecha de 17 de mayo, ordenaba restituir el cargo a Argañaraz en el plazo de 10 días, que se cumplieron efectivamente ayer, a las 10. A esa hora, la esquina de Juramento y España era un polvorín de cámaras, micrófonos, periodistas, curiosos y afiliados al sindicato que no podían ingresar a la ADP, que estaba rodeada de vallas y personal de seguridad. Cerca de la entrada, había un escritorio de maestra.

A las 10.05 llegó Argañaraz, por la calle Juramento desde Caseros. En el lugar había un grupo que la apoyaba, de no más de 20 personas que gritaban a coro "Patricia, Patricia".

"Vengo a presentarme a mi lugar de trabajo. Estoy acatando una orden que viene desde la Nación y vengo sola. Solo me acompaña mi abogado y el escribano", dijo la mujer ante la prensa. Había periodistas de todos los medios locales.

Con los pies juntos, un papel entre las manos, evidentemente desbordado y sin dar declaraciones estaba Eduardo de Bairos Moura, el escribano que llegó "a requerimiento de Argañaraz". Sabía que no la iban a dejar ingresar.

Luego de empujar por un costado de las vallas, y tras la aparición de parte de la comisión en la puerta, un patovica le abrió un intersticio entre las vallas y la dejó ingresar a la vereda, frente al escritorio de maestra.

Ahí estaban Jorge Cerrutti, miembro de la comisión directiva, y la abogada de la ADP, Liliana Hermosilla.

Allí le informaron que no la iban a dejar entrar. En el medio hubo forcejeos, chirlos al aire, celulares que volaron e insultos. La Policía de la Provincia cortó el tránsito, sobre la calle Juramento, ante un potencial desborde.

"Sin validez"

"Esto es solo un borrador que no llega a ser una disposición. La hizo un asesor de inferior jerarquía al que vamos a denunciar desde ADP porque no tiene las facultades para ordenar esto, por lo tanto el borrador no tiene ninguna validez", dijo Hermosilla.

Jorge Cerrutti le había adelantado a la prensa que dejarían entrar a la exsindicalista, pero luego, cuando estuvieron frente a frente, con toda la presión y la tensión en el aire, decidieron que no ingrese. Salieron varios sindicalistas más del edificio, que estaba lleno de personas que seguían de cerca lo que acontecía.

El griterío ensordecedor hizo que nadie entendiera nada y la confusión se apoderó de la jornada.

Un hombre que dijo ser de apellido Rodríguez increpó a Patricia Argañaraz y le dijo: "Me tiene que pagar lo que me corresponde, porque yo trabajé mientras usted estaba de vacaciones".

"Salomón devolvé el riñón que te pagamos", le gritaban desde la calle algunas docentes que estaban a favor de la exsecretaria general a un hombre que salió del edificio para apoyar a la comisión directiva.

En un momento Argañaraz miró a la abogada Liliana Hermosilla y, con un índice al aire, le dijo con una voz potente que todos escucharon: "Como representante legal, usted queda formalmente despedida".

Los aplausos y gritos estallaron al otro lado de la valla. Argañaraz dejó claro que entiende que la resolución de Nación le devolvió sus funciones como secretaria general de ADP y que, en consecuencia, puede volver a tomar el mando.

Hermosilla solo la miró, inmutable, apoyando sus manos en el escritorio. A esa altura no quedaban dudas de que Patricia del Valle Argañaraz no entraría al edificio de la calle Juramento. Finalmente, la exsecretaria ordenó abrir nuevamente las vallas para retirarse.

Ya afuera del perímetro de seguridad, la mujer dijo que se iría del lugar para "volver mañana y todos los días que sean necesarios" hasta que pueda ocupar su cargo. "Es una vergenza que la doctora Hermosilla ejerza la violencia. Está incitando a la violencia. Nos retiramos para hacer la denuncia correspondiente", concluyó Argañaraz.

 

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